Juan del Val: “Todos los que me conocen un poco dicen que tengo un lado femenino muy desarrollado”


Juan del Val recibe el Premio Primavera de Novela por su obra ‘Candela’, adentrándose así de lleno en el complejo mundo de la literatura.

Por Ricardo Castillejo

Está casado con la presentadora Nuria Roca, con la que comparte su vida y, a veces, hasta su profesión. La pareja tiene tres hijos, Juan, Pau y Olvido, y está acostumbrada a estar en el centro de las polémicas, como cuando ambos se confesaron acerca de las relaciones “abierta”. Lo que está claro es que Juan, solo hace falta seguir su Instagram para saberlo, no tiene pelos en la lengua. Ahora ha escrito su segundo libro, una novela en la que, literalmente, se mete de lleno en la piel de una mujer. 

-¿Cómo valoras el haber ganado un premio tan importante de literatura como es el Primavera?

-Es un reconocimiento, pero al final, aunque no me lo hubiesen dado, la novela sería la misma. En un principio se te escapa mucha emoción y luego te ruborizas porque un jurado tan prestigioso reconozca que tu texto es el mejor entre más de mil diferentes. Es como que me digan que voy por buen camino y que lo que hago, gusta. Te da seguridad. 

-¿Sufres eso de que a los personajes más mediáticos se le reconoce menos el talento en ciertos sentidos?

-Sí, pero tampoco puedes estar pensándolo porque si no, te enfadas (risas). Poco a poco te vas desprendiendo de esa imagen que se tiene de que, si haces algo para televisión o más mediático, tienes luego menos calidad escribiendo. Es un complejo que se arrastra y con el que estoy muy en desacuerdo, pero tampoco me siento víctima de nada. Lo que me da más rabia es cuando se habla de algo sin haberlo leído. Es injusto.

Muchos creadores son demasiado educados y un creador tiene que tener algo de provocador. Hay personas demasiado lánguidas y con poca valentía”

-Un cantante sabe si canta bien o no, pero un escritor de sí mismo ¿cómo es consciente de si un texto está mejor o peor?

-Cuando eres autor, lo que escribes te tiene que gustar a ti. Si no, es complicado. Lo que escribo a mí me gusta, me emociono cuando lo hago y, a veces, los demás se emocionan cuando lo leen. Eso me parece algo mágico, fascinante… Que me ponga delante del ordenador, haga una novela y que, lo mismo que voy sintiendo mientras escribo, alguien lo vea en un libro y tenga las mismas sensaciones. 

-El tuyo tiene como protagonista a una mujer pero, siendo un hombre, ¿desde qué perspectiva has construido el personaje?

-Quería contar a una mujer y tenía que ser en primera persona. No podía distanciarme como un narrador. La verdad es que no me ha costado trabajo hacerlo. He sido Candela. Lo importante es que soy un hombre y cuando lo leen mujeres se sienten identificadas en los detalles sexuales, en la manera de enamorarse o hasta yendo al ginecólogo… Es todo producto de la observación, el interés y la sensibilidad para entender lo que les pasa a otros.

-¿Siendo heterosexual no resulta más complicado?

-Es verdad que generalmente los autores homosexuales han tenido más tendencia a contar a la mujer. Yo soy heterosexual, pero observo mucho y estoy muy pendiente de todo, de las mujeres en especial. Al final, puedo saber cómo sienten porque no es tan distinto a cómo siento yo. Todos los que me conocen un poco dicen que tengo un lado femenino muy desarrollado. Soy muy emocional y a lo mejor esa sensibilidad se identifica más con las mujeres. 

-¿Qué tienes del universo femenino?

-Lo primero, fascinación por él. Eso me ha pasado desde niño, cuando observaba a mi madre cosiendo, a mi abuela cocinando, a las señoras en el pueblo hablando… Siempre me he sentido cómodo ahí. Tengo más amigas que amigos y, cuando estoy trabajando, acabo comiendo con el grupo de chicas. Me gustan las mujeres en todos los sentidos.

-¿De qué forma contemplas lo que están pasando las mujeres ahora mismo?

-Todo lo que está sucediendo respecto a la reivindicación del feminismo me parece completamente necesario. Estamos mejorando mucho en ese sentido. Hay también exageraciones que me parecen hasta soeces, pero bienvenido sea para que el machismo sideral que existe en la sociedad se elimine poco a poco. Estos movimientos serán positivos con perspectiva, aunque en el transcurso se sobreactúa. Me considero feminista, pero no de ahora, ya lo era hace 17 años. El único matiz que creo que no se percibe es que el machismo no es una cosa de hombres. En la sociedad son iguales de machistas los hombres que las mujeres. Es un problema de la sociedad en sí. Las mujeres, aparte de víctimas, son la clave del machismo. 

En la izquierda han sido todo lo contrario a lo que deberían ser, demasiado políticamente correctos con muchos temas. Luego, de repente, escucho a los que yo jamás votaría, como el PP o VOX, y pienso: «Joder, pues estoy de acuerdo con estos tíos» (risas)”

-¿La polémica la generas o va contigo?

-Digo generalmente lo que pienso y eso algunas veces es conveniente y otras, inconveniente. No juzgo a nadie ni pretendo dar lecciones, solo digo lo que me parece. Hay quien lo considera provocador. Muchos creadores son demasiado educados y un creador tiene que tener algo de provocador. Hay personas demasiado lánguidas y con poca valentía. Cuando ejecutas algo artístico tiene que haber un punto de hacer reflexionar y no estar todo el rato diciendo lo que conviene.

-Las nuevas generaciones no quieren nada que se salga de lo «cómodo»…

-Eso es un problema. Ha habido en este país cosas maravillosas en los 80, tanto en el cine como en la música, que hoy serían imposibles de hacer porque te crujirían en las redes sociales o nadie te las compraría. No se puede tomar tan en serio todo, es un rollo. No diré nada nunca que no piense, para eso ya están otros y también hacen novelas (risas).

-¿Tienes un límite en cuanto a los temas? Porque la política para muchos es lo prohibido…

-No tengo ningún problema en contestar sobre política. Estoy permanentemente al día y también desengañado. Siempre he sido una persona de izquierdas y de joven, muy de izquierdas (risas). Soy ateo y profundamente taurino. Me parece que en la izquierda han sido todo lo contrario a lo que deberían ser, demasiado políticamente correctos con muchos temas. Luego, de repente, escucho a los que yo jamás votaría, como el PP o VOX, y pienso: «Joder, pues estoy de acuerdo con estos tíos» (risas). 

-Te encantan los bares…

-Es que el bar es el sitio donde pasa todo lo más interesante de la vida.

-Cuéntame algo sorprendente que te haya sucedido en un bar…

-En ellos me he besado, me he enamorado, me he emborrachado, me he divertido, he llorado, he dejado, me han dejado… Y me he sentido como el rey del bar y también como una mierda. ¿Sorprendente? Alguna sorpresa desagradable, una discusión elevada de tono…

-¿Y «Candela» tiene moraleja?

-Yo quería contar el cómo se puede cambiar permaneciendo en el mismo sitio. Con cambiar la mirada, puede cambiar la vida. Quizás sea ésa la moraleja. 

-¿Te han quedado ganas de seguir escribiendo en primera persona de mujeres?

-Sí, todo el mundo me pide una segunda parte de “Candela” y no. En la siguiente, la protagonista será más coral y ya veré si me paso a la tercera persona…

-Has compartido proyectos con tu mujer, la última polémica fue lo de las parejas abiertas… 

-Eso nos va a perseguir todo el rato. Con esta novela pasa igual, en las entrevistas me preguntan si Candela está inspirada en Nuria y la verdad es que no. 

-De alguna manera, pusisteis sobre la mesa algo de lo que no se hablaba ni había ningún referente popular de ello…

-Pero tampoco fue para descubrir nada nuevo. Lo único que comentamos es que la infidelidad existe y si existe, es por algo. Está todo el rato en todos los sitios, en todos los portales, en todas las casas… y hay otras maneras de plantearse esto sin tener que identificar a la pareja con la posesión. Y ya viste la que se lio. Este tema da tanto miedo que lo que se decide es, al que abre la puerta, criticarlo (aunque a mí me da completamente igual). Además, en todo el revuelo que se armó, las críticas fueron muy pequeñas comparadas con el cariño.

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