Dama: “En mi relación con Melendi siempre hubo mucho amor”

 

 

La que fuera compañera de Melendi durante ocho años -hermana del sevillano Rasel-, pisa fuerte con el sonido de la bachata como ese “canto de sirena” con el que enamora a su legión de admiradores

 

por Ricardo Castillejo

 

La música forma parte de su vida. Su hermano es un cantante de éxito, Rasel, y su ex pareja -y padre de su hijo, Marco-, Melendi. Pero es que sus padres también se dedicaban a este mismo mundo, razón por la que era raro que Dámaris Abad Anselmo encauzara sus pasos hacia otro destino que no fuera el artístico. Ahora, a sus 31 años, la sevillana se ha convertido en la única española que defiende el sonido de la bachata en nuestro país con temas como “El canto de sirena”, nueva apuesta con la que, bajo su autoría, viene dispuesta a darlo todo.

-Has optado por la bachata como tu camino a seguir, ¿verdad?

-Es que es lo que me gusta desde que era una niña. Tenía claro que al crecer quería ser como lo que veía en las novelas. La música latina, de barrio, muy urbana.

-¿Piensas que aquí lo vas a tener más complicado?

-Hombre, muchas radios están apostando por este estilo. Los amantes del baile mueven “mogollón” todo esto, aunque en mis planes está salir. Marcharte fuera y triunfar en otros países es como el “sueño americano” que todo artista tiene.

-Además tienes a tu hermano, Rasel, para echarte un cable y darte consejos…

-Él lo está haciendo muy bien. Llevamos los dos desde pequeños luchando por un hueco y, como dice el refrán, “el que la sigue, la consigue”. Cuando va a sacar algo escuchamos el bruto y opinamos, y al contrario igual.

-¿Quién es más crítico?

-Yo. Él es más de “caras”, más expresivo pero lo que cuenta es que ambos queremos lo mejor para el otro.

-Las mujeres latinas, como es tu caso, son muy exuberantes. ¿Lo artístico cuenta tanto como la imagen?

-Es que el mío es un estilo muy marcado por la juventud. Al joven le gusta arreglarse, ir a la última… Pero yo también vendo mis composiciones. El físico acompaña pero no me centro en eso porque chicas guapas hay muchas.

-¿La belleza no puede jugar en contra tuya y que no te tomen en serio?

-Puede ser. La mujer tiene que demostrar más pero a la hora de subirte a un escenario no puedes engañar a nadie pues, aunque tengas un buen aspecto y una ropa “chula”, ahí es donde debes demostrar si llegas o no al público.

-¿Te plantearías, igual que tu hermano -aunque luego se saliera-, ir a un programa como “Supervivientes”?

-Mira, yo siento que me he hecho más fuerte. Era muy tiquismiquis y muy escrupulosa y he cambiado mucho en este sentido. Sé que rompería muchas barreras conmigo misma y me conocería más.

-Lo mismo la maternidad te ha hecho modificar cosas…

-Indiscutiblemente. Te haces más fuerte. Eres tú pero ya está tu hijo. No puedes ponerte mala, y no te pones mala. La mente lo mueve todo y la vida es una evolución continua.

-Marco tiene siete años. ¿Cómo es la relación que tienes con él?

-Superespecial. Me separé y él convive conmigo, aunque está también mucho con su papi. Eso une mucho. Jugamos “mogollón” y nuestra unión es muy “heavy”. Está como enamorado de mí. Me dice que me quiere, que soy la mejor mamá… No hay ni un solo día que no me comente lo guapa que le parezco. Eso yo no lo encuentro en todas las madres con sus hijos.

-¿Es más fan tuyo o del padre?

-Es muy del padre. Lo que no está tan convencido de que yo me dedique a esto (risas). Cuando escucha al papá le mola más (risas).

-Tú pasaste tu carrera a un segundo plano por cuidar de tu familia. ¿Te has arrepentido?

-En absoluto. Me hubiera arrepentido de no haberlo hecho. Quise disfrutar de mi niño desde que me dijeron que estaba embarazada. Y tanto su padre como yo lo vivimos todo con mucha emoción.

-Cuando estuviste con Melendi, y después también, entraste en el circuito de las revistas “del corazón”… ¿Qué tal esa experiencia?

-Es que Melendi es un chico muy mediático. Todo el mundo lo conoce en España (e incluso bastante fuera en la actualidad). Cuando lo dejamos muchos se sorprendieron con pena y de seguido empezaron a seguirnos los paparazzi pero nosotros somos muy campechanos. Siempre hemos tenido buen rollo con ellos.

-¿El amor termina acabándose?

-Sí. En el caso de mi ex y yo casi no nos lo esperábamos ni nosotros. Hubo un momento en el que ya no conectábamos y nos convertimos como en compañeros de piso pero en mi relación con Melendi siempre hubo mucho amor. Solo había que escuchar cómo hablábamos el uno del otro. Por eso seguimos teniéndonos cariño y, sobre todo, mucho respeto.

-Luego apareciste con un monitor de gimnasio…

-He conocido a varias personas pero ando con pies de plomo porque no te fías de nadie. Te vuelves muy exigente porque encima, con mi hijo, no estoy sola. Ya llegará…

-¿Seduces con el canto de sirena?

-Soy muy de miradas. No puedo ser falsa ni mentirosa porque se me nota mogollón al segundo cuando algo no me cuadra. Demasiado transparente.

-¿Algo por donde no pases a nivel emocional?

-No quiero un “picaflor”. El hombre, en general, es egoísta por Naturaleza. Cuando está muy bien con una mujer se relaja y no le importa pedirle el teléfono a otra pensando que no pasa nada. Pero sí pasa. Ellos son débiles y no piensan tanto como nosotras en el terreno del corazón. Vamos, que lo tenemos muy jodido… (risas).

-De todos modos, tú tienes mucho carácter…

-¡Sí! Soy muy pasional y muy impulsiva para todo y tengo que trabajar eso. Cuando quiero a alguien lo doy todo y eso no tiene que ser así…

 

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