Carlos Ríos: “Al mercado de consumo le interesa que nos alimentemos mal”


El fenómeno de redes Carlos Ríos, con casi 700.000 seguidores en Instagram, acaba de publicar “Come comida real”, un libro en el que resume cómo afrontar la vida comiendo alimentos saludables.

Por Ricardo Castillejo

Es nutricionista, tiene 27 años y se ha convertido en toda una celebridad en redes sociales, llegando en poco más de dos años a superar los 675.000 seguidores en Instagram ¿El motivo? Carlos Ríos es el creador del movimiento “Realfooding”, es decir, una forma de hacer frente a los alimentos denominados como “ultraprocesados” en una continua reivindicación de la “comida real”. Más que una dieta se trata de una forma de vivir que ahora ha recogido en un libro, “Come comida real”, con un mensaje, claro y directo, que no sienta bien a muchas multinacionales…

-¿A quién va dirigido tu texto?

-Al gran público. El objetivo es que seas consciente de lo que comes y que te alimentes de forma saludable. No es una dieta para adelgazar, se trata de despertarte del entorno que te ha llevado a consumir productos no saludables de forma inconsciente. 

Muchas veces se nos niega el derecho a la información, es decir, vas por el pasillo de un supermercado y no sabes cuáles son los alimentos saludables y cuáles son los perjudiciales, te ocultan algo que deberíamos saber todos”

-Pero habrá quien piense, por la restricción a la que nos sometes, que vienes a amargarnos más que a enseñarnos…

-Hay una gran parte en la que expongo cuáles son los ultraprocesados y por qué tienes que evitarlos, luego doy soluciones en las que se percibe cómo la alternativa no es tan difícil e, incluso, es divertida. A diferencia de muchas dietas en las que se ha relacionado comer saludable con pasar hambre, restricciones o perder peso, esto se trata de tomar la comida de siempre y disfrutar de ello.

Portada del libro «Come comida real» de Carlos Ríos

-Es que solo abres a un día al mes, o al año, la posibilidad de comer todo “lo prohibido”…

-Es utópico decir que jamás vamos a comer ultraprocesados, porque sí lo vamos a hacer. Lo que se trata es que, siendo consciente de ellos, no los incluyas en tu alimentación diaria, en tu compra. Ahí es donde empieza tu salud, en la cesta de la compra. Claro que, en ocasiones, como una fiesta de cumpleaños, una boda, un día a la semana… puede caer ese ultraprocesado. En ese contexto no pasa nada. El problema es el que los desayuna, merienda y cena de forma diaria. 

-Eres muy joven… ¿Cuándo tomas consciencia y empiezas este estilo de vida?

-Nada más terminar la carrera empiezo a trabajar y me encuentro con todos los problemas y confusiones que tiene la población. Te das cuenta de que hay personas que cuando van a consulta están centradas en el nivel estético y no saben que se descuidan al comprar productos que consideran saludables porque tienen etiquetas de «ricos en fibra», «bajos en grasa», «natural»… En realidad, son ultraprocesados y deben que aprender a comprar, comer y cocinar lo que yo llamo «comida real». 

-¿Se puede disfrutar la comida sin pasar por todo lo que es nocivo?

-Sí, porque todo es acostumbrarse. Pongo el ejemplo de una persona fumadora que le dice a alguien que no fuma: «¿Cómo puedes vivir sin disfrutar del tabaco?». Esto es igual, con el hábito vas a disfrutar de esta comida real, porque es la tradicional tan sabrosa que siempre hemos tenido como patrimonio gastronómico. La paella valenciana, el gazpacho andaluz, el cocido madrileño, la fabada asturiana… Todo eso es real, son alimentos cocinados y convertidos en platos deliciosos. Recuperar eso me da mucha felicidad, aunque, como todo, tienes que ponerlo en práctica y dejar pasar el tiempo. Es como hacer ejercicio, hay una transición para acostumbrarte a ello y, al final, es el cuerpo el que te lo pide.

-¿Al mercado de consumo le interesa que nos alimentemos mal?

-Sí. Estos ultraprocesados son un gran negocio que implican a muchísimas marcas productoras, distribuidoras, puntos de venta… y van a intentar vender su producto. El problema es que cuánto más lo hagan, peor salud tendrá la población. Muchas veces se nos niega el derecho a la información, es decir, vas por el pasillo de un supermercado y no sabes cuáles son los alimentos saludables y cuáles son los perjudiciales, te ocultan algo que deberíamos saber todos. 

Las galletas son un producto muy normalizado en la sociedad que se ve como comida, pero le das la vuelta y, en los ingredientes, vas a leer: «Azúcar añadido, grasa vegetal no saludable, harina refinada, harina de trigo y aditivos”. Ahí no hay comida”

-Hoy día se sabe qué es lo que no debemos comer y, sin embargo, lo hacemos, ¿por qué?

-Hay muchos factores implicados. Por un lado, el precio de estos productos, que suele ser más barato. También el sabor, pues están fabricados con ingredientes perfectamente seleccionados para que sean casi adictivos y, por último, están las influencias sociales de padres a hijos o entre amigos y parejas. En el libro recojo todos estos factores porque, cuanto más consciente seas de ellos, más pondrás de tu parte para que no te afecten. 

-¿Qué es más peligroso: el azúcar o el edulcorante?

-La respuesta sería el ultraprocesado. No abusamos del azúcar per se como ingrediente, sino oculta, igual que el edulcorante. No sabes cuánta cantidad llevan y, sumado al resto de ingredientes, se crea un efecto «cocktail». Eso sí, si bebes muchas bebidas azucaradas, recomiendo que hagas una transición en la que las sustituyas por edulcorantes, aunque tampoco significa que estos sean inocuos. 

-Pero tú hablas del azúcar muy mal…

-El azúcar saludable está en la fruta exclusivamente, porque además de eso, la fruta te aporta vitaminas, minerales, antioxidantes, fibra, saciedad, masticación… Un conjunto de elementos que es mucho más que un nutriente. 

-¿Es más duro desengancharse del azúcar que de alguna droga?

-La evidencia científica nos dice que estos ultraprocesados generan cierta dependencia con su abuso y que hay quien lo pasa muy mal al intentar dejarlos. Si a eso le sumas todos los factores asociados… El tabaco está prohibido en lugares públicos y eso te ayuda a dejarlo, pero con estos productos pasa todo lo contrario, te los vas a encontrar en todas partes. Muchas veces es más difícil dejar los ultraprocesados que el alcohol o el tabaco.

-Total, que a ti Coca-Cola te “quiere” mucho, ¿no? (risas)

-Estas industrias tienen que adaptarse a las tendencias de la población y tratarán que se sigan demandando ultraprocesados a través de los millones que invierten en marketing o, incluso, tergiversando cierta parte de la comunidad científica para que no haya un mensaje tan claro como el que estoy dando. 

-A las galletas les tienes un poco de manía, ¿no?

-Sí, porque es un producto muy normalizado en la sociedad que se ve como comida, pero le das la vuelta y, en los ingredientes, vas a leer: «Azúcar añadido, grasa vegetal no saludable, harina refinada, harina de trigo y aditivos”. Ahí no hay comida. Sí lo sería el cereal integral como el grano de avena. 

-Y de los alimentos para los gimnasios, ¿qué me dices?

-Que también hay mucho marketing pero, en este caso, dirigido a ese público objetivo de deportistas. Lo que necesita tu cuerpo, hagas o no ejercicio, lo vas a encontrar con la comida real. Hay muchos suplementos que te sacan un nutriente concreto y te dicen que te va a ayudar… La ciencia nos dice que esos nutrientes, cuando más efectivos son es en el conjunto de la comida.

-¿Comer sano no es aburrido?

-No tiene por qué. Se trata de dar herramientas y poner en práctica una serie de habilidades para que puedas comer de forma variada, gustosa y diaria esta comida real. 

-En una cita romántica, ¿qué pondrías de cena?

-Un primer plato con crema de verduras y un segundo con una guarnición de arroz, pasta, verdura salteadas con pollo a la plancha o pescado. De postre, me gusta el yogurt natural mezclado con frutas o frutos secos… Las variedades son infinitas, si sabes utilizar las materias primas. 

-¿Cuál es el gran fallo a la hora de comer?

-Dejarnos llevar por lo que nos presenta la industria alimentaria en forma de comida «lista para comer». Merendar unas galletas con Cola-cao en lugar de hacerte un pan integral con aceite de oliva, tomate, ajo o, incluso, algo de sardina o hummus. Calentar una pizza antes de rehogar unas verduras y echarle sus especias… La población se deja llevar por la comida rápida y apetitosa. Tienes que tener muchas ganas de cuidarte para invertir tiempo en preparar comida real y disfrutarla.

Despensa de Carlos Ríos en su Instagram

-Tienes más de 600.000 seguidores en Instagram, ¿cómo gestionas eso?

-Intento hacerlo con normalidad, aunque es cierto que tengo más responsabilidad porque no es lo mismo hablarle a las 5.000 que me seguían hace dos años que a más de medio millón. Al final, la gente me sigue porque digo las cosas claras, documentándolas y doy consejos prácticos. También te expones a críticas, quien no esté interesado en que tu mensaje llegue a la población…

-Has conseguido lo que podría ser el sueño de muchos, ¿te quedan más metas importantes por lograr?

-Mi objetivo es el mismo que cuando estaba pasando consulta siendo completamente anónimo, con la diferencia de que, en lugar de ayudar a cinco pacientes al día, hoy puedo hacerlo con muchas más personas gracias a las redes sociales.

-¿Qué hay más en tu mesa a la hora de comer?

-Como recomiendo en el libro, el 50% debe ser de origen vegetal: frutas, verduras, hortalizas, frutos secos y legumbres… y no de la forma más aburrida, sino, que si tengo que combinarlo con otros alimentos como queso, aceite de oliva o salmón, lo haré para que sea más apetecible.

-¿Y qué es lo que no veremos nunca, aunque te paguen?

-Evito comprar los ultraprocesados. Yo soy también débil en el sentido de que, si los tuviera en casa, probablemente los consumiría porque están hechos para ser apetecibles. Por eso, me cuido mucho de que en casa no entren. Eso no quiere decir que, de vez en cuando en una salida, no deje de tener una obsesión milimétrica con los procesados.

El nutricionista en redes sociales

-Dime un capricho insano que te permitas de vez en cuando…

-Ahora llega el calor y me gustan los helados. Sé que en la semana me puedo comer uno, pero no es ese helado de después de comer de todos los días. Ahí está el matiz, sabiendo que no es saludable, lo dejo de forma eventual.

-¿Y de qué te comerías ese helado?

-Uno artesano. Mi sabor favorito es el de turrón (risas).

-En una boda tomas tarta y en Navidad mantecados, ¿o no? -Sí, sí (risas). Sabiendo que cuanto más acostumbrado estás a la comida real, tu cuerpo menos te pide ese tipo de productos y no hay una especial ansiedad. Al principio, cuando estás reeducándote puedes tener cierta ansiedad por los ultraprocesados, pero una vez acostumbrado, tu cuerpo te pide la comida saludable. A lo mejor ahora en Semana Santa cae una torrija, pero no es algo que e

(Visited 115 times, 1 visits today)

Leave a Reply