José “El Francés”: “Si a alguno de mis hijos les hiciera falta un riñón mío, me lo quitaría sin anestesia”

 

 

Hijo de gitanos emigrantes en Francia, el cantante -que ha realizado duetos con intérpretes como Laura Pausini o la Niña Pastori-, vuelve al mercado discográfico tras ocho años de ausencia

 

 

por Ricardo Castillejo

 

Está emocionado con su último álbum, “Hoy soy feliz”, que llega después de bastante tiempo sin saber nada musicalmente de él. Pero así es José Rodríguez Vázquez, José “El Francés”, un espíritu bohemio y libre que ha ido haciendo su camino, dentro del mundo de la música -y de la vida, también-, a golpes de corazón. En la actualidad reside en un pueblo de Granada, ciudad donde ha encontrado la paz y desde la que ha podido crear nuevas canciones con las que sigue reivindicando un estilo único e inconfundible. Quedan atrás capítulos más oscuros de un pasado en el que, en 1998, fue condenado a nueve años de prisión por habérsele encontrado, un año antes, cuatro kilos de heroína en el maletero de su coche. Errores de juventud que, desde la madurez, recuerda con la lección bien aprendida.

– ¿Qué es para ti la felicidad?

-Lo poquito que hayan podido darte tus padres. Esa educación de paz sacándote adelante en los tiempos malos… Y sobre todo mis hijos, que están todos sanos. Mis nueras, nietas… Eso es lo que más me importa.

– ¿Lo has hecho mejor como artista? ¿Cómo padre? ¿Abuelo?

-Como padre siempre he estado. En lo bueno y en lo malo. Mi vida es su vida. Si a alguno de mis niños les hiciera falta un riñón mío, me lo quitaría sin anestesia. He estado ahí y seguiré estando. Ellos se casan y se van y construyen su hogar, pero eso es ley de la naturaleza. Así que creo que como padre me merezco un diez (y si no, como poco, un ocho…) (risas).

– Tu trayectoria sí es un poco irregular, ¿no? Apareces, desapareces…

-Mi primer disco fue en 1991, “Las calles de San Blas”. Estaba Raimundo Amador, Ketama y yo, que llegué de Francia con mi personalidad. El mercado estaba saturado. Había muchos grupos nuevos y la juventud pisaba fuerte, pero creo que he dejado huella. Eso me ha dicho el público y, sin él, no eres nadie.

– ¿Alguien, de todas las figuras que has conocido, te ha llegado a poner nervioso?

-Camarón. Sus andares, su eco de voz… Sentía una gran admiración por él. Cuando pequeño, mi padre me compró en Francia una cinta de los primeros “cassettes” que hubo y hacía los deberes con Camarón. A mí me gustaba la mecánica o ser pintor pero este hombre me llegó al alma. Ha sido motivo de inspiración para mí.

– ¿Se te ha ido en algún instante la cabeza con el éxito?

-No. El mundo es grande pero, a la vez, también pequeño. En el 2000 pegué un “pelotazo” con aquello de “ya no quiero tú querer”. Vendí un millón de discos e hicimos más de 300 conciertos, la promoción, “Gran Hermano” estaba loco de contento con nosotros… Era mi momento pero nunca he cambiado, ni pienso. Siempre he sido el mismo.

– ¿Cómo ves la vida a los 45 años?

-Mira el tiempo pasa para todos pero yo soy más feliz, porque amo más la vida. Me encanta la Naturaleza, los animales… Mi familia, la música… Y luego desde un dominó hasta el fútbol. Todo lo hago por cariño y por amor.

– Hay una parcela de noticias en tu camino que no son tan agradables y sobre las que me gustaría pedirte una reflexión…

-Hombre, ¿quién no ha sido adolescente y no ha cometido errores? Hace mucho de ello y forma parte del pasado. Vengo con un proyecto que quiero que disfruten todos.

– ¿Cuál es el consejo vital que le das a tu gente?

-Que hay que disfrutar. Desde de sus padres a un parque de atracciones. Y que hay que amar a los tuyos con toda el alma.

– ¿Qué te parece el programa “Gypsy Kings”?

– Esto es un pañuelo y nos conocemos. Me entretiene y me gusta y no quiero entrar en polémicas. Una vez coincidí en Zahara de los Atunes con “el Canastero”, que estaba allí por algo del espacio, y me presté dos minutos a saludarle y desearle suerte.

– ¿Y si te ofrecieran participar en un “reality”?

-No. Yo no sería capaz de enseñar mi vida. Soy más reservado.

– ¿Se puede ser dichoso con el panorama que tenemos?

-No son necesarios tres millones de euros para ser feliz. Hay que afrontar el futuro como venga y conformarte con poquito. Aquí en Andalucía rajas un tomate, un poquito de sal y aceite de oliva, y ya has comido. Eso sí, quedan los recuerdos y las acciones.

– ¿Escribirías tu biografía?

– Ahora mismo, no. Lo mismo más adelante… Me parece que me conocen.

– ¿Ha habido mucha lucha?

-Sí, claro. Pero también he logrado alcanzar muchas metas. He ido a cualquier radio, hasta las que tienen menos oyentes.

-Llevas con tu esposa desde muy joven… ¿Cuál ha sido el secreto para que los sentimientos permanezcan intactos?

-No lo sé pero la amo con locura. Hay épocas, desde luego, pero al final queda la unión. Eso sí, no perdonaría una infidelidad… No… ¿Tú lo harías? Enamorado y que no te lo merezcas… ¿A quién le gusta eso? Cuando se quiere, se quiere. Es tuyo y es tuyo (risas).

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