La imperfección de los rostros perfectos

Que un buen maquillaje hace mucho, todos lo sabemos, pero… ¿hasta qué punto pueden las famosas cambiar antes y después de pasar por “chapa y pintura”? ¿Cuáles son sus trucos en este sentido?

por Ricardo Castillejo

 

Aunque la mayoría de las veces vayan impecables, las famosas también tienen días en los que no les apetece tirar de maquillaje y pestaña postiza mostrando, en esos momentos, un aspecto que, en ocasiones, tiene poco que ver con la realidad. Un consuelo para todas aquellas que las idealizan sin tener en cuenta que son tan humanas y que tienen tantas imperfecciones (granos, poros abiertos y ojeras, por ejemplo), como cualquiera. Y si no, que se lo digan a Eva Longoria, cuyo antes y después es tan evidente como puede apreciarse en las fotografías. Centrando su atención en los ojos, la actriz se aplica sobre la piel una base mate con una esponja para unificar el cutis y, de seguido, maquilla los párpados y tira de máscara de pestañas y corrector. Eso sin olvidar las pestañas postizas que normalmente suele utilizar y que aportan una especial profundidad a su mirada. Sin duda la protagonista de “Mujeres desesperadas” es un buen ejemplo de que, sin “efectos especiales” se puede ser otra y que, con una buena técnica, poco hay que se le resista.

En el caso de Jennifer López, icono de imagen donde los haya, lo suyo merece un capítulo aparte pues, más allá del bótox y otras técnicas que seguro empleará, su “look” está repleto de secretos que giran en torno al iluminador (filamento mágico del maquillaje que, con diferentes texturas, aporta brillo estratégico). Así, el efecto de luz que suele dar su rostro se consigue mezclando una gota de ese producto con base de maquillaje algo tan “milagroso” como el aplicar el citado iluminador sobre el hueso del pómulo para, de esa manera, dar la sensación de un maravilloso “efecto lifting”. ¿Más? Extendido (el iluminador, de nuevo) por la línea de la mandíbula provocará la sensación de ensanchar el mentón y, por tanto, parecerá que hemos vuelto a la niñez. Pero JLo tiene más trucos, como el de depositar un punto de luz en el arco de Cupido (la parte con forma de corazón del labio superior) para ganar volumen nuestra boca. Por último, una mirada descansada es posible con iluminador debajo del arco de la ceja y encima y en el lagrimal y, para un escote más joven, mezclando el recurrente iluminador con crema corporal -y aplicándolo en las clavículas-, nos quitaremos unos cuantos años de encima en un abrir y cerrar de ojos. La “princesa del Bronx”, sin todo esto de lo que hablamos (unido a coloretes, ahumados, correcciones y un pelo muy craneal), se queda en mucho menos de lo que estamos acostumbrados. Y si no, a las pruebas nos remitimos…

A sus sesenta “primaveras”, Madonna es todo un referente a nivel estético pero, ¿qué pasa si le quitamos “todo lo que lleva encima”? ¿Deja de ser la jovenzuela que parece para reflejar su auténtica edad? Posiblemente. Sea como sea, la “ambición rubia” pone especial énfasis en sus peinados, sus pestañas, un tono de piel claro y uniforme y, lo más esencial, una rutina diaria de alimentación y ejercicios que son los que realmente la mantienen tan bella como está. Eso y tratamientos de los que es una auténtica fan como el “Syneron Candela CO2RE”, conocido también como “Madonna Lift” y que no es sino un “lifting express” que logra una mirada más renovada y una clara reducción de arrugas sin pasar por el quirófano y con unos resultados, parece ser, detectables desde la primera sesión. No contenta con eso, la “diva del pop” experimenta otras “recetas” como la de pincharse las mejillas, ella misma, con una especie de “tenedores eléctricos” que tensan los músculos faciales e impulsan la producción de colágeno y elastina. Ver para creer.

Ya en la recta final de este reportaje, boquiabiertos nos deja Sofía Vergara cuando pasa de la “alfombra roja” a la cama, dejando todo su “glamour” y su belleza en un mero recuerdo. Sin sus larguísimas pestañas y sus labios rojos, la intérprete dista bastante de ser un “sex symbol”, si bien nadie duda que sigue estando estupenda. Muy concienciada con los alimentos que ingiere, suele decantarse por una dieta variada aunque, por su alto contenido en grasa, evita las carnes rojas. Hace zumba y tiene un entrenador personal y, por su adicción a los zapatos, visita el podólogo al menos una vez al mes pero, para su día a día, en lo que a la cara se refiere opta por la sencillez como aliada.

Igual que hace, en España, Paula Echevarría, la “it girl” más famosa de nuestro país y una de las “celebrities” que, por su belleza y frescura, bien puede ir a “cara lavada” que no solo no pierde sino que, en función del momento, hasta resulta más favorecida. A pesar de ello, la ex de Bustamante se confiesa una incondicional del iluminador y poco tendente a abusar de la base de maquillaje. “Nunca me gusta la sensación de piel empastada y queda mucho más limpia”, ha confesado la artista en alguna ocasión para continuar: “Casi siempre uso dos pintalabios, uno para todo el labio y otro sólo para el centro. Así consigo dar un volumen extra”. ¿Su as bajo la manga? “Siempre llevo máscara en las pestañas de abajo, así se consigue que el ojo se abra mucho más”.

No se trata aquí de destapar miserias sino, más bien, de demostrar que cualquiera, en mayor o menor grado, puede parecerse a unos mitos que, sin brocha y pincel, quedan algo más desmitificados. Para evitarlo, ¡todas al “taller de reparación”!

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