Fangoria “Hay gente que se pone el listón tan alto que nunca encuentra el amor”

Alaska y Nacho Canut reflexionan en esta entrevista sobre el amor y sobre una trayectoria a la que, con su nuevo disco, suman un nuevo éxito

por Ricardo Castillejo

“Canciones para robots románticos” es el título del nuevo álbum de Fangoria y una excusa más que perfecta para, durante su paso promocional por Sevilla, hablar con Alaska y Nacho Canut -sus principales integrantes-, sobre ese sentimiento llamado amor…
-Afirma Nati Mistral, mujer muy sabia, que el amor no existe, que lo que existe es el “metejón”, una pasión inicial que luego acaba…
(Nacho Canut) Es lo que yo pienso. Es una atracción sexual muy fuerte. Luego, si tienes un poco de cabeza, queda el afecto. Te venden que tienes que estar siempre muy arriba y por eso uno después siente que se ha acabado.
fangoria2-Lo mismo tendríamos que empezar definiendo qué es el amor…
(N) Claro. La publicidad vende esa idea de acaramelamiento, de mirarse a los ojos y quedarse embobado, que dura un mes. Hay gente que se pone el listón tan alto que nunca encuentra el amor.
(A) Hace años, las madres y las abuelas tenían un concepto muy esclavo. La meta un hombre bueno que las tratara bien y con el que tener hijos. A eso se le ha sumado: que sea guapo, inteligente, deportista, que tenga un buen trabajo, que yo lo tenga también… El cúmulo de cosas hace que el cuento de hadas cada día sea más imposible mantener el amor. Lo que sí es que, cuando estás a gusto con alguien (llámale amor o equis), es muy agradable.
-¿A la conclusión de que el amor es una fantasía, se llega por la edad, el desencanto…?
(N) Por el desencanto. Es lo de “Fiesta en el infierno”. Cuando tenía 25 o 26 me lie con un señor mayor que yo que me ponía los cuernos y que me llevó a pensar que estaba loco por estar enamorado. Desde entonces lo veo como algo práctico.
-¿Habéis cambiado la forma de ver el amor de hace 20-30 años a ahora?
(A) Sí, claro. Yo soy mexicana y toda la literatura, las canciones que nos gustan (boleros, rancheras, coplas) van por el lado de lo tremendo. A partir de los 30 me di cuenta que el amor no era sufrir aunque, una cosa es decirlo, y otra que te pasen cosas. No tengo vocación de sufridora.
-¿Tal vez se niega el amor para no sufrir?
(N) Desconfío mucho de las pasiones desbocadas. Sentirlas yo, y que las sientan por mí. Esos que dicen: “No puedo vivir sin ti, necesito oir tu voz”… No me fío de esa gente. A las dos semanas se les ha pasado. Son obsesivas.
-¿Cuáles son los enemigos del amor?
(A) Esperar más de lo que hay. De ti y de la otra persona. Querer cambiar o que te quieran cambiar. El aburrimiento, el tedio, el rechazo físico… Todo eso ocurre.
-¿Y la fidelidad?
(A) Yo creo que, por mi experiencia pasada, ni la supersinceridad, ni la falta de ella, funcionan. ¿Que no importa? ¡Una mierda! A mí la infidelidad no me funcionó jamás. Ni aceptándola, ni cometiéndola. Es jugar con fuego. ¿Voy a dejar por ser tonta, porque tengo ojos, que se desmorone lo que tengo? No me compensa.
(N) Hay que poner en una balanza lo que tienes y lo que puedes perder.
-¿Cómo aman las nuevas generaciones?
-(N) Eso no cambia. Lo que sí, con internet, te pillan antes. Pueden hacerte la foto, todo el mundo se entera… Se deja rastro.
(A) Hoy no se idealiza tanto el sexo y a eso sí que han contribuido las redes sociales.

-Y Fangoria, ¿qué ha cambiado cara a un nuevo público? ¿Se cambia de un disco a otro para reinventarse de alguna forma?
(N) Sí. Intentamos evolucionar pero por nosotros mismos. Cambiamos de forma de grabar, de productores… Pero lo que nos pida el cuerpo, sin forzar nada. No es conveniente para nosotros.
(A) Viendo cómo éramos con Dinarama, con los Pegamoides, no éramos nada jóvenes. No consumíamos “cultura joven”. Íbamos a conciertos, a museos… Y eso no tiene que ver con la juventud. Nunca hemos sido muy jóvenes.
(N) Nos gustaba estar con personas interesantes. Y ésas son, en general, mayores que tú.
-¿Y ahora? ¿Se ha “vuelto la tortilla”?
(N) Nos sigue gustando la gente, culta o inculta, que nos sorprenda.
(A) Ahora somos, para ciertas personas, los interesantes que eran otros para nosotros. Para otros eres un mayor sin interés. No pasa nada.
-Con 52, Alaska, 58, Nacho… ¿Qué perspectiva tenéis de la vida?
(N) A los 50 decidí que no tenía “el coño para ruidos” y a todas las amigas feas y malas que no aguantaba les dije que no me volvieran a llamar.
(A) Yo con 50 me di cuenta de que, objetivamente, me queda menos tiempo del que he vivido, que me queda menos. Me entró una cosa como de pensar, cuando algo lo dejas para después, que no me queda el tiempo para hacer lo que creo que quería hacer a nivel personal. ¡Ah! Y me empezaron a doler las rodillas (risas)…
(N) Las trabas te las pones tú en tu cabeza, no vienen con la edad que tengas.

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One Response

  1. Noquieromáspopdelos80

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