Bibiana Fernández: “Lo que yo quería, lo importante, ya pude. Ahora tengo que querer algo distinto”

 

 

La actriz protagonizó la portada flamenca de marzo de “Sevilla Magazine” al tiempo que continúa en “El programa de Ana Rosa” (y, los fines de semana, con Jaime Cantizano en la radio), dentro de un movido presente donde, su gran deuda pendiente, solo es con Hacienda

 

por Ricardo Castillejo

 

Es una gran mujer. En altura, 1,84, y, sobre todo, en corazón. Por eso se le quiere tanto en España, país donde se ha ganado un nombre propio a base de mucho trabajo y donde no deja de enlazar un proyecto detrás de otro, véase en los últimos tiempos concursos como “Supervivientes” o “Masterchef celebrity” o, en la actualidad, “El programa de Ana Rosa” junto a “Por fin no es lunes”, de Jaime Cantizano, en Onda Cero. A sus 64 años recién cumplidos, Bibi es una apasionada, desde siempre, de la vida. Icono de moda y de estilo vestida por las mejores firmas, lejos quedó su matrimonio con el modelo cubano Asdrúbal Ametler y otras pasiones que lleva, como en la canción, grabadas en esa alma flamenca que, el mes pasado, quiso compartir con los lectores de “Sevilla Magazine”. Y es que, aunque Hacienda se lo haya quitado casi todo, ella se conforma con tener cerca a sus perros, Hope y Joe, en la actualidad, sus dos grandes amores.

Nuestra protagonista posa con un diseño de Alejandro Santizo.

-Acabas de terminar “El amor sigue en el aire”… Sitúanos en tu presente…

-Mejor que no porque mi presente es el desequilibrio. Sería como empezar desde el manicomio… (risas). Es bueno porque hay salud, trabajo y alegría pero, es un presente crispado por la velocidad y la falta de tiempo, el mayor lujo en esta sociedad nuestra. Yo, por edad, por un lado, y por cuestiones profesionales, por otro, dispongo de muy poco.

-Mencionas lo de los años con frecuencia… ¿Te llevas bien con ellos?

-Muy bien. Es que la alternativa, que es morirse, no la veo… Lo que debes es ser consciente que tienes limitaciones. Yo un día me siento que tengo veinte y otro quinientos porque he vivido quinientas vidas dentro de ésta misma. Nunca le he echado muchas cuentas al carné de identidad. Me da lo mismo que la gente hable de si llevo un vestido corto o largo o si estoy con un joven porque esa gente que comenta, si miro en mi casa debajo de las camas o en los armarios, no está. Así que, si no están para abrigarme, darme las buenas noches o prepararme un café, ¿por qué van a decidir lo que hago?

-¿Te consideras una mujer libre?

-Completamente. Y ganada a pulso. La quería, la perseguí, la atrapé. No me la han dado en ninguna tómbola. Luego están las ataduras de la vida, claro…

-¿Qué tal es tu relación contigo misma en este instante?

-Muy buena. En general siempre ha sido bastante buena. Eso sí, paso de la danza al crimen con mucha facilidad porque vivo apasionadamente. Si estoy arriba, estoy muy arriba y, si estoy abajo, estoy muy abajo (aunque ahí pase el tiempo justo y necesario).

-Entonces, ¿lo tuyo es vivir al límite?

-No lo sé porque no sé dónde está el límite. No lo busco. Vivo como quiero y el límite te lo pone la vida o tú misma, porque no me apetezca llegar al filo y porque no tengas ninguna necesidad de demostrarme nada. Lo que yo quería, lo importante, ya pude. Ahora tengo que querer algo distinto.

-¿Y del amor qué piensas?

-Es un tema eterno. Es sinónimo de vivir. Y en cuanto a la pareja, creo en ella. Dos polvos, dos rayas, dos amigas… Todo. Funciona bien aunque el amor no lo buscas, te encuentra a ti sin quererlo y, cuando pasa, tienes la obligación de disfrutarlo como una celebración, como una fiesta porque no sucede por voluntad propia. Lo mismo alguien que conocías se convierte, de pronto, en el centro de tus sueños y de tus deseos y visualizas un futuro con él.

Fernández posa con un diseño de Ventura en la finca “La Tenienta” de Utrera.

-En “El amor sigue en el aire”, la protagonista se planteaba un “amor sereno”… ¿Eso es posible?

-Verás… El amor sereno llega cuando, después de una relación larga, esos sentimientos maduran, crecen, se fortalecen, se instalan, y viene la rutina y la costumbre, pero dentro de un amor rotundo y fuerte. En mi caso, como siempre he vivido muy pasionalmente, me ha resultado difícil encontrar la serenidad porque el amor es maravilloso, pero también duele. 

-¿Eres fácil para llevarte como pareja?

-No sé… Soy muy entregada pero no sé si eso es bueno o malo. No sé querer a medida. Es un acto impulsivo que haces como buenamente puedes. Como con los hijos. Unas veces mejor, peor, pataleas, eres la persona más feliz del mundo, nerviosismo, miedo… y todo forma parte de lo mismo.

-A propósito… ¿Te hubiera gustado ser madre?

-En su momento sí, pero los hijos no pueden ser un seguro para salvar un matrimonio ni son una inversión de futuro. Son para el mundo. Los tienes, los amas como creo que poco puede provocarte esa emoción pero luego, hasta que te mueras, eres madre y ellos son el “niño” o la “niña”.

La actriz, acompañada por el modelo Juanjo Torres, con una falda de Arte y Compás.

-Por tu trayectoria eres parte de la memoria colectiva de muchos de nosotros…

-Sobre todo porque llevo muchos años. En un medio como la televisión te cuelas en casa de los demás sin pedir permiso y fíjate que, por ejemplo con “Masterchef”, me han descubierto muchos críos de 14 o 15 años que están entusiasmados. No parten de ningún prejuicio anterior y entiendo que lo que le fascina es tu personalidad, tu forma de ser, de expresarte… Con ellos no hay trampa ni cartón.

-Eso lo notarás mucho en las redes, donde eres muy activa. ¿Qué te parece ese universo cibernético?

-Me gusta Instagram porque es más amable. Lo demás es más complicado. Sí es verdad que, como se metan en camisa de once varas, o paso o bloqueo. Esto se hace para divertirte. Es de los pocos vicios que no te cuestan dinero y que haces para entretenerte. Si se convierte en elemento en objeto de polémica, no tiene sentido.

-¿Y para ligar?

-No, no. Necesito oler, escuchar las voces… No me parece mal porque soy de las personas que no dicen nunca ni “siempre”, ni “jamás”. Son términos muy grandes que, con propiedad, no me caben y que no utilizo. La seducción tiene que ver con la manera, con la mirada, con la necesidad, con el deseo… Todo eso me resulta difícil con una máquina. Será generacional pero no voy a cambiar eso tampoco…

-¿A los sesenta años se ama de manera distinta?

-No. Es como la Oca. La casilla de salida es la misma porque ni tú eres la misma mujer, ni el otro es el mismo hombre. Por eso vuelves a sentir lo mismo. Es lo único en lo que la edad no sirve ni para bien, ni para mal. En todo caso más para mal porque, para bien, no (risas).

-Está en auge la estética, los arreglos… ¿Hasta dónde se puede llegar?

-Cada uno decide. Si te pinchas dicen que no tienes la cara de antes pero, ¿quién la tiene? Tu abuela, aunque no se pinche, tampoco la tiene. Es tu vida, tu dinero, tu manera de pensar… ¿Le haces daño a alguien? Entonces la frontera está en el sentido común. El problema es que cada vez tenemos menos…

 

Bibiana vestida por la firma Aires de Feria.

 

Reportaje gráfico: Juanjo Moreno
Ayudante de fotografía: Ana Alba
Maquillaje y peluquería: Lole Díaz Ramírez (Equipo Paco Cerrato)
Producción: Iván Alcázar
Complementos: Maype Flamenca
Ubicación: Finca La Tenienta (Utrera)

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