Carmen Machi “El amor es una enfermedad que da una resaca espantosa”

La actriz, que presentó “El tiempo de los monstruos” en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, disfruta, a sus 52 años, del éxito de otras producciones como “Ocho apellidos catalanes”

por Ricardo Castillejo

Carmen Machi. Su nombre lo dice casi todo porque para eso es una de las actrices más importantes de este país. Popular por su participación en la serie “Aida” –donde, durante varias temporadas, se consagró cara al gran público-, la intérprete es como un “rey Midas” de la pantalla que, todo lo que toca, lo convierte en oro. Así, a las maravillosas críticas que ha recogido con su última producción teatral, “Antígona” (con la que visitó el Teatro Central de Sevilla), se une la excelente acogida de “Ocho apellidos catalanes”, secuela de “Ocho apellidos vascos” con la que “barre” la taquilla nacional. Por si fuera poco, la madrileña suma a su vasto currículum un nuevo título, “El tiempo de los monstruos”, protagonizada junto a Javier Cámara y Candela Peña y que la trajo a Sevilla durante el pasado Festival de Cine Europeo.
-El guión de “El tiempo de los monstruos” la dejaría, como poco, sorprendida, ¿no?
-Bueno, en cualquier trabajo me gusta hacerme pocas preguntas. Tengo fe ciega en los directores. Éste es un viaje emocional que estaba relacionado con Félix Sabroso y con Dunia Ayaso, a quien él le ha hecho este regalo, y, cuando tuve el primer contacto con la historia, pensé: “¿Qué nos quiere contar Félix?”. ¿Qué más da? El cine es el cine. No siempre es el guión. El resultado que me enseñaron fue tan distinto al que pensaba cuando rodé… Las preguntas mías las respondían el resto de personajes. Es como un ejercicio fabuloso de trabajo en equipo. Aporta muchas cosas pero, sobre todo, habla del manejo y de sentirse manejado. Es mi perspectiva pero seguro que el público lo percibe de forma más sencilla.
-Lo que sí ha creado un estilo propio, un sello muy personal que la hace única… ¿Existe un momento que, en su carrera, le sirviera para poder reafirmarse en este sentido?
-La verdad que no he hecho nada que no haya querido y tampoco me gusta hacer algo que me recuerde a cosas hechas por otros. Es importante aprender a decir que “no” y yo tengo varios puntos de inflexión. Quizás el más importante fue cuando sentí que la popularidad no me hacía feliz y que eso venía de la televisión, la cual te abre un margen de espacio que desconocía. Toda mi vida había hecho teatro y tuve la suerte de estar en dos de las mejores series de este país pero no deseaba la popularidad, que es un monstruo difícil de lidiar cuando lo que quieres es trabajar. Estuve una década con el mismo personaje y después apareció “La tortuga de Darwin” y volví a recordar lo que es el escenario.
carmen-machi01-Es curioso pero no da la sensación de ser tan tímida como, en el tú a tú, percibo…
-La mayoría de los actores lo somos. En realidad, no lo haces para exhibirte. El momento más difícil en el teatro, por ejemplo, es el saludo porque ahí eres tú. Esconderte detrás de personajes es maravilloso. Seguramente en la realidad sería personas que detestaríamos pero es que nos encanta ser asesinos, que nos maten… Es una maravilla poderte morir en el escenario y levantarte al día siguiente viva (risas).
-¿Ha sentido eso de la “soledad del artista”?
-Más que eso llegas a dudar si la gente te quiere por cómo eres y quién eres y lo que representas. Te vuelves desconfiado aunque el 90 por ciento de las muestras que recibes son de cariño. Lo que pasa es que soy mucho más “chunga” que ese personaje. Salir en la “tele” no te hace especial. No mereces más respeto que quien trabaja en una mina y te acaban por hacer sentir que eres diferente y eso es muy peligroso.
-Ha pasado la barrera de los cincuenta… ¿Qué tal?
-Rara (risas). No me asocio con la edad que se supone que tengo ni me puedo creer que haya pasado tanto tiempo… Me encuentro más joven de lo que soy aunque, la verdad, el número no importa nada. A nivel profesional tienes papeles más interesantes, más ricos… Pero tengo mejor relación con gente de 30 o 40 que con los de mi “quinta”.
-Hábleme un poco del amor… Haciendo “Antígona” tendrá una perspectiva interesante sobre este sentimiento…
-La tragedia está abocada a un final desastroso. Es así. El amor mueve montañas pero, según escribió Sófocles ya hace 2500 años, no es suficiente. El ser humano tiene el mismo recorrido. Cuando el amor es un interés personal de uno no vale para nada y, por el contrario, ¡viva el amor libre si no perjudica a nadie! El amor es una enfermedad que tiene muchos momentos de placer pero que da una resaca espantosa…

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