Javier Gurruchaga “Me he vuelto escéptico en la mayoría de las parcelas de la vida”

Desde hoy miércoles y hasta el domingo, Javier Gurruchaga se convierte, en el Festival de Teatro de Mérida, en “Pluto”, un particular dios del dinero que, gracias a un agricultor arruinado, recobra la vista y descubre que, desde el otro lado de la vida –la pobreza-, las cosas se vuelven muy diferentes…

Ricardo Castillejo

PrintEstará acompañado de otros grandes nombres de la interpretación española como Marisol Ayuso, Marcial Álvarez, Jorge Roelas o Ana Labordeta, pero él será el encargado de encarnar al dios del dinero, Pluto. Así, con este papel, Javier Gurruchaga regresa a los clásicos –ya representó a Aristófanes en el cine gracias a “Lisístrata”- rescatando un texto tan de plena vigencia como éste que, sin necesidad de adaptación, parece que su autor escribió pensando en nuestro actual día a día. Con varios proyectos a la vista –entre ellos, actuar en México con su eterna “Orquesta Mondragón”-, este vasco amante de la cultura se muestra encantado con la entrega total que ha decidido realizar hacia su profesión.

-Entonces ahora le encontramos transformado en el dios del dinero…

-Bueno, son dos por el precio de uno: dios y diosa (Pluto y la pobreza). Y, por si fuera poco, canto (porque es una función musical). Aristófanes hizo una llamada de atención y denunció las injusticias hace 2500 años. Vivimos impotentes con los poderes, las crisis… ¿Qué te voy a contar? Es increíble que se haya evolucionado tan poquito.

-¿Le motiva especialmente el hecho de representar obras clásicas?

-Hombre, es un atractivo añadido. Son historias que te llevan a reflexionar a pesar de que nuestra condición humana no hace nada para mejorar. Miramos hacia otro lado. Hasta en las guerras…

-Usted al dinero, ¿le da mucho valor?

-Sinceramente, en mi caso lo he invertido en montar proyectos para la “Orquesta Mondragón”, o para el teatro, el cine… Y luego, claro, comer, comprar discos de los Beatles, ir a Londres a ver musicales… Ir tirando e ir jugando. No despilfarro pero tampoco entro en la dinámica de más y más. Lo mío es seguir en la carretera.

-¿Tenemos lo que nos merecemos?

-No sé. Depende de quien dirija la sociedad. A veces vamos muy aceleradamente acelerados y son pocos los momentos de alivio. Pasamos por una de las peores épocas. Conflictos armados, hambrunas… Uno está hasta los cojones y encima existe una gran hipocresía. Hay, como en la década de los veinte, un estancamiento.

-Las grandes tragedias griegas, en algunos casos, son grandes tragedias de amor… ¿Cómo valora este sentimiento?

-Mis historias de amor han sido muy desastrosas. Muy Woody Allen… Me he volcado con la música, el saxofón… Lo otro ha sido muy normalito. Me he decantado por crecer como actor y músico con lo que, mi gran amor, es mi profesión.gurruchaga_destacado__

-Pues siendo tan amante de la cultura no estará muy contento con el Gobierno actual, ¿no?

-Ése es otro tema. Las políticas culturales puntuales. Es evidente que los impuestos no favorecen nada a este sector. Está todo tan globalizado…

-Siempre se le identifica con personajes histriónicos pero, ¿es Javier Gurruchaga, en las distancias cortas, así de excéntrico?

-Sería terrible. Son personajes pero luego tengo una vida normal, con crisis, ansiedades, dolores de tripas, de garganta… Y preocupado de que suene el teléfono (que, afortunadamente, no ha dejado de sonar aún)…

-¿No añora la televisión?

-Hay una decadencia importante en ella. No está muy imaginativa y yo la veo poco. Prefiero el cine o, en todo caso, el DVD (aunque nada pueda compararse con un “pantallón”). Tampoco tengo demasiado espacio libre. En otoño, por citarte algo, iré a México, con Óscar Jaenada, para el rodaje de una película inspirada en Cantinflas y también tengo en cartera, para teatro, “El rey que se muere”.

Javier Gurruchaga en la presentación a los medios de "Plauto". Foto: Jero Morales

Javier Gurruchaga en la presentación a los medios de «Plauto». Foto: Jero Morales

-Parece que su entrega a lo laboral es absoluta…

-Prácticamente, sí. Me he vuelto escéptico en la mayoría de las parcelas de la vida. Eso sí, de vez en cuando me da por comer pasteles (risas). Ayer mismo probé una tarta de manzanas deliciosa…

-¿Qué le gustaría que el público se quedase cuando se pensara en su persona?

-Pues con lo mismo que hacía en la escuela, donde era animador de las clases. Mi intención es hacer las cosas más amenas a través de la música y la interpretación. Cuando se van los tuyos (soy hijo único y hace poco perdí a mis padres), te implicas más en eso. La palabra exacta para mí sería “animador”.

 

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