Desde fuera se veía venir

No conozco a Alba Carrillo de nada y, la verdad, tampoco es un personaje que me motive especialmente. Lo mismo es un prejuicio mío y luego resulta que la chica es más simpática que todas las cosas pero es que, desde que se hizo popular, me ha parecido un poco cansina en lo que al tema boda se refiere. Le pasó con Fonsi Nieto y le volvió a pasar con Feliciano López. Casarse era el sueño de su vida (daba la sensación de que a toda costa) y lo que muchas veces no nos advierten es que, lograr los anhelos de uno, siempre tiene un precio.

Curioso que, cuando se produjo la noticia del matrimonio, hablaba con un amigo mío y ambos coincidíamos en que le iba a durar poco. Lo que no pensábamos es que iba a ser tan poco pero estaba “cantado” que la historia no iba a prolongarse mucho porque, aunque a algunos les resulte difícil aceptarlo, desde fuera todo se ve con mucha más claridad. De hecho, suele suceder en el amor que se percibe el humo antes desde el exterior que desde dentro las llamas y lo mismo ocurre cuando se trata de todo lo contrario.

Claro que, en general, a las mujeres –y a los hombres también-, durante unas edades les van los “malotes”, los que les hagan pasar las de Caín hasta que se cansan de sufrir y, al final, escogen –como le pasó a Judith Mascó con su amigo de juventud-, al que saben que, aunque no sea tan guapo y canalla, les dará esa serenidad que siempre se termina anhelando. Una pena que ese aprendizaje sea a base de palos.

(Visited 216 times, 1 visits today)

Leave a Reply