Arturo Díez Boscovich “A través del amor se puede salvar todo”

El malagueño, director musical de “Los Miserables”, se enfrenta cada noche al que es uno de los montajes más importantes del género

Ricardo Castillejo 

ARTURO DIEZDesde su estreno hace 29 años ha sido una función vista por más de setenta millones de espectadores en todo el mundo, traducida en 22 idiomas y representada en más de 42 países y 319 ciudades. Un siglo después los temas tratados en la novela de Víctor Hugo aún siguen vigentes y muy cercanos para el público actual: la lucha por la libertad, el coraje o la revolución del pueblo son algunas de las cuestiones centrales de una obra ganadora de más de cien premios internacionales. Así, “Los Miserables” moviliza y conmueve a su público a través de un épico viaje de sueños rotos, pasión y salvación con una partitura creada por Schönberg y Boublil que se ha convertido en parte de la memoria de millones de personas que han disfrutado con este espectáculo y que han hecho de temas como “Soñé una vida”, “Un día más” o “Sálvalo” grandes himnos. Ha sido reconocida con dos premios Tony, dos Grammy, dos premios Victoire de la Musique y uno Molière y no ha dejado de ser protagonista y referencia para cualquier aficionado y amante del género. En cuanto Arturo Díez Boscovich, para lograr su puesto como director musical de “Los Miserables” tuvo que pasar varias pruebas para, al final, conseguirlo. Hoy día es el responsable de que las representaciones del espectáculo salgan tan perfectas como las que estos días todos podemos disfrutar en el Auditorio Fibes. Del género en sí, y de otros muchos asuntos, conversamos con este profesional malagueño que cuenta en su currículum con direcciones como las de la Orquesta Filarmónica de Málaga y la de Granada.

-¿Cómo describiría esta producción desde dentro?

-Es una obra muy compleja dentro del teatro musical. De las que más. Exige mucho al director y a los que están implicados. En mi caso marco el tiempo de la función, decido la velocidad a la que transcurre todo, respeto los silencios… Hay que tener todos los sentidos puestos y no se permite la relajación en ningún instante porque la implicación es inevitable.

-¿Quizás se cansa más que los propios intérpretes?

-Claro. Ellos tienen sus intervenciones salpicadas pero, en mi caso, estoy desde el principio hasta el final.

-¿De qué forma se prepara?

-Pues hago un entrenamiento de unos veinte minutos (brazos, estiramiento…) y una hora antes me reúno con los actores por si existe algo que debamos corregir. No paramos de trabajar. Soy muy exigente. Está de moda lo del “liderazgo asertivo” pero es difícil mantener el equilibrio entre la disciplina y el ser comprensivo. Es muy complicado que todos estén contentos y que el resultado sea un triunfo.

-¿Cuáles son las diferencias entre un musical y un montaje clásico?

-Hombre, lo clásico se ensaya una semana, se hace y adiós. Aquí tienes que buscar objetivos para que el equipo se motive y tú motivarte también. Si no, podrías contaminar a la compañía. La manera de acercarse a los espectadores en los musicales es la misma que tenían las óperas en los siglos XVIII y XIX. Hoy día la ópera es minoritaria y aquí hay una interacción mayor. Se aplaude, se vitorea, el ambiente es más relajado. En definitiva, el musical es la ópera del siglo XXI.

Sálvalo_miserables-Hábleme de Daniel Diges como Jean Valjean…

-Es maravilloso. Me encanta compartir esta experiencia con Dani. Tiene mucha luz. Llena el escenario con su presencia. Es un descubrimiento. Posee unas habilidades vocales impresionantes. No lo he visto fallar ni un día. Su ejecución es impecable. El suyo es de los papeles más difíciles y, aunque alguna gente dudaba de él, yo lo tuve claro. Sus capacidades y su dedicación han sido máximas. También tengo una conexión increíble con Ignasi Vidal. Solo con mirarnos sabemos lo que vamos a hacer.

-Dicen que Diges es el “rey del musical” de nuestro país…

-Sí. Es una realidad que puede acometer con éxito cualquier papel del género. Podría hacer un perfecto “Fantasma de la ópera”, por ejemplo (que, por cierto, es un título que me encantaría dirigir).

-¿Cuál es el mensaje con el que se queda en el caso de este montaje?

-El amor es lo que al final permanece. A través de él se puede salvar todo. Más allá, ésta es una historia que habla de muchos temas: de la justicia, de Dios, de la rebelión del pueblo…

-¿Se nota que el público se emociona, con la situación actual, al llegar a ese punto?

-Por supuesto. El espacio se caldea. Es ver reflejada una realidad que recuerda a la nuestra y se crea una energía muy concreta.

-¿Se trata de un montaje para todos los públicos?

-Bueno, antes te refería el tema de la ópera, que también tenía un público infantil. El que se traduzcan las letras es una manera de llegar a todos y de facilitar el que se entienda. A mi niño de ocho años no le gusta nada lo de leer subtítulos. Sí es cierto que el argumento puede ser más para adultos pero los pequeños lo contemplan desde otra perspectiva.

-En cada ciudad incorporan, ya que refiere los niños, a una menor del ámbito local para que forme parte del reparto…

-Eso está muy bien. Para ellas es una experiencia impresionante y un camino para que entre savia nueva.

-Porque el musical, ¿Es un producto solo americano?

-Para nada. Proviene de la opereta vienesa (de Franz Leer y “La viuda alegre”) y es una mezcla de jazz, teatro hablado… Todo eso se fusiona y nace el musical. Su evolución y crecimiento está en Estados Unidos y Londres y poco a poco ha ido creciendo en espectacularidad. En España, sin olvidar lo americano, se están haciendo producciones con mucha calidad. Vamos, que no tenemos nada que envidiar a Broadway. Yo he visto éste mismo montaje en Londres y el nuestro es igual. Todo está cuidado hasta el último detalle.

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