Antonio Carmona: “He aprendido a aceptarme con mis manías y mi forma de ser”

A sus 51 años, el cantante vuelve a situarse en el “top” de lo más vendido con “Obras son amores”, álbum con el que se ha despedido de su padre, Juan “El Habichuela”, y donde protagoniza esperados dúos como el que realiza con Alejandro Sanz

por Ricardo Castillejo

Transmite “buen rollo”. Es positivo. Siempre lleva la sonrisa puesta y, por su sencillez y forma de ser, se hace querer. Antonio Carmona no tiene ningún aire de divo ni nada parecido. Y eso que pertenece a la familia de los “Habichuela”. Y que puso en marcha un grupo líder como “Ketama”. Y que ha sido reclamado para actuar con las figuras más importantes del mundo. Nada de eso le condiciona y, cuando te tiene enfrente, te mira a los ojos de igual a igual. Como debe ser. Con una mezcla de humildad, vitalidad y una cierta inocencia infantil en su mirada, este hombre, casado con Mariola Orellana y padre de dos hijas, sabe muy bien lo que es el éxito con mayúsculas, aunque eso no le condicione para seguir siendo “el mismo de siempre”.

antonio carmona 01-Dicen que éste es el “mejor disco” de tu carrera en solitario… ¿Lo es o es lo que se suele comentar cuando uno lanza un trabajo nuevo?
-Hombre, cada álbum tiene su vida, su pulso, su momento… Los otros, “Vengo venenoso” y “De noche”, los hice en Los Ángeles con Gustavo Santaolalla, que es el “Quincy Jones latino”. Éste me lo producido yo, los temas están rematados con muchos amigos a los que quiero… Han sido seis años de ausencia y claro que, cuando tienes a tus hijos, el último es el más mimado…
-Aludiendo al título, ¿qué piensas de tu “obra”?
-Las obras hay que hacerlas cada día y con la persona que tienes al lado. Incluso con tu cuerpo. Para mí mis obras buenas han sido con la gente a la que quiero. Tú sabes cómo somos los músicos. Muy simples. Por la noche agarramos la guitarra y… a lo que salga. He tenido muchas noches de ésas con Alejandro, Juanes, Luis Enrique (el “príncipe de la salsa”)… y de ahí ha salido este resultado. Desde luego pienso que soy especial. He tocado con Pansequito o Bernarda pero también con Willie Nelson o Prince. No tengo “ego” personal. Sí musical. Dios me ha dado un don y me ha hecho para que tenga un hueco en este mundo del espectáculo.
-Eres un artista que le gusta mucho a los artistas, ¿verdad?
-Sí. Me adoran todos. Eso lo he sentido en América y en Argentina, cuando he ido. Y eso que no soy perfecto. Me conozco muy bien y he aprendido a aceptarme con mis manías y mi forma de ser. Me tomo la vida con mucho amor y cariño y mucho agradecimiento. No tengo nada malo por lo que quejarme.
-¿Ante quién te has puesto nervioso?
-Hombre, ante Paco y Camarón. Tuve en una pecera a uno y en la de enfrente, al otro. Ha sido lo más fuerte que me ha pasado.
-¿Qué es lo que menos te agrada de ti?
-No sé… Quizás soy un poco exigente con los que quiero. Me gustan las personas fieles y lo mismo les pido demasiado pero para no perderlos.
-¿Y lo mejor tuyo?
-La versatilidad que tengo con la música. Poder tocar con una banda de “rock” o estar con un africano o figuras puras del flamenco. Soy como un “cromo” que se puede intercambiar en cualquier parte del planeta.
-Saber que cuando un flamenco se sale de lo puro eso supone críticas seguras… ¿Se lleva bien?
-Siempre hemos trabajado más de Despeñaperros para arriba que al contrario. Adaptamos el sonido a nuestra época pero es difícil sobrellevar las críticas cuando, sobre todo, estás haciendo algo a favor de tu cultura. Junto a otros como Pata Negra, Ketama le dio un vuelvo al género que muchos agradecieron. Teníamos esa rabia y ese punto de modernidad que tenemos todos con veinte años, cuando te da igual lo que te digan. Luego, con la edad, se pierde rebeldía (aunque yo sea más inquiero que rebelde) y las críticas te hacen menos gracia.

antonio carmona 02

-Tu mujer es representante, con lo que sabe mucho del negocio… ¿Ha sido la gran mujer detrás del gran hombre?
-Yo soy dueño de mi manera de cantar y de tocar. No he hecho ni caso a las compañías con lo que, figúrate… Ella lo que hace es ayudarme. Conoce muy bien la industria pero ahora la quiero haciendo obras… en casa. Le entretienen y le llenan. Si no, llegas a la cama y empiezas a hablar de trabajo y eso no mola.
-Superasteis una crisis muy fuerte y seguisteis adelante…
-Hemos tenido una gran base y, aunque el levante haya venido a 120 kilómetros por hora, siempre hemos estado a la altura de nuestro amor.
-¿Eres tan buen padre como músico?
-Sí, sí. Estoy muy pendiente. Mi hija mayor se fue cuatro años a Miami y me fui con ella, aunque venía todos los meses aquí porque mi padre estaba enfermo. Son niñas que vienen de la familia que vienen. Tienen una gran personalidad, una base muy buena, saben inglés, francés… Están empezando a dar sus alegrías musicales y yo las apoyo. Yo comencé en un “tablao” flamenco aguantando a muchos borrachos y eso ellas no lo tendrán que vivir. Espero que disfruten el camino…
-Es que los gitanos tenéis un sentido familiar muy sólido…
-A lo último, tus padres son tus padres y tu obligación es cuidarlos hayan sido como hayan sido. Nuestro núcleo es muy fuerte y es lo que más a gala llevo.

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