Jesús Álvarez: “Las pensiones de los abuelos han evitado que muchos terminaran en precariedad en los peores momentos de la crisis”

 

El periodista presentará la nueva edición de su primera novela, ‘El ingeniero que no sabía bailar’, el jueves 5 de abril a las 20 horas en la librería sevillana Isla de Papel

por Iván Alcázar

 

Álvaro, un ingeniero de 50 años, ex jugador universitario de baloncesto, casado y sin hijos, pierde su empleo, al principio de la crisis, como jefe de calidad de una importante fábrica de automoción. A partir de ese momento, una serie de acontecimientos extraordinarios le conducirán en menos de tres años a la indigencia económica y a un comedor social de la Orden de San Juan de Dios. Así enmarcamos a ‘El ingeniero que no sabía bailar’, obra del periodista Jesús Álvarez la cual, según el propio autor, consiste en “una historia de caídas y renacimientos, de amor y desamor, de amistades inesperadas, de segundas oportunidades, que transcurre en pleno centro de Sevilla”. El autor firmará ejemplares de la nueva edición, publicada por la editorial sevillana Samarcanda, el sábado 17 de marzo a las 19’30 horas en la Feria del Libro de Tomares.

Foto: Paco Ortiz

-¿Cómo surgió la necesidad de escribir esta novela?

-Todo nació a partir de un trabajo periodístico que realicé sobre los comedores sociales, donde descubrí que la crisis económica había conducido hasta allí a un nuevo tipo de visitante que no solía acudir a esos lugares: personas en torno a 50 años y con estudios universitarios que lo habían perdido todo. A partir de ahí me hablaron más concretamente de un individuo, el cual era ingeniero y se encontraba en esa situación, en quien se basa el personaje principal.

-¿Has vivido una experiencia similar cerca?

-Por desgracia sí, tengo muchos amigos y familiares con estudios superiores que llevan ya bastante tiempo en paro. Afortunadamente no acaban como en el texto, ya que en este país existe un colchón de soporte familiar –mayoritariamente las pensiones de los abuelos- que ha evitado que muchos terminaran en condiciones de precariedad en los peores momentos de la crisis.

-Nuestra ciudad no se ha librado tampoco de esto…

-En absoluto. De hecho, el argumento está ambientado completamente en Sevilla y aparecen muchas instituciones que son reales, por lo que es un claro reflejo de cómo han tenido que afrontar esa etapa mala nuestros propios paisanos. Además de la trama principal también encontramos una secundaria centrada en un grupo, en su mayoría jóvenes, que odia a estas personas de perfil social bajo. Se trata de la aporofobia: mendigos o indigentes que son atacados con un odio infundado y gratuito que tristemente está en auge. De esta manera muestro las dos caras de la sociedad ante este problema: las que ayudan desinteresadamente y los que los agreden y humillan. Todos los sentimientos humanos están plasmados.

-¿Es muy diferente escribir prensa y literatura?

-En un reportaje tenemos que basarnos en hechos concretos, pero en la ficción nos quitamos ese corsé de la realidad y podemos llegar un poco más lejos, imaginando cosas que no son reales, aunque nos basemos en algo que sí lo es.

-¿Ha tenido buena aceptación de este proyecto?

-La verdad es que estoy bastante satisfecho con el resultado porque ha tenido una buena acogida, según las reseñas de los lectores. Más allá, quien lo ha leído admite que, aparte de ser una muestra muy fiel de esa realidad tan dura, contiene momentos de humor y que se puede llorar y reír, ya que tiene muchas facetas y matices diferentes. Por eso pienso que el mensaje que quería transmitir se ha entendido a la perfección y eso ya es suficiente para mí como escritor.

 

 

Foto: Paco Ortiz

 

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