Falete “La ciencia hoy te ayuda a cambiarte de sexo, pero a mí no me estorba tener mis dos cojones”


Seguimos conociendo mucho más de cerca a Rafael Ojeda, Falete, bautizado en nuestro número de julio como “La última diva de la copla”. El sevillano desvela hoy cómo es en la intimidad y más sobre su relación con su amiga, Isabel Pantoja

Los cuarenta años es un buen momento para reflexionar sobre el camino recorrido hasta ese momento, aprendiendo de errores y aciertos. Eso es lo que ha hecho Falete en el número de julio de “Sevilla Magazine” donde aparece vestido con maravillosas piezas de creadores sevillanos que han dado lo mejor de ellos mismos para idear los conjuntos que luce el artista en las fotografías de Juanjo Moreno.

-En tu balance personal, ¿de qué te sientes más orgulloso de tu balance y de qué menos?

-No lo sé. Tampoco me hago un autoanálisis, ni vivo con ese conflicto mental. Afortunadamente nunca he tenido que ir a un psicólogo. No hago balances, todos somos humanos, tenemos virtudes y errores. Quien verdaderamente tiene buen corazón y quiere mejorar las cosas feas, las mejora. 

-¿Qué has mejorado tú?

-Saber seleccionar mis amistades, volverme más selectivo y menos accesible. No es que antes no lo hiciese, sino que tengo otro concepto diferente de todo eso. En la actualidad salvaguardo más lo mío. También quiero aconsejar a todos los jóvenes que nos lean que cuando empiecen a ganar dinero, lo guarden. Que se tapen el agujero de la mano. 

-¿Has despilfarrado mucho?

-Claro. He comprado cosas que he dicho: «¿Es necesario que me gaste 1000 euros en esta figurita absurda?». Con la experiencia todo esto lo vas puliendo y es esencial para el crecimiento personal. 

-Acabamos de celebrar el Orgullo Gay… ¿Consideras que has sido un blanco fácil para quienes no entienden la homosexualidad?

– Nunca le he prestado atención a eso, pero, a posteriori me he dado cuenta de que le he sido útil a muchas personas y que, a día de hoy, sigo siéndolo. Somos seres humanos y todos iguales. Para mí es un orgullo celebrar la visibilidad, seguir luchando por la igualdad… Todo eso es un logro como ser humano, como homosexual y, sobre todo, como artista. Ha habido un gueto y un lastre que nos ha acompañado durante mucho en el arte. Los homosexuales se tenían que esconder, sentías que deseabas ponerte un mantón de Manila y, porque eras varón, no podías. Por eso mismo, para mí es un orgullo tremendo haber nacido en una época distinta y haber tenido el apoyo de mi familia, y luego el del público, para mostrarme con toda libertad y naturalidad. 

El artista, en la consulta de la doctora Mamen Danta, de Clínica Marest

-¿Te habría gustado ser una mujer?

-A mí me gusta ser quién soy, Rafael Ojeda. Si hubiese querido ser una mujer, la ciencia hoy te ayuda a cambiarte de sexo, pero a mí no me estorba tener mis dos cojones.

-¿Qué tipo de hombre te gusta a ti?

-Uno que me haga reír, que tenga un carácter fuerte como el mío, que tenga personalidad y que, a la vez, sea dulce cuando tenga que serlo. Físicamente, no tengo un patrón.

El editorial de «Sevilla Magazine» tuvo lugar en el Hotel Colón

-¿Te preocupa el avance de VOX?

-¿Eso que es? ¿Una crema nueva? Si sirve para la cara me la pongo… (risas). No me preocupa. De política no entiendo, pero de sentimientos sí y, de las reflexiones de los mayores, también. En mi familia, trabajadora, siempre he oído que los extremos no son buenos. Pero es que me importan tan poco, que no sé ni lo que opino. Ni están en mi mundo, ni en mi día a día. 

-¿Qué hay entonces en tu día a día?

-Cinco perros, un marido, una casa, comida, trabajo, mis amigos, mi gente de siempre… Tengo una vida muy normal que no es nada sedentaria. Si no hay compromisos laborales nos vamos a una casita rural donde nos podamos reunir los amigos y somos los más felices del mundo poniendo 10 o 15 euros cada uno.

-¿Isabel Pantoja sigue siendo amiga tuya?

-Hombre, ¿qué ha pasado? ¿Quién se ha muerto? No nos hemos tirado de las peinetas ni mucho menos… (risas).

-Te lo pregunto porque hay amigos que van y vienen…

-Para mí, Isabel siempre ha sido una persona muy leal, nunca ha tenido dobleces y ha sido, hasta este instante, la más correcta del mundo. Por lo tanto, sigo considerando que esta amistad continúa.

-¿Es buena superviviente?

-Es una superviviente «10». Lo que más me satisface de todo esto es que se esté conociendo a la Isabel que yo conozco, con sus pros y sus contras. Ella es así, alguien normal igual que el resto. 

-Hay muchos que no han entendido que, una de las figuras más importantes de la canción española, vaya a un «reality» como éste…

-Si lo miras como un trabajo, ella está trabajando y todo el mundo necesita hacerlo para subsistir. Ella lleva ya mucho sin cantar y algo tenía que hacer. Eso no quiere decir que se vaya a retirar porque seguro que va a volver con más fuerza que nunca. Isabel tiene algo que es como el Ave Fénix, de sus propias cenizas resurge. Se está involucrando mucho en el concurso y desde el principio se ha mostrado como una participante más. Se comenta que tiene privilegios, pero yo no los veo y, si los tuviera, se los tiene merecidos y ganados porque es Isabel Pantoja y quien da la audiencia es ella. 

-¿Entre folclóricas se puede ser gran figura y amiga?

-No pertenezco a la época en la que todas estaban en auge. Con quién más he convivido e intimidado y tengo ese «feeling» es con Isabel, la última de esa saga. Teniendo claro quién eres no tiene por qué haber ningún rifirrafe. Todos estamos para ganarnos el pan y llevarlo a casa. Cuando lo tienes tan claro, no tienes ningún rival y quién quiera serlo, va a pelear solo ¿Sabes quién me ha enseñado eso?… Isabel Pantoja precisamente. 

-La “tele” te ha dado algún que otro dolor de cabeza, ¿cómo está tu relación con ella?

-Haciendo pollos en «Ven a cenar conmigo» (risas). Nunca he entrado en historias polémicas. A día de hoy me siguen ofreciendo ir a «realities» y a programas donde no me veo. Me propusieron la isla, «Gran Hermano»… Porque somos personajes que levantan odios y pasiones, pero damos audiencia. Eso a mí no me importa, lo que me interesa es llevar mi sueldo a mi casa y tengo la suerte de poder mantenerme de lo que me gusta. Eso sí, me encantaría hacer un «reality» de mi día a día o conducir un espacio donde viniesen artistas, pudiésemos hablar de todo desde el respeto y sin entrar en cuestiones delicadas que el invitado no quisiese… La magia del artista está corrompida por ciertos medios.

Con kimono de Miguel Reyes y tocado de Tolentino, el Falete más teatral
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