La Húngara “Enamorarse sí, pero convertirse en una sumisa, nunca”

Te como tu cara” es el nombre del nuevo disco de la ecijana Sonia Priego, “La Húngara”, creadora de un estilo propio al que vuelve tras tres años de ausencia

por Josan Muñoz

ana_hungara01Canta y baila desde que era una cría, algo que le valió el apodo de “La Húngara”. Un apelativo que pasó a ser su nombre artístico cuando, con 21 años, grabó su primer disco, donde rendía tributo a Camarón. Tras eso, otros 16 álbumes con los que ha estado entre los más vendidos de nuestro país, importantes colaboraciones con destacados artistas y un promedio de 80 galas por año que la convierten en un valor seguro dentro de un panorama al que aporta una forma propia de entender la música.

-¿A qué se ha debido esta ausencia?

-Hasta ahora ninguna casa discográfica me ofreció lo que yo quería. El mercado ha cambiado mucho, se apuesta poco por los artistas y mucho por ganar dinero. Además, a veces intentan cambiarte o proponen cosas que no me interesan. Llevo muchos años de trabajo. Mi público sabe lo que quiere de “La Húngara” y yo sé lo que quieren de mí y si no, me inventaría otra cosa. “Adriático Records” ha respetado mucho eso.

-Porque, su estilo… ¿Cuál es?

-La música comercial. He “mamado” el flamenco desde chica pero hago rumba-pop contando historias con las que se puede identificar cualquier “chavalita” joven. Soy muy feminista y canto al desamor pero desde la fuerza, no desde el lamento. Ese chico que se va y luego vuelve… ¿Ahora? No hijo, ya no. Soy muy guerrera e intento que las niñas aprendan.

Portada Hungara 2015_-¿Cómo ha aprendido a tener esa actitud?

-A base de palos y de ser madre soltera de dos hijas. Mi Laura tiene veinte años y mi Sonia O’hara, trece. Las dos cantan conmigo el tema “Déjame volar”.

-¿Y les deja eso de volar?

-Me cuesta mucho, sobre todo a la más pequeña. Es muy rebelde y yo demasiado protectora… Y los tengo muy bien puestos. Veo el programa “Hermano Mayor” y se me pone el cuerpo malo. Me moriría de pena solo de pensar que un hijo mío fuera así pero eso es para el que le toca. Da igual la clase social y da igual todo.

-Usted fue muy precoz a la hora de comenzar su propia andadura…

-Canto desde que tengo uso de razón y me he buscado la vida dando clases de baile, monté una academia y tuve a mi Laura con quince. Desde “chica” se me veía venir. Conozco lo que es no tener nada y triunfar empezando desde abajo. Sé comerme una gamba y también una rodaja de “chopped”.

-¿No cree que otros artistas, incluidos los flamencos, consideran su género como una cosa de menor importancia, como si esa música la hiciera cualquiera…?

-Tienes razón, pero están equivocados. Tenemos el mismo mérito. Mi familia y yo llevamos quince años viviendo gracias a mi forma de cantar y, el que quiera valorarme, que se ponga en mi sitio y luche. Soy artista como la que más, ya actúe ante diez personas o ante diez mil. Me desvivo por mi púbico.

-¿Triunfar tan joven no le hizo nunca perder el Norte?

-Siempre he tenido los pies en la tierra y he seguido conviviendo con la misma gente. Es lo que te va a quedar. Las palmas, las risas, las invitaciones pueden desaparecer y seguirán estando mis vecinas, mis amigas… Solo el maquillaje diferencia a “La Húngara” de arriba del escenario y la de abajo. Arriba estoy como un “pincel” y en mi casa un poquito más “estropajosa”.

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-¿No se cuida?

-No. Yo vendo mi arte y, si hubiera querido ser modelo, actuaría diferente. Admiro mucho a las que son “divas”. Olé ellas pero eso conmigo no va…

-Y el amor… ¿Cómo lo afronta?

-Yo nunca renunciaré al amor, y eso que no me ha ido demasiado bien. Me cuesta enamorarme pero estoy convencida de que es el motor que mueve el mundo. No sé si me he vuelto egoísta pero ya nunca me entrego al cien por cien. Hay que dejar algo en la retaguardia que te sirva para levantarte si vuelve a salir mal. He aprendido a mirar más por mí que por el otro, a quererme yo mucho más. Como te quieres tú a ti mismo jamás te va a querer nadie.

-Es demasiado pesimista, ¿no cree?

-Es lo que he experimentado. A mis “fans” las tengo a “rajatabla”. Los hombres son todos iguales y hay que darse a valer. Enamorarse sí, pero convertirse en una sumisa, nunca.

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