La Húngara: “Desde muy jovencita me ha tocado tirar de mi carro”

A punto de lanzarse su nuevo disco, y tras participar en el homenaje de “Sevilla Magazine” a la serie “Los Ángeles de Charlie” –de cuyo estreno se cumplen 40 años-, La Húngara se sincera para nuestros lectores

por Ricardo Castillejo

El pasado 3 de noviembre estrenó su nuevo tema, “Abre los ojos”, como avance del disco que saldrá al mercado en Navidad y que viene a sumarse a una trayectoria que comenzó en el año 2000 y durante la que ha grabado más de 17 álbumes. Madre de tres hijos (Laura y Sonia O´Hara y Mohamed, que acogió con seis meses y tiene ya cuatro años), Sonia Priego, “La Húngara”, es una mujer sencilla que habla desde el corazón teniendo claro que más allá de los escenarios hay una vida, una familia y unos amigos que son los que, al final, terminan dando sentido a todo.

Editorial Homenaje a "Los Ángeles de Charlie" protagonizado por La Húngara, Marta Quintero y Joana Jiménez para Sevilla Magazine. Foto: Francis Guerrero.

Editorial Homenaje a “Los Ángeles de Charlie” protagonizado por La Húngara, Marta Quintero y Joana Jiménez para Sevilla Magazine. Foto: Francis Guerrero.

-Tienes un lugar propio en la música que has logrado tú sola, sin necesidad de programas de televisión ni de ir a fiestas… Eso debe ser muy motivador, ¿verdad?
-Es que yo lo que vendo es mi arte, lo que sé hacer. Habrá gente que le guste y gente a la que no pero desde el principio tengo seguidores muy fieles y llevo a gala que nadie me ha puesto ahí nada más que mi público. También es verdad que mantengo las mismas ganas que el primer día y que, cuando salgo a actuar, aún me pongo nerviosa y me emociono. Eso no debe perderse nunca. Es el motor.
-Tu hija se llama O´Hara como un pequeño homenaje a Escarlata O´Hara, gran personaje del cine… ¿Te pareces algo a ella?
-Creo que sí. Por lo menos lo intento. Soy valiente y echada para adelante y desde muy jovencita me ha tocado tirar de mi carro. Todavía sigue siendo así y eso me hace sentir orgullosa. No me faltan las fuerzas. La vida hay que cogerla como el toro, por los cuernos. Esa fuerza es la que me empuja para adelante.
-El mes pasado te convertiste para “Sevilla Magazine” en una de “Los ángeles de Charlie” en un editorial muy especial con Joana Jiménez y Marta Quintero… ¿De qué serie te hubiera gustado ser protagonista?
-Pues hay una que marcó mucho mi adolescencia y a los de mi edad: “Sensación de vivir”. Yo quería ser Kelly. Vivía para ser ella (risas). El poderío que había ahí, los barrios tan lujosos… Disfrutaba los capítulos “a tope”.
-¿Hacia dónde te decantas en estilo a la hora de vestir?
-Para el escenario me gustan los brillos, el maquillaje pronunciado, los complementos… Hacerme notar, llamar la atención sin ser de vestidos largos, la verdad. Es gracioso porque las niñas chiquititas que me siguen se ponen como yo, cargaditas de cosas. Luego, en el día a día soy más normalita pero, sea como sea, no me gusta pasar desapercibida.
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-¿Vamos mucho, como tu tema, con los ojos cerrados?
-Sí. En el amor sobre todo. Cuando a uno no le conviene ver lo que hay, aunque lo sepa, se pone esa venda falsa. Tienes que vivir tu propia mentira y a veces llegas hasta creértela. Además, mientras más te digan lo que sea, peor… ¡Déjame que me caiga veinte veces! Debe ser una misma la que abra los ojos.
-¿Desde qué perspectiva contemplas tú el amor?
-Me gustaba el antiguo, el de verdad. Hoy está todo muy fácil. Antes era más bonito. Había más inocencia. Me encanta cuando mi madre me cuenta que mi padre la pretendía. Es muy bonito. Está bien haberse liberado la mujer pero no es eso solo. En otra época te enamorabas de la persona. Hoy del físico, del pelo, del tipazo… (que luego es mentira). Soy muy enamoradiza pero antes era más puro. Se casaban los matrimonios y duraban para siempre. Ahora a la primera de cambio, se corta. Hasta en la amistad se duraba más.
-¿En el trabajo mantienes esa misma “buena onda”?
-Yo sí… (risas). Me gusta ser muy compañera de mis compañeras, leal con los míos y echar una mano a quien lo necesita pero está claro que si pueden ponerte una zancadilla te la ponen y, si pueden quitarte de en medio, te quitan aunque no es mi caso. El sol sale cada mañana para todos y no se puede tapar con un dedo. Todas tenemos cabida y, aunque está todo “maleado”, gracias a Dios no me he cruzado con nadie… Mi abuela me decía: “Soñita, que nunca se te olvide de dónde vienes”. He nacido en un barrio humilde y hemos pasado todo tipo de rachas y, como sé qué es eso, llegaré donde Dios quiera pero siempre siendo yo…

 

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