“Estrellas” con la solidaridad por Banderas

La “Gala Starlite” contó, un año más, con un anfitrión de lujo como Antonio Banderas dentro de un evento repleto de rostros conocidos y donde Antonia Dell´Atte sufrió un desmayo que, durante unos instantes, conmovió la Cantera de Nagüeles

por Ricardo Castillejo

Desde mediodía Antonio Banderas comenzó a atender a los medios de comunicación durante una rueda de prensa en la que, más que nada, el gran interés sobre el actor fue conocer más del rodaje en el que en la actualidad está inmerso -y donde, de nuevo, coincide con Pedro Almodóvar como director-, y saber si tiene intención de casarse con la que él ya considera su mujer, Nicole Kimpel (con la que, de momento, tiene intención de seguir tal como está). Luego, por la tarde, tocaba acudir a la Cantera de Nagüeles para, lo primero, presentar el nuevo modelo de Ford -principal empresa patrocinadora del evento-, y, a continuación, convertirse -acompañado por Nicole y la hermana de ésta, Bárbara- en el anfitrión de lujo, un año más, de la Gala Starlite que tenía lugar el sábado por la noche.

Allí, Sandra García-Sanjuán, la empresaria creadora del Festival, concienció a todos los asistentes de lo importante que es la colaboración solidaria con las causas que Antonio y ella lideran (Niños en Alegría y Lágrimas y Favores, respectivamente) y cómo durante el evento prácticamente todo el mundo trabajaba sin cobrar con intención de que lo recaudado -con la cena. subastas de objetos y demás que se hacía-, siguiera incrementando todo lo posible los más de 2.350.000 euros que, en la historia de esta cita, hasta ahora se han conseguido (y que han revertido en mejorar la vida de muchas personas que lo necesitaban).

Como apoyo a tan maravillosas causas, muchos rostros conocidos como los de Eugenia Martínez de Irujo, Carmen Lomana, Anne Igartiburu, Juan Magán, Sara Baras, Santiago Segura, Ainhoa Arteta, Irene Villa, Luján Argüelles, Lorena Gómez, Cari Lapique o la mítica embajadora de la “movida marbellí”, Gunilla Von Bismarck y su marido, Luis Ortiz. Hasta José María Aznar y Ana Botella estuvieron presentes en una gala donde brillaron con luz propia Juanes -quien, unas horas antes, había ofrecido un fantástico concierto en ese mismo espacio- y la bella actriz Bo Derek, inseparable de su pareja, el atractivísimo John Corbett. Como conductores del espectáculo, Valeria Mazza y Carlos Latre fueron dando paso a algunas actuaciones -como las de Miguel Ríos o los mencionados Baras y Juanes-, y, sobre todo, a la puja de artículos entre los que destacaron varias obras de arte de pintores actuales muy valorados y, en concreto, un cuadro firmado por el propio Antonio Banderas (que lo realizó rápidamente tras una pequeña “encerrona” sobre el escenario), y por el que se llegaron a pagar 20.000 euros.

El menú, delicioso, contó con platos como un Carabinero con dados de calabaza y Sorbete de Limón, Solomillo de Vaca Gallega con verdura de temporada o un magnífico Millenium Lepanto con rizo de chocolate y helado de fruta de la pasión. Una comida de Matrícula de Honor que solo se vio enturbiada, durante unos instantes, cuando el cantante Juan Peña empezó a pedir a gritos un médico ante el desmayo sufrido por su compañera de mesa, la italiana Antonia Dell´Atte, desfallecida por el calor. En ese momento todo se paró para comprobar qué sucedía aunque, a pesar del revuelo inicial, la cosa quedó en un pequeño susto tras el que se retomó un guión que incluía, además, una entrega de premios, por sus respectivas labores de ayuda, a personajes como Oliva Palermo, Isabel Gemio o, de nuevo, Juanes. Como broche final no faltó la tarta y el “Cumpleaños Feliz” para Antonio -58 “castañas” le habían caído el día 10-, interpretado por otra de las celebridades de la velada: David Bisbal (que se notaba cansado después de un día de rodaje de su próximo videoclip pero siempre, cómo no, de la mano de su reciente esposa, Rosanna Zanetti, casi nupcial de blanco inmaculado).

Ocho ediciones ya los de la que, desde el principio, se ha convertido en la cita más “glamourosa” del verano en nuestro país. Un lugar donde, detrás de las sonrisas y las ganas de disfrutar, se esconden muchas ganas de arrimar al hombro para intentar que el mundo sea un poco mejor, convirtiendo esta “alfombra roja” por la que todas las “estrellas” pasan en un camino de baldosas amarillas con dirección a Oz. Allí es bien sabido que algunos sueños, no sin esfuerzo y con mucha ilusión, se hacen realidad. Y para muestra, Starlite.

 

 

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