Ángela Ponce:“No soy fuerte. La vida me ha obligado a serlo”

La sevillana protagoniza el “Especial Flamenca” de enero de “Sevilla Magazine” tras presentarse a Miss Universo y ser la primera mujer transgénero en ganar Miss España y acudir a la versión internacional del certamen

por Ricardo Castillejo

Es casi perfecta. 27 años, 90 de busto, 63 de cintura y 93 de cadera. Y por si fuera poco, Ángela Ponce, a sus 27 años, ha conseguido todo lo que, desde que tiene uso de razón, ha perseguido. Hasta ser portada de “Sevilla Magazine” en nuestro número de enero, algo que también formaba parte de sus sueños y que, con este Especial Flamenca, se convierte en una realidad. Tras su experiencia en Miss Universo, esta sevillana de Pilas estrena 2019 entre volantes y peinas, un universo que ella ama y que se convierte, dentro de la moda, en su cordón umbilical con su tierra, a la que tanto echa de menos y donde regresa siempre que puede. Mientras, nuestra protagonista -que ha marcado un antes y un después siendo la primera mujer transexual en ser Miss España, y participar en el concurso posterior a nivel mundial-, vuela, firme y segura, en dirección a cielos cada vez más altos.

Desde que estaba en mi pueblo, Pilas, donde ya educaba a mi entorno en el respeto. Luego llegaron las plataformas de la moda, los medios… Poner el mundo a pensar es muy bonito”

-¿Cómo estás viviendo este presente de tantas cosas bonitas como te están pasando?

-Con mucha emoción, con mucho trabajo, pero, sobre todo, con muchas ganas.

La sevillana con un traje de la firma Aires de Feria.

-¿Eres consciente -y hasta qué punto lo eres-, de que estás haciendo historia?

-Al cien por cien, no. Tampoco me he marcado ese objetivo. Simplemente he luchado por lo que quería que era, primero, ser modelo, y luego representar a mi país en un certamen de belleza. Esa lucha me ha llevado a hacer historia, pero para mí es algo tan natural como fluir, lograr lo que deseas y, desde ahí, aprovechar para reivindicar que tengo los mismos derechos que cualquier ser humano por el simple hecho de estar viva.

Ángela Ponce vestida por Pablo Retamero & Juanjo Bernal. Complementos: Florsali

-¿Y ante las piedrecitas del camino? ¿De qué manera reaccionas?

-Soy alguien muy resiliente. No soy fuerte. La vida me ha obligado a serlo. Estoy obligada a ello. Me he tenido que enfrentar a muchas cosas, sobre todo cuando pequeña, en una edad en la que no se suelen afrontar ciertas situaciones. Si no puedo saltar una piedra, la rodeo. Tengo esa capacidad de buscar soluciones a todo y seguir adelante.

-En tu camino a Miss Universo ha habido varias noticias importantes, como la del suicidio de una chica transexual mexicana a raíz de las declaraciones de la también Miss, Lupita Jones…

-Cuando lo escuché fue un impacto muy grande, un shock. La gran mayoría de los suicidios del mundo son de personas transgénero y que aún siga pasando esto… Es una realidad complicada no ya ser transgénero, sino pertenecer a una sociedad que no está preparada para que tú lo seas. Me dio mucha pena porque, en parte, eso iba tras mi nombre. Le preguntaron a Lupita Jones por mi caso e imagino que, cuando admiras a alguien mucho, es un gran chasco saber que opina algo así, pero tampoco culpo a Lupita al cien por cien de este suceso. Lo que sí es que, cuando eres un personaje público, debes pensar muy bien lo que dices y, si no va a sumar -sino restar-, mejor guárdatelo. Yo, como Ángela, tengo opinión de todo. Diferente es que me pronuncie. Al final, eres un “influencer” e intervienes en la forma de pensar de muchos.

-Pero, ¿qué te parecieron las palabras de Lupita cuando te negaba poder participar en un concurso “de chicas” por “no serlo”?

-Vienen de la desinformación. Si supiéramos de lo que es transgénero lo mismo cambiarían algunos prejuicios. Cuando hablan de que, con respecto a mí, el resto iban en desigualdad de condiciones, porque yo no puedo tener estrías o celulitis, es incierto. Al empezar a hormonarte pasas a tener hormonas femeninas. Es como un bote de kétchup que vacías, lo enjuagas, y lo llenas de mayonesa. Cuando lo pones en el pan, o lo pruebas, es mayonesa. Al quitar testosterona y meter estrógenos, ¿quién asegura que no me puedan salir estrías o celulitis? Me dan pena esos comentarios, pero no les presto atención. Trato de centrarme más en lo positivo.

La modelo con un diseño de Javier García.

-Eso desencadenó que, igual que tienes admiradores, hay detractores…

-En mi caso comparo esto a una alfombra. Cuando la sacudes, el polvo se mueve. Pues igual pasa a nivel social. Si la agitas, habrá una respuesta, para bien o para mal. Eso es lo que yo he hecho: sacudir la sociedad y gritar: “¡Hasta aquí!”. Venimos de un pasado concreto, con pensamientos religiosos y políticos que nos marcan y, si alguien se sale del tiesto, de lo que es mejor o peor -y pones “pies en pared”-, eso ocasiona aplausos y disgustos, sí o sí.

-¿Por qué defiendes ser mujer transgénero y no solo mujer, como otras transexuales?

-Durante mucho tiempo se nos ha vendido -tal y como escuchaba de pequeña en los programas, aquello de: “Ella antes era un hombre”, “Ya me he operado y ya soy una mujer”. No creo que solo tenga que haber hombres, mujeres y otros en tránsito. Igual que en un jardín hay rosas, claveles, lirios y margaritas, en nuestro planeta hay mujeres transgénero, mujeres CIS género, intersexuales, asiáticos, negros… No existe una forma de ser mujer, igual que no existe una sola forma de ser persona. Soy mujer, pero tengo una característica que me define y es que soy transgénero. Yo le preguntaría a otras: “¿Tú qué eres?”. Porque no hay una “mujer normal”. En todo caso sería una “CIS género”. Si no lo expreso así, no educo. Me presento como soy y formo parte de la diversidad humana, como cualquiera. ¡Ah! Y respecto a eso del “pasado”, de “una mujer con un pasado”… Todos lo tenemos. Me siento orgullosa de quién soy y de cómo todo lo que soy forma parte de mí.

Ángela Ponce vestida por Carmen Acedo. Complementos: Florsali. Diadema: Sabina

-Eres muy especial, hasta como Miss (tienes 27 años y no eres de las primeras “hornadas”), tu manera de expresarte es de alguien con intereses, pese a no tener carrera, ¿verdad?

-De ahí viene la importancia de la educación en la diversidad. A mí la época de la escuela me marcó mucho. Los profesores, tratando de ayudarme -como a todos los que son distintos-, me metieron en diversificación, en apoyos… No porque tuviera menos capacidades, sino porque incluirte en el grupo de los que se apartaban de la norma. Eso me causó un trauma y, en vez de educar más al resto, me alejaron más a mí. Así, si ya de por sí era víctima de “bullying”, imagínate si te hacen sentir así… El caso es que yo llegaba e iba en otra onda. Empezó a no gustarme y a querer salir de ahí porque no estaba cómoda. Sea como sea, me considero inteligente y, cuando algo me interesa, hago mucho hincapié en eso, con lo que sí tengo una carrera: en la vida, como mujer activista, que lucha por los derechos transgénero. No hay un papel que lo acredite, pero sí tengo la preparación para, el día de mañana, estar en la ONU y poder manifestarme por el colectivo LGTBI. Me he tenido que enfrentar a muchos psicólogos, a muchos médicos, a situaciones diversas… Salí de mi casa para irme sola a Madrid y, todo eso unido, me da conocimientos para esto a lo que me dedico.

La modelo con un diseño de Pilar Vera.

-Por lo tanto, en un futuro te ves vinculada a cuestiones políticas…

-Sí. Por un lado, me atrae la televisión, la moda -aunque tiene periodo de caducidad-, y el cine pero, a la vez, quisiera colaborar y, como te decía, llegar a la ONU -gracias a Miss Universo-, en lo tocante al universo femenino, desde las pequeñas a las ancianas.

-Ya tienes tu legión de seguidores que te apoyan para lo que decidas emprender (en Instagram atesoras casi 400 mil “followers”) y eso te hace poderosa pero, ¿el poder te hace cambiar?

-Creo que han cambiado más los demás que yo misma. Me sigo rodeando de mis mismos amigos, sigo frecuentando los mismos sitios… Lo que sí que, de repente, te quieren más, te respetan más pero, por mi parte, mi único cambio ha sido el de los horarios (risas). Claro que se te escucha más y tienes una voz y eso lo agradezco mucho. He tenido la posibilidad de estar en el Parlamento, en el Congreso, acercarme a través de las redes a muchos países donde mi realidad es aún muy desconocida… Es una oportunidad estupenda que, por otro lado, he intentado aprovechar desde que estaba en mi pueblo, Pilas, donde ya educaba a mi entorno en el respeto. Luego llegaron las plataformas de la moda, los medios… Poner el mundo a pensar es muy bonito.

Dirección: Ricardo Castillejo
Reportaje gráfico: Juanjo Moreno
Maquillaje y peluquería: Ana Camero
Producción: Jesús Green/Pepe Zarza
Ubicación: Hotel Barceló Renacimiento

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