Diana Navarro, “He encontrado mi felicidad queriéndome”

La malagueña cambia de rumbo, profesional y personal, a través de “Resiliencia”, nuevo disco en el que desnuda su alma más que nunca, compartiendo sus experiencias vitales a través de canciones salidas de su puño y letra

por Ricardo Castillejo

“Resiliencia” es la palabra con la que en psicología se define a la capacidad de los seres humanos para sobreponerse a etapas de fuerte dolor emocional y situaciones adversas. Diana Navarro lo ha pasado mal. Quiso mucho pero no se quiso demasiado y, a través de su nuevo disco, la artista se sincera al respecto de unas experiencias que le han hecho ser más fuerte y mejor. Autora de su música, segura de sí misma, la malagueña disfruta en la actualidad del amor como tal vez nunca pensó que podía disfrutar porque, cuando uno decide cambiar, todo cambia alrededor.

-Se nota que ha sufrido un gran “cataclismo vital”…

-Bueno, sigo cantando como cantaba pero hay una nueva Diana. Lo de antes fue un proceso del que tengo un buen recuerdo pero necesitaba emprender otros caminos. En 2009 empecé un sendero de crecimiento personal porque me di cuenta que no me quería y que no era feliz. Descubrí el “eneagrama” y otras terapias alternativas para conocerme a mí misma y poder aceptarme. Esas experiencias las he convertido en canciones que quería compartir con la gente enviando un mensaje positivo: de todo se puede salir para mejor.

-¿De qué manera se castigaba?

-Era muy autocrítica y, en la parte física -aunque tenía buena imagen-, nunca era suficiente. Sin llegar a tener ningún trastorno fue terrible. Encima cuando tienes al lado un mal querer, y te muestra un espejo turbio, es muy complicado. Pensaba que era mi culpa y no lo era.

DIANA NAVARRO- 0378 Fotografo MiguelPereira_

Fotógrafo MiguelPereira

-¿Y cuál fue el momento de tocar fondo?

-En 2012. Toqué fondo para impulsarme hacia arriba y empezar a liberarme y a ser de veras feliz. Fue a raíz de una ruptura emocional que, gracias a Dios, se produjo. Y no es que sea tan traumático sino que, para mí, era la primera vez que me sucedía. Luego te das cuenta que no era para tanto.

-¿Qué le sucedió desde ese instante?

-Empezaron a pasar cosas maravillosas como que mi compañía, Warner, me hizo un contrato maravilloso en el que me deja hacer este disco. Comienzo a vivir de veras y a darme cuenta de que valgo mucho como mujer, como artista y como persona. Estaba absolutamente anulada porque las circunstancias no me dejaban ser yo (y yo, sin saberlo, lo permitía).

-Ha creado una música para que la gente pueda cambiar, ¿no?

-Mi intención es que se sientan mejor al escucharme. “Me amo y me acepto completamente”, por ejemplo, está inspirada en una técnica de desprogramación de pensamientos negativos que hice y que me motivó esa melodía. He empatizado con el dolor, sé lo que es y quiero que se sea consciente de que se puede ser dichoso.

-Curioso este giro de usted, que viene de géneros como la copla y del flamenco, donde las letras son tan extremas…

-Sí… (risas). De amor uno nunca se muere. En todo caso puedes morir de querer, que es posesión. Por desgracia lo doloroso nos impacta más porque, tal vez, nos hace tener consciencia de que podemos perder la vida. Sea como sea todas las emociones enganchan, aunque hay que intentar hacerlo más de la positividad (y el drama usarlo como disfrute teatral y estético, no para una realidad).

-Porque la felicidad, ¿dónde está?

-Cada uno tiene un manual para eso. Mi felicidad la he encontrado queriéndome. En ese momento todo ha empezado a cambiar y ya no hay oscuridad sino respeto.

-Cuando en la actualidad se mira al espejo, ¿qué ve?

-Me encanta y me da “pellizco”. Soy consciente de que me voy haciendo más mayor. Empecé con nueve, salí con 26 y tengo 38. Me hubiera gustado haber despertado antes pero lo voy a aprovechar al máximo. Me veo guapa y, sin ser la más ni pretenderlo, me acepto con mi nariz, mi “chicha”, mis ojos, mis arrugas…

-¿No se siente sometida a la tiranía de la imagen?

-No. De los 16 a los 20 engordé veinte kilos. Estaba muy gorda pero ganaba concursos. Después, cuando me ofrecieron grabar un álbum, me invitaron de forma sutil a adelgazar y empecé a ser lo que soy. Comemos por emociones y la ansiedad la canalizaba por ahí.

-¿Y el amor cómo lo entiende en el presente?

-Como lo que es. Generosidad, entrega, confianza, paz, plenitud, divertido… Y es fácil… ¡Es fácil! Y no hay mentiras. Me he dado cuenta de cuánto tiempo he llevado las gafas de “no ver”…

-¿Con qué ojos contempla entonces a la Diana de antes?

-Me quedo asombrada. Todo ha sido por el esfuerzo y el tesón de Tauro que tengo pero me parece increíble. Entre mis inicios a ahora hay como un eslabón perdido. Era otra y eso me da sentimiento. Me encantaría ir al pasado y decirle: “Espabila, no te creas todo lo que te dicen, haz deporte…”. No pasa nada. Ha tenido cuando tenía que ser.

Fotógrafo MiguelPereira

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