Charo Reina: “He antepuesto a mis hijos y a mi profesión por delante del amor”

 

La sevillana, que acaba de lanzar su disco, “Amanecí en tus brazos”, recogerá, el próximo día 27, el Premio Radiolé a una trayectoria de más de cuatro décadas ya

 

por Ricardo Castillejo

 

 

A sus 57 años –nació el 5 de abril de 1960-, Charo Reina ha conseguido cumplir muchos de sus sueños. Más serena, esta madre de dos hijos (Arturo, de 34 años, y Francisco Javier, de 26) se enfrenta a una etapa vital en la que ante todo quiere disfrutar, laboral y personalmente. Instalada en su tierra, Sevilla, la sobrina de la mítica Juanita Reina tiene entre manos dos grandes proyectos: continuar con la que será la segunda temporada de “Menopause” (el musical que representa en Madrid con compañeras como Marta Valverde o Belinda Washington) y la promoción de su disco de boleros recién estrenado, “Amanecí en tus brazos”. Eso sin olvidar de recoger el Premio Radiolé que se le acaba de conceder y que no hace sino reconocer una extensa trayectoria no falta de sacrificios.

Charo vestida por Estilarte.

-¿En algún momento, cuando de pequeña fantaseabas con dedicarte a esto, creíste que seguirías aquí después de 43 años?

-No. Ni en mis mejores sueños podría haberlo imaginado. Quería orientar mis pasos al teatro, no a la música, pero en ningún caso confiando en una carrera tan larga. Lo que sí tenía la entera certeza de que había nacido para estar sobre un escenario. Sí te confieso que hace poco, antes de salir el álbum, pensé dejarlo todo pero, cuando lo vi publicado, se me quitó eso de la cabeza.

-¿Qué es lo que esta profesión te ha robado como ser humano?

-Básicamente perderme la niñez de mis niños. No haber estado al cien por cien cuando les salieron sus primeros dientes, cuando empezaron a hablar, cuando estaban malitos, en sus primeras tareas de colegio… Ha sido un coste muy alto, aunque ha tenido la recompensa de haber recibido de ellos su aplauso y aprobación constante.

-¿Le tienes que agradecer a alguien el haber podido ser artista?

-Claro. A alguna gente pero, sobre todo, a mis padres. Gracias a su apoyo incondicional he podido hacer mi ilusión realidad… [Se emociona]. Siempre han estado pendientes de mis niños, han pasado muchas noches en vela y de pena y disgustos (como cuando, por ejemplo, a mi pequeño lo ingresaron en la UCI y se nos iba)… Se llaman Enrique y Rosario, tienen 86 años y llevan 66 casados.

-¿Hay alguna deuda pendiente?

-Quizás sí. Haber encontrado, y mantenido, al gran amor de mi vida, un amor estable. Cierto es que quien va con el pecho descubierto, como es mi caso, lo tiene más difícil. A los hombres no les suelen atraer mujeres tan independientes y resolutivas. En mi caso he antepuesto a mis hijos y a mi profesión delante del amor. La artista, en lo que a amor se refiere, ha pesado más que la persona.

-¿Cuál es la mayor lección que has aprendido?

-Que hay que ir con el capote más abajo. No puedes hacer Verónicas continuamente. Debes ser más templada y echar agua en tus pensamientos antes de hacerlos ver. Ahora me siento con una paz interior enorme, más relajada. Sé dónde voy y con quién quiero ir y alrededor quiero a mis amigos de siempre que, gracias a Dios, los sigo conservando.

-Porque hablar claro tiene un precio, ¿no?

-Por supuesto. Y demasiado alto. Eso hace que muchos te den de lado porque la verdad no interesa (aunque ser sincera no sea una virtud). Sea como sea, aunque digas lo que consideres, no hace falta hacer daño. El respeto es esencial. No hay que pegar portazos.

-¿Tú te quieres a ti misma?

-A veces. Ahora, mucho pero he tenido etapas en las que no me quería nada. Ni físicamente, ni interiormente. Me hecho mucho daño a mí misma. Y soy consciente de ello. Pero eso ha cambiado y ya me cuido por dentro y por fuera. No puedo estar sin hacer ejercicio, sin tener en cuenta qué me sienta bien y qué no en la alimentación…

La artista vestida por Misura Costura

-Lo mismo esa falta de cariño se traduce en malas relaciones…

-Es posible pero, de todas maneras, cuando he estado pareja, lo he disfrutado (a excepción de mi segundo matrimonio, que para mí fue muy trágico, muy feo, muy desagradable, con capítulos muy feos que mejor olvidar).

-Entonces, ¿has renunciado al amor?

-Hombre, no pero estoy muy a gusto así. Lo que no he renunciado es al sexo. Puedes tener una relación habitual pero no estable pero no estoy enamorada. Si fuera así me liaría la manta a la cabeza. Lo mismo me he vuelto un poco egoísta en ese sentido y no quiero compartir ni mi casa, ni mi armario, ni mi baño con nadie. Deseo la independencia que tengo y estar libre para que nadie me pida cuentas sobre si contesto o no el whatsapp que me mandó hace una hora (risas).

-¿Quién se esconde bajo el maquillaje?

-Un ser muy vulnerable, al que le afecta mucho todo y que, de herencia materna, llora por nada. Alguien muy normal, que disfruta estando con los suyos y a quien le encanta ir a la plaza y preguntar aquello de: “¿Quién es la última?”.

 

Reportaje gráfico: Nacho Álvarez
Ayudante y fotos Making of: Ana Otón
Maquillaje y peluquería: Edu Piña
Producción: Iván Alcázar
Ubicación: Hotel Los Seises

 

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