La gran noche de la Pantoja: reencuentros, tensiones y barro


Anoche se vivió “el pantojazo” en Telecinco. Isabel Pantoja debutó en Mediaset como concursante de su primer “reality” ante un 36,5 % de share, con mucha soltura y algún mal rollo que otro…

Por Pepe Zarza

Desde antes del comienzo de la gala todo el mundo hablaba de ella. Toda España pendiente de la mujer que, en su día, dejó claro que quería todos los focos hacia su persona. Isabel Pantoja era la concursante “estrella” y la audiencia estaba preparada frente al televisor para verla llegar a Honduras y comenzar su aventura en «Supervivientes 2019». Lo que nadie sabía es que ese comienzo iba a vivirse con unos intensos momentos de tensión previos tanto de ella como de sus hijos, que estaban en el plató y que no dudaron en decir ante el país que no se hablaban. Chabelita en un esquina y Kiko Rivera en la otra, aunque eran las palabras de su cuñada sobre Irene Rosales, lo que realmente les separaba: «Estoy un poco molesto porque ha hecho comentarios desafortunados”, aseguraba Kiko abriendo el cajón. “Ella ha sido siempre mi debilidad, pero mi mujer es mi vida”, sentenció dejando claro que antes que su hermana, está su esposa. Aunque él terminó dándole un beso, el mal rollo no logró desaparecer ni con una sonrisa.

Kiko e Isa Pantoja en el plató de Supervivientes 2019

Mientras tanto, “la” Pantoja disfrutaba del sol caribeño ajena a las trifulcas de sus vástagos en Madrid… Eso sí, hasta que llegó su momento: el reencuentro con su ex amiga, Chelo García Cortés. Frío, tenso y sin una pizca de emoción, al menos por parte de la tonadillera, a la que le bastó con decir «¡Qué sorpresa!» y mantener su postura rígida de folclórica y dejar claro así que ese no iba a ser el día en el que arreglaran las cosas… Y es que para entender la historia hay que remontarse a cinco años atrás, cuando Chelo encubrió a Chabelita en una cita secreta con el, por entonces, amor de su vida, Alberto Isla. Una relación que Isabel nunca vio con buenos ojos, considerando una traición lo que le hizo su amiga… La presencia de Jorge Javier Vázquez como intermediario tampoco ayudo a relajar la situación, ya que a Isabel se le acumulaban los frentes abiertos. Incluso con el presentador quien aseguró que había hablado con la artista cuando se enteró del fichaje y que habían aparcado sus diferencias para centrarse en el concurso y en entretener al espectador. Sin embargo, se hizo evidente que donde hubo fuego, quedaron cenizas y que, por mucho que se esforzaran en aparentar lo contrario, aún tienen rencillas por resolver. «Yo me acuerdo perfectamente, cuando ella y yo éramos amigos cenando en mi casa, en 2011, ella ya me hablaba de venir a ‘SV’ y yo no daba crédito», contó el conductor en tono de broma ante una nerviosa e incómoda Pantoja.

Momento del reencuentro entre la tonadillera y Chelo

Hasta las 00:33 de la noche no se produjo el esperado momento, ya no del día, sino del año: «Isabel, tienes a toda España viéndote, ¿qué quieres decir?», preguntó Jorge Javier. La cantante se acordó de sus fans, de su madre y de sus hijos, que lloraban en plató viéndola. «¡Kiko te amo, Isa te amo!», sentenció antes de arrojarse al mar y, consiguiendo más de un 47 por ciento de share, comenzar a trabajar por ese desconocido contrato millonario que ha firmado. Una vez nadase a tierra firme la esperaba la primera prueba de recompensa en grupo. El equipo de la tonadillera lo seleccionó la organización: las Azúcar Moreno, Carlos Lozano, Mónica Hoyos y Chelo. Además, vivirán en la “playa pirata” con condiciones de supervivencia intermedias. Eso sí, antes tuvo que llenarse de barro hasta la boca para intentar ganar un kit de pesca y unas gafas de buzo, aunque finalmente, se quedaron en el intento de conseguirlos. Así, dándolo todo como solo Isabel Pantoja sabe, y como una concursante más de los 18, comenzó la historia de la tonadillera superviviente.

¡El gran salto de la Pantoja!
A Isabel no le importó probar el barro
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