David Barrull: “Me gustaría representar a España en Eurovisión con el flamenco por bandera”

En su momento fue ‘la voz’ de España, manteniéndose estos años con su particular manera de entender las canciones. Ahora, David Barrull lanzó el viernes un nuevo single, ‘La vida pasa’, antesala de su próximo álbum.

 

por Ricardo Castillejo / Pepe Zarza

 

Tiene tan solo 32 años y ya se ha hecho un hueco en el mundo del flamenco, un arte que, cree, no está lo suficientemente valorado en este país. Sueña con cruzar el Atlántico y con representarnos en Eurovisión para, así, poder dibujarle a la gente sonrisas con su voz. Es de Santander, pero vive en Sevilla con su mujer y sus dos hijos, una tierra, la andaluza, a la que ama y que lo ha acogido con todo el cariño del mundo, como se merece tras alzarse con la victoria en un programa como “La Voz” durante su edición de 2013

-Estarás feliz con este nuevo single, ¿no?

-Hemos esperado el día del lanzamiento con muchas ansias. Sobre todo, porque el compositor, cuando compone melodías, tiene como deseo conocer pronto la opinión de la gente.

-Eso, al mismo tiempo, te provocará intranquilidad…

-Sí, pero hay que saber llevarla porque, imagínate, desde que la haces, hasta que la gente la escucha (risas)… te puede dar algo. Decía Joaquín Sabina que, en la música, un éxito se basa en dos elementos: una buena canción y algo que nadie sabe decir ni describir. O sea, que igual un tema para ti es un bombazo y pasa desapercibido u otro al que no le pones mucho interés luego es el pelotazo del siglo…

-Tu nueva aventura es ‘La vida pasa’ y ya el título es sugerente…

-Habla de que hay que aprovechar la vida y buscar buenos momentos. Al componer el estribillo pensé en que la vida pasa para bien y para mal. Para bien porque, si se está en una mala etapa, eso termina, y para mal porque, si el momento es bueno, también se acaba.

-¿Cuál es el balance de tu propia vida?

-Es muy positivo. Ahora estoy en un instante muy dulce porque hace dos añitos que me he venido a Andalucía, a Sevilla, donde se me quiere mucho y yo os quiero un montón también. Además, en 2017 hicimos más de 50 conciertos, que eso pocos artistas pueden decirlo, y este año vamos por el camino de hacer los mismos o más.

-Quién le iba a decir a este gitano de Santander que iba a terminar viviendo en Sevilla y con todo este triunfo, de la noche a la mañana…

-Fue un cambio total. Yo trabajaba en una asociación social y, de repente, me paraban y me pedían fotos. Al principio lo lleve un poco mal porque, si te dejas llevar, volverte loco es lo más fácil del mundo (pero, si intentas asimilarlo, te atragantas, como me pasó a mí). Ahora estoy muy bien, viviendo por y para la música.

-¿Cómo hiciste para superar esa borrachera de éxito?

-Los míos fueron los que más me ayudaron, me hicieron sentir y recordar a ese David de toda la vida.  

-Ya no solo era solo la popularidad, sino que te bautizaran como ‘La Voz de España’…

-Mucha responsabilidad y luego iba a un centro comercial con mi familia y no entendía por qué no podía hacer una vida normal.

-¿Qué esperas, como dice tu canción, de la vida?

-Que con mi voz pueda dibujar sonrisas y dibujar sonrisas nuevas. Uno de mis principales sueños ahora es cruzar el charco y que me conozcan fuera de España.

-Además, con nuestro sonido, el flamenco, arte que durante mucho tiempo estuvo apartado y ahora llena estadios…

-Se ha convertido en un artículo de lujo, pero creo que debería tener más relevancia aquí.

-¿Piensas que no es tan valorado como fuera?

-Fuera se valora mucho más, aunque tendría que ser al revés, puesto que aquí es donde nace y es nuestra bandera, nuestro símbolo. Habría que reflexionar un poco sobre el flamenco.

-A lo mejor al haber tanto arte en nuestra tierra, no sabemos apreciarlo…

-Sí, pero a otros estilos se le da mucha cabida y valor y al flamenco, no y es un error. El flamenco, como el vino de La Rioja, debería de tener su denominación de origen.

-Y saber diferenciar lo que es bueno de lo que no es tanto…

-O de lo que, directamente no lo es. El flamenco se es o no se es.

-¿Qué es ser flamenco para ti?

-Respecto a la música, es tener ese eco profundo que nace de lo más adentro. Es como el pintor que, por sus brochazos, saben los expertos de quién es la obra. El flamenco tiene una parte grande que se percibe de alma.

-¿Y en cuanto a la manera de vivir o de ser?

-Creo que, si nos pusiesen un medidor de latidos en el corazón, tendríamos alguno más. También respiramos más profundo y más despacio.

-¿Sois más libres?

-Necesitamos sentirnos libres, no somos nada domésticos. Vivimos más el día el día, nos han enseñado el ‘vive hoy que mañana Dios dirá’ (que eso no quiere decir que seamos irresponsables, sino que sabemos saborear más las cosas).

-Estás casado y tienes dos hijos, de 5 y 11 años, ¿Eres profeta entre los tuyos?

-Ellos escuchan de todo menos a mí (risas). Muchas propuestas modernas, que no te creas que me hacen mucha gracia. Y eso que les digo que escuchen otras cosas, pero…

 -¿Y les ves arte? ¿Hay materia prima?

-Compás tienen, que es la base de todo.

-En las familias gitanas es impresionante porque he visto a niños con 2 y con 3 años en escenarios como si fueran adultos.

-Lo que se bebe en casa, es lo que se produce.

-Por cierto, tu tema es solo el preámbulo del álbum que vendrá después…

-Un álbum que supone un antes y un después para mí. Uno se va haciendo más viejo, va prendiendo, escuchando, sabe que le queda menos tiempo e intenta pluralizar. Eso es lo que me ha pasado a mí. Si puedo decirlo con dos palabras, ¿por qué voy a usar diez? Todo el álbum va así, con alma, con soniquete y atravesando el corazón.

-¿Te gustaría volver a la tele?

-Si participara en algún programa me gustaría que fuese para representar a España.

– Eso suena a Eurovisión…

-Te lo digo en serio, e iría solo con una guitarra y mi voz.

-Como decía Lola Flores, con sonido español…

-Me has captado totalmente, de ese rollo.

-Eso es un gran reto y, también, es estar en el punto de mira.

-Pero lo haría. Todo va con la edad y la formación de la personalidad. Si piensas en lo que van a opinar los demás, no saldrías de casa. Hay que confiar en que lo que se está haciendo es lo mejor. Yo lucharía por representar a España, pero con el flamenco por bandera.

-Eres valiente, pero ¿para qué cosas no lo eres?

-Para los vuelos de muchas horas… Al final sería valiente, aunque me tomara alguna pastilla que me ayudase… (risas).

 

 

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