Antonio José: “Tengo debilidades como cualquiera… y muy orgulloso de ellas”

Antonio José vuelve a Sevilla para inundar con su música el Auditorio Rocío Jurado donde, junto a su voz, sonarán, este viernes, las de Pastora Soler, India Martínez y Aitana en un gran espectáculo que hoy nos permite conocer a nuestro protagonista en primera persona

 

por Ricardo Castillejo/Pepe Zarza

 

Está emocionado con el concierto del viernes… y se nota. Antonio José, a sus 23 años, es una de nuestras jóvenes figuras más sólida y más querida también por un público al que, el cordobés, se entrega en cuerpo y alma. Con “A un milímetro de ti” como trabajo más reciente, el artista ha querido sincerarse para nuestros lectores comentando aspectos de su vida tal vez más desconocidos. De alma generosa, este joven -al que no le gusta dar demasiados detalles de su privacidad-, se desnuda hoy descubriendo un alma sensible y humilde pero, a la vez, fuerte y constante.

-¿Eres consciente de lo importante que eres para tus seguidores?

-Totalmente. Creo que es lo que más valoro. De hecho, te das cuenta desde el minuto uno. Ha habido ocasiones en las que me han comentado: ‘Antonio José es ya como uno más de la familia’. Cuando te dicen eso te lo están diciendo todo, que eres terapia, refugio, algo que es necesidad en ese momento. Yo creo que el poder está en la música y en la manera de contar las cosas. Las canciones buenas son eternas y cada uno hace de la canción, ‘su’ canción.

-Tú relatas muchas historias, fundamentalmente de amor y desamor, pero, a ti, ¿qué te cuentan? ¿Te mandan muchas cartas de amor?

-Muchísimas. En todos los conciertos y en todas las firmas siempre hay historias bonitas, menos bonitas, con final feliz y con finales que, cuando terminas de leerlo, te preguntas por qué lo has hecho. Todo eso te hace pensar y te llena.

-¿Provocas más sentimientos qué deseos?

-Puede haber un poco de todo…

-¿También te tiran, por ejemplo, ropa interior?

 Me ha pasado un par de veces. Me lo tomo a gracia y me río. Creo que en cada persona despiertas algo diferente.

-El otro día me contaba Nino Vargas que una vez llegó a la habitación de un hotel y tenía a una chica esperándole de sorpresa. Eso, de vez en cuando, pasa, ¿no?

-Depende del hotel al que vaya cada uno (risas). Sí me ha pasado el llegar al pasillo mi habitación, encontrarme a una fan por allí y que me pida una foto con todo el respeto. Pero llegar colarse en la habitación, abrir la puerta y encontrarme allí a alguien… O le han dado tu llave o no sé (risas).

-Al final, como todos sabemos, eres una persona de carne y hueso con sus debilidades… ¿Cuáles son?

-Huevos fritos con patatas, papas con choco, unos buenos caracoles… (risas)

-¿Solo la comida?

-No puedo profundizarte mucho sobre cuáles son mis debilidades, pero por supuesto que tengo como cualquiera… y muy orgulloso de ellas.

-Eres de Córdoba, pero tu vinculación con Sevilla es muy fuerte…

-Soy cordobés porque soy de Peña del Río. Nací en Córdoba y para mí es lo más grande, pero Sevilla es mi segunda casa y me siento muy cómodo. Además tengo a parte de mi familia aquí.

-A la hora de enamorarte, ¿preferirías que tu chica fuera de Córdoba, de Sevilla, del resto de España o extranjera? ¿Por dónde van tus preferencias? ¿Te gustan suecas?

-Si me enamoro de una sueca, el primer problema iba a ser comunicarme con ella, pero hablaríamos con el traductor y con la música (risas).

-¿Qué tiene que tener esa mujer para despertar en ti la “chispa de la pasión”?

-Que entienda muy bien mi trabajo, algo que es muy difícil porque casi nunca estoy en casa, que respete mis decisiones… pero, sobre todo, que tenga un fondo limpio, transparente y que salga a la vida a ser ella. Que sea alguien que me aporte y que no me reste, que tire de mi cuando tenga que tirar y yo de ella, pero que nos compenetremos a la perfección y que nos entendamos porque, creo que, al final, el entendimiento, el cariño y el respeto son la clave para hacer de una relación algo perfecto.

-Ahora que mencionas el respeto, se está criticando y hay un movimiento contra las letras del reggaetón por que se entienden machistas, ¿tú cuidas lo que dices en tus temas?

-Yo tengo otro estilo completamente distinto al reggaetón y, cuando hemos pegado alguna pincelada al género -como con ‘Me hace falta’ o ‘Tú me obligaste’ con ritmos más latinos-, intento siempre meterle lápiz y letra para contar una historia que tenga sentido y que, cuando la escuches, te puedas sentir identificado. ¿A ti nunca te han obligado a querer?

-A mí no… ¿Se puede obligar a querer?

-Hay muchas formas. El obligar no quiere decir que yo te diga ‘Quiéreme, quiéreme’. El simple hecho de estar con alguien sin saber si realmente estás enamorado de ella y que no puedas dejarlo porque se te parte el corazón. Es la obligación que tú mismo te impones.

-Entonces, ¿te verías haciendo algo más en la línea del reggaetón?

-Obvio que sí, pero con una coherencia en la letra y contando una historia bonita, que tenga un argumento.

-Has colaborado con artistas, entre ellos Luis Fonsi, y todos sabemos que él tenía una trayectoria con baladas y que, ahora, ha cambiado hasta de imagen…

-Yo a Luis lo quiero y lo admiro muchísimo porque, para mí, es una de las mejores voces del mundo. Ha sabido adaptarse, ha roto todos los récords con ‘Despacito’ y es de inteligente lo que ha hecho. Las buenas personas dan igual que cambien su estilo musical. Si tienen el talento y la fuerza necesaria para trasmitir lo que busca su público, se conecta rápido. Hay que reinventarse. Hay quien se queda estancado y no son capaces de avanzar.

-Y tú, ¿cómo te ves dentro de 20 años?

-Disfrutando de esto cada vez más, conquistando nuevos continentes y llevando mi manera de ver la música lo más lejos que me deje la vida, Dios y mi gente. Obviamente me encantaría ser padre, tener a mi mujer…

-¿Con boda y todo?

-No lo sé. Eso se lo dejaría a mi mujer, tú sabes que ellas son más de casarse que nosotros, la ilusión de una mujer es vestirse de blanco. A mí me gustaría ver así a mi hija algún día y, si no es vestida de blanco, que sea feliz por lo menos. Y ya con 60 años me gustaría verme en Zahara de los Atunes, a mi bola, con una cervecita en la mano y disfrutando de mi Cádiz, que la adoro, y de mi gente, de mis nietos… pero primero a trabajar, vivir, disfrutar del momento y de la música.

 

(más en www.elcorreoweb.es )

 

 

 

 

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