David de María “Cuando conoces el amor como padre se te quitan muchas tonterías”

20 años en la música cumple este jerezano que, tras pasar por la experiencia de la paternidad junto a su mujer y mánager, Lola Escobedo, lanza su décimo álbum, “Séptimo cielo”

por Ricardo Castillejo

Con David de María no hay trampa ni cartón. Él es así, como se ve, como se expresa. Un niño grande que, aunque haya madurado tras ser papá del pequeño Leonardo, no pierde esa cierta inocencia original que, por encima del paso del tiempo, mantiene. Casado desde 2014 con la que es su representante, Lola Escobedo, el cantante regresa a la música gracias a “Séptimo cielo”, nuevo trabajo del que, además, es uno de los autores más solicitados por las grandes voces de nuestro país. Desde India Martínez a Chenoa, pasando por Pastora Soler o Antonio Orozco, muchos son los que se rinden ante el talento de este, y a las pruebas nos remitimos, excelente conversador…

-¡Cuántas coincidencias numéricas!, ¿no? Aniversario en su profesión, diez discos, “Séptimo cielo” grabado bajo el signo de Capricornio…

-¡Bienvenidas las causalidades! ¿Quién me iba a decir que me atrevería con un título así cuando los primeros eran “Soñar despierto”, “Sin miedo a perder” o algo tan frágil como “Barco de papel”? Encima todo esto me pilla con cuarenta años… Otra cifra…

-¿Los lleva bien?

-Es que si sabes aceptar el compromiso, y equilibrar la ley del deseo y ciertas cosas, cuando conoces el amor como padre se te quitan muchas tonterías de una generación que quiere eternamente seguir siendo adolescente. De todos modos, aunque los cuarenta te llevan a contemplar todo desde cierta perspectiva, he aprendido de mi compañero Manolo Tena, fallecido hace poco, que nunca nos desprendemos del pequeño que llevamos dentro.

-¿En qué ha notado los cambios de la paternidad?

-En que la prioridad ya no eres tú ni tu hedonismo. Queremos el placer, masticar la felicidad, ser víctimas de nuestro victimismo pero su llanto, sus gasecitos, su ánimo, su salud… Vivo desde hace tres meses como un médico de urgencias. Puede llevarse una carrera y hacer conciertos, claro, pero prefieres dormir en casa y despertar con tu hijo y que te vea en buen estado.

-Lo mismo valora más a sus padres siendo usted papá…

-Así es. A mí me tuvieron con 18 años, mi madre, y 22, mi padre y ahora es cuando sabes realmente el amor tan pleno que es esto y cómo te puede llegar a doler. Espero que mi hijo me escuche un poco más a mí de lo que yo escuché a mis padres en una época en la que me dejé llevar por quienes, en el fondo, tenían otro tipo de intereses. Ellos me querían mucho antes de que hiciera canciones de éxito.

-¿En el concepto del amor de pareja también ha evolucionado?

-Ahí sigo siendo igual de dulce que el almíbar. Lo que pasa es que, aunque no esté de moda, confío que los niños aprendan a ser poetas antes que a ser guapos en Instagram. Es un sentimiento menos egoísta y menos pasional. Ganas tanto en estabilidad que olvidas necesitar tantos arrebatos. Antes, o los tenía, o no me servía y creo que ésa no es la clave. Amor inteligente, donde compensas balanzas, pero no político. Yo me enamoraba como el ibuprofeno, cada ocho horas y, aunque cuando conocí a Lola pensé que era un pedazo de mujer, hasta casi un año más tarde no empezamos a salir.

-¿Qué le gusta menos de usted mismo?

-La inseguridad, la pérdida de estima… Soy una persona de altibajos emocionales… Como doy lo mejor, siempre espero lo mejor pero no es la manera. Hay que dar mucho pero cada vez esperar menos. En todo caso, la sonrisa de mi niño, que me hace muy feliz…

-¿Y lo que más?DDM2

-Me parece que soy un tío que piensa mucho en el bien de los demás antes que en el suyo propio. Mi única empresa ha sido mi carrera y muchas de las ilusiones que me mantienen es saber que hay músicos que pagan su hipoteca gracias a los “bolos” que hacen conmigo. Por eso tengo muchos buenos amigos y se me respeta en la industria. No me atrae ni lo oscuro, ni el “trapicheo”.

-¿Ha dejado mucho en el camino en estas dos décadas como artista?

-Hacernos mayores acaba siendo una trampa para quienes somos ingenuos y pensamos, como es mi caso, que no hay gente mala sino que se va confundiendo por el camino. Lo malo es que, si te pilla, te da un palo muy gordo en la espalda, en los costados y en el alma… Tengo que seguir siendo el cabeza de cartel de algo que se llama David de María aunque a mí lo que más me apasione sea la creación y tocar. Sigo siendo muy tímido a la hora de presentarme como un “pop star”. Soy de Jerez, me gustan los carnavales, las bandas de cornetas y tambores… Y la cultura anglosajona, italiana, hispanoamericana…

-¿Cuál es la diferencia entre cantar tus propios temas y escucharlos en otros?

-Que no siento la presión brutal de analizar cómo los he interpretado y que me doy cuenta que no hago tan malas canciones.

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