Falete: “Rosalía no ha sido, no es y no será flamenca por mucho que lo estudie”


Alejado de las polémicas de estos últimos días, este jueves y viernes, 27 y 28 de junio, Falete estará en Auditorio Box Cartuja con su espectáculo “Falete en el corazón”. El icónico artista sevillano hará un repaso de aquellas canciones que lleva dentro y que han pertenecido a grandes como Raphael, Nino Bravo, Juan Gabriel o María Jiménez.

Por Ricardo Castillejo

Falete es, sin duda, uno de los artistas más arraigados a la cultura popular española de las últimas décadas. Ha tenido una vida entre aplausos sobre el escenario y coqueteos con la prensa rosa, pues su personalidad nunca ha dejado indiferente a nadie. Recientemente lo hemos podido conocer mejor en programas de televisión como “Tu cara me suena” o “Ven a cenar conmigo” y, en la actualidad, se encuentra preparando la publicación de su nuevo álbum, “Prefiero ser así”, que verá la luz el próximo otoño.

-En tu puesta en escena para el Auditorio Box Cartuja te acercas a temas e intérpretes que siempre te han causado respeto…

-Yo me atrevo con todo, sin duda. Siempre que, primero, haga esas canciones mías y me gusten. Lo que no haré jamás en la vida será destrozar ningún éxito de un autor.

-La parte televisiva, ¿qué porcentaje ocupa para ti como profesional?

-Si todos los programas fuesen como «Te cara me suena» ocuparía el 100% para cualquier artista. Hay otros a los que te invitan, haces una colaboración y poco más. Entonces, no sabría qué porcentaje decirte… También he estado en algunos que no son musicales, como «Pasapalabra» o «Ven a cenar conmigo», y he disfrutado mucho.

Lo que yo sé hacer muy bien, y eso no me lo quita nadie, es cantar. Igual de bien que me lo como todo, me como el escenario”

-Viendo a “la” Pantoja en «Supervivientes» se podría decir que para estar ahí no basta solo con ser cantante, ¿no? 

-Debes, sobre todo, tener soltura. Conozco a muchos cantantes y actores que ejecutan su trabajo a la perfección, pero luego son tímidos y, la hora de hacer un «Tu cara me suena» o un «Ven a cenar conmigo», no pueden porque no se ven. Para estar en la tele hay que servir. Además, con los años he descubierto que lo más importante es ser tú. No crear un personaje. 

-¿Tú podrías estar más en televisión si quisieras?

-Sin duda. Aunque quizás sea más exquisito para eso… Pero nunca se puede decir “de este agua no beberé” y no deja de ser un trabajo.

-¿Cuántos ceros tendría que haber en tu chaché para ir a «Supervivientes»?

-Para eso están los mánager, pero yo habría pedido más que la Pantoja… (risas)

-Como amiga, ¿cuál es la valoración que haces de ella en el concurso?

-Muy buena, sinceramente. Me alegra mucho que el público pueda conocer quién es realmente. Para lo bueno y para lo malo es lo que se ve. Me da pena que se quede más tiempo, porque habrá momentos en los que lo pase mal, como todos los demás. El programa no se llama «Isabel Pantoja», se llama «Supervivientes» y hay muchos más. Quiero que llegue hasta el final porque está dando momentos de cómo es ella en su día a día. No veo que esté sobreactuando ni nada y su hijo estuvo muy acertado cuando le aconsejó: «Mamá no seas Isabel Pantoja, sé Maribel»

-¿De ti quedan todavía cosas por conocer?

-Claro que sí. Cualquiera que se dedica a esto, a día de hoy, está siempre expuesta. Obviamente el artista se debe al público y debe ser así quieras o no. Si trabajas en un medio de comunicación es igual. 

– En tu caso, existe un criterio unánime porque todos los que te disfrutan actuando concluyen que eres muy grande…

-Lo que yo sé hacer muy bien, y eso no me lo quita nadie, es cantar. Igual de bien que me lo como todo, me como el escenario. Es mi profesión, por la que he trabajado y en la que sigo buscando superarme. Siempre he sido mi peor crítico.

Actuando en Málaga, una señora bastante mayor con sus muletas me soltó: «¡Qué guapa eres hijo!». Mira qué bonito. Ella te ve y te llama «guapa» pero te dice «hijo». En realidad, yo soy así…”

-¿Cómo vives el saber que eres un referente?

-Con mucha responsabilidad, porque siempre he sido de la opinión de que el artista no debe encapsularse y pensar que lo tiene todo aprendido. Debes tener constancia, esfuerzo, sacrificio y superación. No hay mayor logro para un ser humano que poder superarse. 

-¿Tú vas de artista durante el día?

-Jamás. Me acuerdo mucho de que mi padre, que era un tío muy de pueblo y muy llano, comentaba siempre lo mismo: «Hay que ver la gente con las historias del estrellato, de las divas y de los divos. Eso es todo mentira. Las estrellas están únicamente en el cielo». En la tierra todos somos seres humanos iguales y esto no deja de ser una profesión.

-¿Cuál es el piropo que te sigue emocionando?

-A mí me llaman la atención los que vienen de personas mayores, como una que me dejó tocado para siempre. Salí al escenario de un pueblo de Málaga y había allí una señora bastante mayor con sus muletas que me soltó: «¡Qué guapa eres hijo!». Mira qué bonito. Ella te ve y te llama «guapa» pero te dice «hijo». En realidad, yo soy así…

-¿Y la crítica más dura que te han hecho?

-De eso mejor ni hablar… Me han hecho muchas. Las críticas constructivas que tienen que ver con lo mío debo aceptarlas con dignidad porque sirven para que mejorar y engrandecerme más.

-¿Rosalía es la Lola Flores del siglo XXI?

-No. Lola Flores fue Lola Flores y no va a haber nadie en ningún siglo que se le parezca en ningún aspecto. No sé quién lo piensa, pero qué mala visión y qué mal recuerdo de Lola. Rosalía es un pedazo de artista porque canta como los ángeles, me fascina y es una mujer muy valiente con unas ideas muy firmes. Merece todo el respeto del mundo. La han encasillado durante un tiempo como flamenca, pero no lo ha sido, ni lo es, ni lo será por mucho que lo estudie. Quizás sepa más de flamenco que Caracol o Camarón, pero hay algo que se llama «magia», «duende» o «flamencura» y ella no la tiene. Podrá tener lo suyo, que es mucho, pero lo otro, no. 

-Precisamente se va a hacer una serie de Lola Flores… ¿te gustaría una de ti?

-Yo no quiero que hagan ninguna serie de mí, que soy muy joven todavía (risas). No, no, no. Me queda mucho que dar. Me han propuesto algún documental, pero lo he rechazado. Para que veas lo claras que tengo las cosas. Todo tiene su momento.

-Si se hiciera, ¿sería un drama, cómica, melodrama…?

-Cuando se haga, que sea mi vida real y de verdad. Todos tenemos capítulos en los que no lo hemos pasado bien, en los que nuestra familia ha tenido problemas… Esto es como una montaña rusa con sus altos y sus bajos pero yo desearía que no se evadiera nada. 

-Concha Piquer se retiró cuando le falló la voz… ¿Si a ti te pasara eso?

-Si yo me quedara como Belinda, ¿qué coño hago en un escenario? ¿Mímica con una mano distraída como tengo? De Concha he sabido que tuvo una buena posición económica y se retiró cuando tuvo que hacerlo. Yo haría lo mismo. Es una forma inteligente de decir: «Hasta aquí».

-¿Y qué harías sin cantar?

-Hacerlo de otro modo, enseñar a las nuevas canteras… Hay muchas formas para seguir en contacto con lo que amas sin que sea el escenario para ti. 

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