Fernando Soto: “Cantantes hay muchos, artistas quedamos pocos”

El jerezano homenajea a su gran ídolo con “Bambineando”, donde revisa diez canciones del genio de Utrera desde esa particular forma de interpretar que lo ha hecho famoso

Josan Muñoz (@josan_ms)

A sus 30 años –los cumple mañana-, Fernando Soto muestra la seguridad que le ha dado nacer en Jerez -donde el flamenco le llega desde la cuna-, ser gitano y comenzar muy pronto a dar sus primeros pasos artísticos en los mejores tablaos de la capital. Un artista completo que puede presumir de tener un sello propio, elogiado por crítica y aficionados y que, en fuerza y temperamento, recuerda a ídolos suyos como Lola Flores y Bambino. Es la obra de este último la que Fernando reaviva con “Bambineando”, ocho temas donde revisa temas menos conocidos del utrerano y otros donde recuerda los grandes éxitos de un flamenco de leyenda.

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-¿Qué es lo que siente por Bambino?

-Mucho amor y sobre todo respeto hacia el genio de los genios. Admiración tremenda a uno de los grandes, el mejor de los que han hecho rumba andaluza. Quizás otros fueran mas conocidos para el gran público pero Bambino era artista de artistas y, los que nos dedicamos a esto, sabemos apreciar tantísimo arte. Sabía embaucar a los entendidos y estar lejos de la línea comercial.

-¿Os parecéis?

-En que los dos somos gitanos y pesábamos 60 kilos (risas). Yo tengo mi personalidad propia. No quiero perder eso.

-¿Le ha ayudado ser gitano?

-Es un honor porque no todo el mundo puede serlo y, si no fuera un orgullo para mí, renegaría de mi padre y mi madre. Otras veces es un peso por tantos prejuicios que tiene la sociedad, que nos quiere meter a todos en el mismo saco.

-¿Qué opinión tiene sobre programas como “Palabra de gitano”, donde muestran sus costumbres?

-No vale nada, estoy totalmente en contra. Sacan lo peor de la raza pero no se acuerdan de que hay gitanos abogados, cocineros de primera o médicos. Interesa discriminarnos más de lo que ya estamos y eso me hierve la sangre. Comencé a verlo y en el primer descanso lo tuve que quitar. Es como cuando llega el orgullo “gay”. La cabalgata no es el reflejo de los “gays”. No todos van con plumas o medio desnudos bailando por la calle, pero es lo que ponen por la tele.

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-¿Es cierto que todos los gitanos tienen arte?

-Mi padre no sabe ni tocar las palmas. Lo que sí tienen son muchas cosas buenas. Jamás verás a un viejecito gitano solo o a un niño maltratado porque nuestra gente es lo primero y nos defendemos y cuidamos mucho entre nosotros.

-Dicen que es usted un artista integral…

-Como las vienas… (risas). Cuando subo el escalón del escenario me transformo y ya, a partir de ahí, soy impredecible. Los ensayos no me sirven para nada porque después lo cambio todo, soy pasional y solo con ver al público ya sé lo que necesita. Tengo un arte personal, no esforzado ni académico.

-Lo comparan mucho con Lola Flores… ¿Se reconoce en ella?

-Jerez da el vino, el baile y, en cante, a Lola Flores y a Fernando Soto. La tierra tiene unas vitaminas muy buenas que, aunque creas que no, son importantes. Donde naces te marca para toda la vida, y la crianza también. Mi infancia fue llena de amor, me gustaba cantar pero no estudiar. Desde niño se sabe que vas a ser artista cuando lo eres de verdad.

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-También cuida mucho su imagen… ¿Es tan importante eso como se piensa?

-Sé lo que soy y juego con eso. Si te refieres a cremas no me pongo ni una, natural como la vida misma. Cuando tenga que salir la arruga que salga, que eso es belleza también. Soy muy antiguo para eso. Más vale tener arte que imagen porque el arte durará toda la vida pero lo otro tiene fecha de caducidad. Hay muchos intérpretes feos que atraen más que los guapos.

-¿Cree que conseguiría entrar en un programa como “La Voz”? Ahí no le ven…

-No, porque se perderían una grandísima parte de mí. A mi hay que verme menearme, mover una ceja, mis golpes de mano, mis señales. No solamente hay que tener voz para ser cantante, hay que saber vender lo que estas cantando. Cantantes hay muchos, artistas muy pocos. Se pueden contar con los dedos de la mano.

-¿Qué opina de esos formatos?

Que si eres débil te arruinan la carrera. En dos minutos no pueden juzgar lo que vale una persona y menos por otros que están en el mismo bando que tu. Son más populares, sí, pero la popularidad es una cosa y, que lo hagan mejor que tú, es otra. Los nervios y la presión hacen mucho. Cuando el arte se convierte en competición es un deporte.

-Mañana cumple 30 años ¿Está notando el cambio de década?

-Mucho, porque me ha llegado el amor. Surgió una mañana de verano en las playas de Rota con una persona encantadora que ha conseguido que dé las gracias al Señor todos los días al levantarme. Estoy irreconocible. Ahora soy más positivo y confío más en mí porque no hay que dormirse en los laureles, te puedes quedar estancado.

-No esconde su homosexualidad…

-Con 16 años sí, me importaba por lo que pensara mi familia. Ahora no porque Fernando Soto es eso. No piensan en un legionario al oír mi nombre sino en un tío capaz de poner al disco una portada como la mía, divertida y de color rosa.

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