Diego Carrasco: “No me considero un viejo que viene de vuelta de nada. Aprendo a la vez que los jóvenes”

 

 

Acompañado de otros grandes como Alejandro Sanz, Joaquín Sabina, Miguel Ríos, Remedios Amaya o Miguel Poveda, Diego Carrasco vuelve al mercado discográfico para celebrar su quinta década como artista

 

por Ricardo Castillejo

 

Diego Carrasco es uno de los patriarcas más queridos y admirados del flamenco. Dicen de él que lleva el compás en su ADN, tal y como ha demostrado en las cinco décadas que lleva sobre los escenarios pasando de acompañar a figuras como Lola Flores o Antonio Gades a colaborar con mitos de la talla de Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar o Enrique Morente. Así, con “No M´arrecojo. 50 años en familia”, este jerezano nacido en 1934 ha regresado a los estudios de grabación para repasar su trayectoria junto a nombres tan destacados como los de Alejandro Sanz o Miguel Poveda. Y es que raro es quien se resiste a los encantos de este referente en continuo reciclaje del que aún queda mucho por aprender…

-Diego, ¿se te ha pasado rápido este tiempo que ahora conmemoras?

-Ni me he enterado, Ricardo mío… En la puerta de la esquina me he encontrado con estos cincuenta años en la música. Es cierto que he estado muy entretenido, con asuntos pendientes, con el estrés de estar hoy aquí y mañana allí… A partir de ahora me voy a relajar…

-¿Y eso?

-Para coger fuerzas para otros cincuenta años (risas).

-¿Cómo estarás entonces?

-Haciendo otra vez la Primera Comunión, casándome y teniendo cuatro o cinco niños más… (risas).

Diego Carrasco con Camarón de la Isla.

-Entonces te ha ido bien en el matrimonio…

-Es lo mejor. Tengo que casarme otras veces y tener más hijos… (risas).

-¿Ha pesado en tu camino lo personal igual o más que lo laboral?

-Hombre, al final te creas una familia musical. Son tantas horas, tantos kilómetros… Pasan hasta meses sin ver a los tuyos y estás más con tus compañeros que con los que llevan tus genes.

-¿Tienes esa “espinita” de, por tu arte, haber descuidado un poco a tu gente?

-Sí, esa “espinita” la llevamos clavada todos los que nos dedicamos a esto aunque tengo la suerte de que conmigo viene la “Carrasco Family”, con lo que si hago un viaje largo es distinto porque estás con los tuyos.

-¿Con qué sentimiento contemplas el camino recorrido? ¿Nostalgia? ¿Pena?

-Pues mira no suelo mirar atrás desde ese ángulo. Es un cúmulo de sentimientos puesto que, por desgracia, se nos han ido personas importantes para mí. Queda ese pellizco de esas ausencias pero debemos primar lo positivo y las ganas de seguir con seriedad y profesionalidad.

Foto: Marta Vila

-¿Qué ha sido la música para ti? ¿Una pasión? ¿Una consagración?

-De lo mejor que me ha podido pasar es estar montado en este barco. Aunque sea un trabajo, y así debes tomártelo, el mundo sin música sería un desastre, un caos. Que pueda disfrutarla es ya un regalo.

-En cincuenta años el flamenco ha pasado de ser algo minoritario a hacerse en estadios…

-Me enorgullezco de esa transformación. Al flamenco no se le puede enjaular en un cuarto para cuatro cabales, por muy cabales que sean.

-¿De qué depende cantar bien flamenco?

-Es complicado. Muchos son los llamados y pocos los elegidos. No me siento cantaor y sé que no canto bien. En todo caso soy un cantautor gitano andaluz. Primero debes tener un buen instrumento que sirva. Sentido del tiempo, concepto de afinación, aprender muchísimo, ser buen aficionado… Depende de dónde nazcas, el vino que bebas…

Foto: Vanesa Diego.

-¿Hay buenos tocaores, bailaores y cantaores en las nuevas generaciones?

-Claro que sí. El flamenco actual está en muy buenas manos. Todos los jóvenes que están arriba lo están por muchas razones y, sobre todo, porque se lo han “currado”.

-Eres un “maestro” pero, ¿cuál es el piropo que de veras te toca el corazón?

-Muchos. Me da mucha alegría cuando compruebo el respeto con el que me tratan. Me dicen “Tito Diego” o “Tato Diego”. Solo con eso ya me echan para atrás pero no me considero un viejo que viene de vuelta de nada. Aprendo a la vez que los jóvenes.

-¿Cuál es tu consejo para ellos?

-Que tengan constancia, la inquietud necesaria y que estudien mucho y todos los días. Y que sean abiertos y receptores porque desde ahí nace tu personalidad. Pensar que eres el único y el mejor, no. Hay que llenarte de historias para, poco a poco, ir sabiendo más.

-Sin embargo, desde fuera, muchos piensan que los flamencos son rebeldes, bohemios, que están siempre de fiesta…

-En la viña del Señor hay de todo pero quien opina eso no está bien informado. Los que están en el flamenco son los más responsables, serios y disciplinados que hay. Distinto, no confundamos, es un Rocío o un bautizo.

-¿Qué pasa cuando te escuchas?

-Apago la radio. No me gusta. En el estudio voy grabando y luego lo oigo en casa y sé dónde está todo milimétricamente. Cada palma, cada “olé”…

-Muchos genios -y tú eres uno en lo tuyo-, suelen ser grandes incomprendidos…

-A mí no me pasa. Los grandes genios suelen ser los más sencillos. Lo mismo un poco estrambóticos o con una forma más espiritual de vivir, pero nunca puedes creerte nada. En mi caso solo he querido dejar algo positivo para que lo mismo alguien, en un futuro, pueda beber de ello. No quiero gustarle a todo el mundo, pero sí ser fiel a quien le guste lo que hago.

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