El futuro duque de Alba… ¡casado!

Fernando Fitz-Stuat, heredero al ducado de Alba, ha contraído hoy matrimonio con Sofía Palazuelo en el madrileño Palacio de Liria

 

El escenario ha sido testigo de varias bodas de los Alba. Desde la propia Cayetana, en 1978, con Jesús Aguirre, al hijo de la duquesa, Jacobo, con María Eugenia Fernández de Castro, en 1980, o incluso el hijo de éste, Jacobo también de nombre, en 2011 con Asela Pérez Becerril. El Palacio de Liria, en pleno corazón de Madrid, ha sido el escenario donde ahora se ha casado el futuro duque de Alba, Fernando Fitz-Stuart, con su ya esposa, Sofía Palazuelo. Con 28 años, él, y 26, ella, la pareja lleva seis años junta, aunque no fue hasta hace dos Ferias de Abril cuando, coincidiendo con esta fiesta sevillana, el joven le pidió en matrimonio a su novia.

La novia junto a su hermano, antes de la ceremonia.

Con un vestido nupcial de su tía, la diseñadora Teresa Palazuelo, la novia conoció a Fernando mientras estudiaba un máster en dirección de marketing en Madrid y ambos son hijos de padres separados. Con estudios financieros en Massachusetts, el hijo del actual duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart (y su ex, Matilde Solís), trabaja gestionando, junto a su padre, el patrimonio familiar. Sofía, por su parte, es hija del constructor Fernando Palazuelo y de la experta en arte Sofía Barroso, se crió en Palma de Mallorca e hizo marketing entre Londres y Estados Unidos. Tras realizar prácticas en empresas como Oscar de la Renta y Carolina Herrera, ha optado por “Around Art” -iniciativa de su progenitora que organiza viajes para personas con alta capacidad adquisitiva-, como ocupación laboral.

Así, a las doce del mediodía era la cita en un entorno -domicilio del contrayente, su padre y el otro descendiente de éste-, donde se han podido ver más de 700 invitados entre los que podemos destacar a Cristina Moreno de la Cova y Álvaro Salinas, Ágatha Ruiz de la Prada y sus hijos, Cósima y Tristán, el padre Ángel, Brianda Fitz-James (prima del novio), Paloma Segrelles, Carmen Posadas, Esperanza Aguirre y su esposo, el conde Bornos, Victoria de Hohenlohe, duquesa de Medinaceli, el marqués de Griñón y su mujer, Esther Doña…

En cuanto al modelo de la novia, ésta ha optado por un corte depurado con escote en forma de “V” y manga desmontable y una capa desmontable que hacía las veces de cola (y que se ha quitado tras la ceremonia para dar paso, según la propia autora del patrón, a “un cómodo vestido de noche sin perder el movimiento”). Sin velo, Sofía no ha usado ni la Tiara Rusa (joya de la Casa de Alba que sí utilizó su suegra, Matilde Solís), ni la tiara de perlas y brillantes de Eugenia de Montijo por la que sí apostó Eugenia Martínez de Irujo en su enlace con Fran Rivera. Solo un tocado de Teresa Briz, discípula de Philip Treacy, adornaba su cabeza mientras que, como calzado, ha apostado por unos stilettos en color crema; como complemento, unos pequeños pendientes de brillantes, y, como ramo, uno con flores silvestres y predominantes verdes.

Uno de los acontecimientos del año donde no ha faltado ni “glamour”, ni moda… ni muchos, muchos títulos…

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