Equivocarse es de sabios, rectificar, más

 

Hacer televisión es difícil. Y más a nivel nacional, donde la batalla por la audiencia es tan brutal que, a mí personalmente, creo que me resultaría bastante complicado soportarla. Porque a veces, para lograr puntos, entramos en valoraciones y comentarios que pueden herir a las personas y hasta, si no tienes suficiente confianza en tu talento, hundir carreras profesionales.

Me refiero a las cosas que pasan en los “talent show” y a reacciones como las que puede tener, cuando ejerce de jurado, gente como Risto Mejide. Con un personaje construido en torno al ataque, al ser más malo que bueno, está claro que tus valoraciones, como poco, impresionan al que tienes delante. Lo que pasa es que bajo ese papel tan extremo, precisamente por estar tan al límite, cuando cometes una equivocación, también la cometes a lo grande. Igual que le pasó a Risto con Pablo López a quien llegó a decirle, cuando éste último participó en su edición de “OT”, que parecía un “pianista de hotel”.

Gran metedura de pata la de Mejide pues, con el tiempo, el malagueño se ha convertido en uno de los mejores, y más seguidos, músicos de la actualidad, tal y como está demostrando con cada uno de sus trabajos (el último, ese tema brutal llamado “El Patio”). Sea como sea, el del Chester tiene la sabiduría, como ha hecho, de pedir disculpas y reconocer que se equivocó, actitud que, en gran medida, le redime de, al menos, este garrafal error. Amén…

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