Arcángel: “Se puede ser profundo y tremendamente feliz”

El cantaor onubense vuelve a Sevilla para enamorarnos con el sonido de su aventura de “Al este del cante”, mañana en FIBES en compañía de las voces búlgaras

 

por Ricardo Castillejo / Pepe Zarza

 

Su espíritu de superación le ha convertido en un referente del flamenco donde, desde que comenzó a ahora, ha conseguido hacerse un lugar escrito con letras de oro. De perfecta ejecución y técnica, Arcángel reconoce que, eso de cantar en Sevilla, le provoca unas sensaciones especiales. Y más cuando del concierto que hablamos es del que protagonizará mañana junto a las voces búlgaras en el que, sin duda, es el proyecto más arriesgado y diferente de su trayectoria.

-¿Cómo se hace el reinventarse dentro del flamenco? ¿No te asusta la crítica flamenca? Porque siempre es de las más incisivas…

-No, porque entiendo que el flamenco, y la música en general, están condenados a mirar hacia delante y, además, el arte tiene que ser libre. Pero, sobre todo, no me da miedo porque es complicado que alguien llegue a acercarse al nivel de autoexigencia que yo me pido a mí mismo. Cuando se critica o se emite un juicio sobre mí o sobre mi trabajo – aunque haya veces que te abren los ojos y descubren cosas nuevas–, con respecto a mi entrega, mi rigurosidad o las horas que le dedico… es difícil que me sorprendan.

-Si te convirtieras en crítico de tu disco ‘Al este del cante’, ¿qué dirías de él?

-Lo grabaría entero de nuevo. Así de claro, de tajante, de sencillo y corto.

-Entiendo que escucharte no te gusta mucho…

-Nada, lo odio.

 

-El otro día, Pastora Soler me decía que, con los años, uno aprende a volverse más generoso con uno mismo…

-A mí, desde luego, escucharme y, sobre todo, hacerlo con personas delante, se me hace un mundo. Soy bastante crítico, creo mucho en el proceso de cambio y, desde que se empieza un disco hasta que se termina van ocho meses. Algo aprendes en el camino y ya quieres modificarlo. A lo mejor, erróneamente, piensas que lo puedes mejorar, pero ese espíritu va contigo.

-¿Eso te permite disfrutar de tu profesión?

-Sí, porque todo me lo tomo como un ejercicio creativo y, cuando intuyo que estoy cerca de conseguir algo, disfruto muchísimo más que cuando lo logro. Había una letra que decía: “Deseando una cosa parece un mundo, una vez que se consigue tan solo es humo”. Y no es que sea humo, pero sí es verdad que gozo más en el trayecto.

-¿Cómo te llevas tú con los ancestros del flamenco como Manolo Caracol?

-Manolo Caracol, para mí, es exactamente el paradigma de lo que es un ‘cantaor’, aúne todos los conceptos que hacen grande a un artista. Canta con una verdad increíble, tiene una voz preciosa y, algo que me encanta, la cualidad de condensación del mensaje.

-Lo que ha cambiado el flamenco desde su época hasta ahora… De ser un arte reducido a círculos muy pequeños e, incluso, marginales a llenar auditorios…

-Es un arte concebido y salido de las capas más populares y tiene una complejidad que, a veces, desde el propio sector del flamenco la hemos potenciado y hemos asustado al público potencial. Lo único que hay que tener para entender el flamenco es la capacidad de emocionarse.

-Y para ser flamenco, ¿hay que pasarlo mal? Porque todas estas figuras están normalmente asociadas a grandes pasiones o penurias…

-El hábito no hace al monje. No creo que alguien cante mejor porque lo pase mal. Se puede tener el ingenio más agudizado para, a través de su cante, salir adelante pero no estoy de acuerdo con que alguien baile, cante o se pinte mejor porque haya sufrido necesidades en la vida.

-Pero sí hay que ser profundo…

-Sí, pero no tiene nada que ver con la tragedia. Se puede ser profundo y tremendamente feliz.

-Grandes innovadores, como El Lebrijano, lo tienen difícil para que su obra se reconozca en el momento y tiene que pasar un tiempo…

-Ése es el peaje de sentirse libre. Si dentro de treinta años hablaran de mí con el respeto que lo hacen de Camarón, de Lebrijano o de Morente, yo hipoteco mi libertad.

Rosalía ha roto todas las previsiones y se ha convertido en un fenómeno mundial…

-Es algo que yo no catalogaría como flamenco, pero sí es verdad que está atrayendo a mucha gente al género. No pasa nada porque no sea flamenco o porque lo sea, es decir, el debate creo que no es ése. Este tipo de figuras que hacen una música yacente al flamenco, como lo hizo en su día Ketama u otros muchos, y consiguen que se entre por una puerta a este mundo, son importantes. No soy excluyente de nada, cada uno tiene libertad artística infinita, pero sí es verdad que los géneros tienen un lenguaje específico que tenemos que ser capaces de conservar y de hacerlos reconocibles. Es relevante que sepamos qué es música clásica, qué es tango, qué es flamenco o qué son sonidos hindúes. Pero no tiene ningún matiz peyorativo decir que Rosalía no está dentro de este ámbito, ni que acude de algunas cosas del flamenco para servirse de él.  

-¿Tus limites dónde están?

-Mis límites artísticos no están en ningún lado. Si quisiera convencer a todo el mundo de que mi álbum es eminentemente flamenco no podría hacerlo, no me sentiría con la autoridad moral. Otra cosa es que parta de alguien que ha hecho su carrera en el flamenco. Ésa es la diferencia.

 

Puedes leer más sobre Arcángel en http://elcorreoweb.es/sociedad/arcangel-si-me-llegara-en-la-musica-un-momento-de-estancamiento-preferiria-no-estar-aqui-GJ4579668

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