Eva Rubio y David Sigüenza, autores y protagonistas de “En Sevilla hay que viví”: “Las nuestras son dos patronas ninguneadas, a las que no se les ha tenido en cuenta para nada”

 

Santa Justa y Santa Rufina han tomado vida en una función, “En Sevilla hay que viví”, que ha marcado un hito en la historia teatral local con más de 9.000 espectadores en la Sala La Imperdible que, el domingo, cerrará sus puertas del teatro de Comisiones Obreras

 

por Ricardo Castillejo

 

Eva Rubio y David Sigüenza tuvieron un día la genial idea de traer hasta la actualidad a la Santa Justa (Eva) y Santa Rufina (David) más reivindicativas. De ahí nació “En Sevilla hay que viví”, una obra escrita por nuestros protagonistas que se ha convertido no solo en el fenómeno de la temporada sino en un hito que nunca antes había tenido lugar en nuestro ámbito teatral. Y así, de una primera apuesta en microteatro en abril de 2017, con la que estuvieron unos meses, llegó la oportunidad, en noviembre pasado, de empezar en la Sala La Imperdible donde, a partir de enero, han permanecido como única función hasta el cierre mismo del espacio (que, por reforma del edificio, dice adiós a esas instalaciones este fin de semana).

-¿Cuál pensáis que es el gran atractivo de vuestra propuesta?

-(D) Los personajes. Estos mismos personajes con otra historia funcionarían igual de bien porque son para comérselas. Sin olvidar a Charo que, haciendo de Sor Ángela en un vídeo de cinco minutos, se lleva de calle a todo el público.

-(E) A los sevillanos les gusta que hablen de su ciudad y sus cosas y, si lo haces con arte, convence. Como nos dijo Manu Sánchez, que vino a vernos, hemos sabido jugar muy bien con la idiosincrasia local.

-¿Qué ha sido, de los comentarios, lo más bonito y lo más agridulce?

-(E) A los espectadores les pedimos que escriban al salir unas palabras y a mí me abruma haber leído que personas con grandes problemas, con existencias tristes, nos dan las gracias con tanto amor por haber podido reír y sonreír y conectar otra vez con el pulso de la vida. Para mí lo más grande es un payaso y la risa es la medicina por excelencia para todo. Y lo que menos me agrada son algunos comentarios -pocos, la verdad-, que hablan de que se trata de un texto ramplón y simple. Si es así, que lo hagan ellos. A ver cómo les sale…

-(D) También fue anecdótico cuando una señora se subió al escenario en el saludo para decirnos que todo muy bien pero que Santa Ángela no porque era intocable y no podía decir palabrotas (risas).

-David, en tu caso está la dificultad añadida de ser un hombre recreando a una mujer…

-(D) Fíjate que hay quien no se da cuenta de que soy un chico y eso me parece muy guay porque significa que lo estoy haciendo bien. He partido desde el naturalismo y claro que mi físico, al ser delgado y tener la cara aniñada, ayuda.

-(E) Su abuela no lo conoció. Se pasó todo el rato preguntándole a la madre que cuándo salía su niño (risas)…

-¿Y Eva? ¿Desde dónde has construido a “tu” Justa?

-(E) Desde lo físico. Yo pensé: “Si llevaron a estas niñas desde el Altozano a Sierra Morena andando, ¿cómo tendrían los pies?”. Eso me permitió darle un rollo de enfermita que tiene su medicación y se viene arriba, todo a partir de una filosofía clown.

-¿Cuánto os habéis autocensurado?

-(D) Muy poco. Más bien hemos buscado la forma de decir lo que queríamos decir.

-(E) Estamos muy contentos porque un poquito de autocensura ha habido pero, a pesar de eso, hemos logrado un mensaje interesante y potente. La Semana Santa, por ejemplo, aquí excede de lo que es religión. Es la Fiesta Grande de la ciudad donde se mezclan muchos temas (más allá de las imágenes, que son maravillas). En lo que es la religiosidad, que es un ámbito más privado, somos más respetuosos, aunque hay que tener una mínima apertura mental para saber que todo esto se hace desde las tablas. En el teatro el público compra una entrada para ver algo que es mentira pero jugando al juego de la verdad.

-Llegáis en un momento en el que la mujer está muy reivindicativa con muchas causas…

-(D) Las nuestras son dos patronas ninguneadas, a las que no se les ha tenido en cuenta para nada. No interesan porque no venden.

-(E) Existe un trasfondo machista importante y Santa Justa lo dice: “Siempre tiene que figurar un tío para todo”. Había dos Santas Patronas, alfareras, pero también tuvieron que convertir en patrón a San Fernando, un conquistador.

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