Anna Todd: “Tenemos una vida y no debemos pasarla al lado de alguien que no nos respete”

 

 

La que es una de las autoras más aclamadas del momento por el público joven, con más de seis millones de ejemplares de sus novelas vendidos en todo el mundo, habla en exclusiva para nuestros lectores con motivo del lanzamiento de “Sisters”, su aventura literaria más arriesgada

 

por Ricardo Castillejo

 

Está nerviosa por el lanzamiento de “Sisters”, novela muy diferente a los libros que hasta ahora había escrito y en la que, la clásica obra de “Mujercitas”, ha sido su mayor inspiración. Casada y sin hijos (del tema de la maternidad no está permitido tratarlo), Anna Todd -responsable de la saga “After”-, puede presumir de ser, a sus 28 años, número uno en ventas en España, Francia, Alemania e Italia. O de haber vendido más de seis millones de ejemplares. O de tener más de medio millón de seguidores en las redes. Sin miedo a hablar de ningún tema -igual que hace en sus libros-, nuestra protagonista ha visitado Sevilla para abordar con naturalidad todo lo que hemos querido preguntarle.

-Partes de “Mujercitas” como texto inspirador pero, ¿la manera de entender la vida y el amor es la misma hoy que entonces?

-Los adolescentes son iguales pero la tecnología cambia todo. Hace 150 años de “Mujercitas”, un momento muy sexista y anticuado. Yo lo que quería era hacer una versión moderna de ese relato.

-Hay quien piensa que, en lo básico, el amor siempre es amor…

-Sí. Lo único que, con tantas opciones como tenemos, la cosa se complica. La gente se casa más tarde y es más difícil pero la esencia es la misma.

-¿El mundo cibernético no ha roto algo en las relaciones humanas?

-No, al contrario. Las ha hecho más fuertes. Ahora puedo contactar con una chica en Alemania, África, Asia… Y, cuando conversas con miembros de otras culturas tienes acceso a otras realidades que te abren la mente. En el metro todo el mundo va mirando al móvil, pero es que yo no quiero hablar con un extraño sino ver noticias o comunicarme con amigos. Podemos adaptarnos o perdernos en el camino.

-¿Piensas que tienes más lectores o admiradores?

-No sé. Diría que más o menos lo mismo. No me gusta lo de “fans” pero, sea como sea, los “fans” también leen mis textos, están en las firmas, me hacen llegar sus comentarios de cariño…

-¿Es mejor ser una buena escritora o una escritora de éxito?

-Solo me preocupa la historia. Sé que puede ser fácil decir esto porque el triunfo me acompaña pero es lo que siento. Por otro lado, desconozco lo que es ser un buen escritor…

-Cuando algo es aclamado socialmente, la crítica se echa encima…

-Cierto. No le doy crédito a los críticos. No me importan. Mi vida ha cambiado tanto, y tengo tanto logrado, que sería una idiotez prestarle atención a eso. Debo ser popular si no te gusto con lo que, para mí, es un halago.

-¿Estás preparada para un fracaso?

-La primera parte de mis 20 sí que lo fue. Si publicara, y solo me leyeran 20 personas, no sería un fracaso para mí.

-¿Te consideras una “influencer”?

-(Duda) Supongo que sí. En realidad, nunca lo había meditado… Está claro que si saco una novela y la publicito en redes sociales -y se compra-, algo de eso debo ser.

 

Foto: JD Witkowski

-Y si pudieras influir en los jóvenes, ¿qué cambiarías de ellos?

-Es que no quiero cambiar a los chavales. A quien pretendo llegar es a los padres. Los jóvenes son los que nos van a salvar pero les diría que tienen poca confianza en sí mismos y que todo mejora cuando creces. Los adolescentes están infravalorados.

-¿Qué opciones tienen quienes pertenezcan a ese colectivo de menos edad ante un presidente como Trump?

-(Suspira) Lo mejor es lo que están haciendo. Manifestarse, poner tweets al respecto… Hay muchas ideas nuevas y tenemos que resistirnos impidiendo que sea normal ese odio y esa conducta asquerosa que él promueve.

-A tus 28, ¿qué esperas del destino?

-Solo quiero seguir escribiendo libros para los jóvenes y cambiar algunas ideas. Ojalá algunos padres se decidieran a sincerarse sobre sexo con sus hijos, por ejemplo.

-Pero es que el sexo es un asunto tabú…

-Y no lo entiendo. Es muy peligroso darle de lado. En mi país, si una chica se quiere masturbar o hablar de su cuerpo, los padres no saben cómo reaccionar. Eso no es bueno. Tienen que fiarse de lo que le cuentan sus amigos, aunque todos lo practicamos (con lo que debería ser más fácil tratarlo).

-Deduzco que los más conservadores deben “quererte” mucho, ¿verdad?

-Sí, sí (risas). Les encanto. Pero no creo ser la equivocada. Seguiré manifestándome sobre el sexo, los gays… Me da igual si no les gusto, que sé que no les gusto nada.

-¿Cómo reaccionarías, ya que eres tan abierta, si tu marido te dijera que te ha sido infiel o que ha descubierto que prefiere estar con chicos?

-Con la infidelidad no sé lo que haría, aunque mi visión es muy diferente a la de la mayoría. Claro que, si no quiere estar casado conmigo, nos divorciamos sin problemas. Y si me confesara que es gay lo apoyaría porque no quiero es una existencia en la que no pueda ser él mismo.

-¿Hay algo que no perdonarías en lo que a sentimientos se refiere?

-La falta de respeto. No quiero. Tenemos una vida y no debemos pasarla al lado de alguien que no nos respete.

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