Andy & Lucas “Damos mucho juego pero no somos unos payasos”

Diez años después de sus inicios, los gaditanos revisan una trayectoria musical en “Más de 10” (incorporando tres temas nuevos) durante la que han logrado grandes éxitos y, sobre todo, en la que han creado un estilo propio muy imitado pero que, cara a la industria, aún no ha recibido la valoración merecida

Ricardo Castillejo

Una década después de su popular “Son de amores”, muchos han sido los cambios que han vivido Andy y Lucas. Con una hija y separado el primero (y mucho más hablador que en sus comienzos), aún soltero el segundo, estos amigos gaditanos del barrio de La Laguna han superado el millón de álbumes vendidos a lo largo de una trayectoria en la que, además, atesoran once discos de platino. Con galardones como el Premio Ondas al Mejor Artista Revelación (2003) o el Premio Amigo al Mejor Grupo Revelación, vuelven al mercado con un trabajo, “Más de 10”, para el que han contado con colaboraciones estelares como la de Carlos Baute. Ellos, que saben plantarle “al mal tiempo buena cara”, se muestran sinceros y naturales en una entrevista en la que hemos podido conocer sus opiniones más personales.

Andy: “Los veinte sirven para divertirse y hacer locuras pero, a partir del “3”, hay que ir con más cabeza”

 

-Desde que empezaron hasta ahora el panorama ha cambiado bastante… ¿Cómo lo llevan?

-(Andy) Bien, contentos porque, a pesar del ambiente, seguimos vendiendo y haciendo galas.

-(Lucas) Hombre, se ha notado aunque nosotros hemos escapado bien. De cien actuaciones a cuarenta es algo considerable.

-¿Nunca han pensado en separarse? ¿Cuál es el secreto de su unión?

-(L) Nunca. Nos hemos basado en la constancia y el orden. Estamos todo el día juntos y no siempre pensamos igual pero con eso hay que lidiar. Y luego supongo que también tenemos algo de talento.

-(A) Algunos de los que en otras formaciones lo han dejado les va bien pero la mayoría están en sus casas. Otros intentan volver a juntarse. Es un acto de soberbia, de creerse más que el de al lado. Somos personas, no máquinas y es lógico que pase de todo y que haya momentos para enfadarse, para el cariño, el cachondeo…

Lucas: “Me he vuelto más desconfiado, un “lobo” solitario. También puedo ser bastante cabezón

 -¿En qué se notan más diferentes?

 -(L) A Andy le costaba dialogar y ya se desenvuelve mejor en entrevistas y en el escenario y por eso delego más en él, le pregunto más cosas y participa en todo. Yo tengo la misma cara (risas).

-¿Su público es el mismo?

-(A) Fíjate que nos hemos sorprendido porque hay de nuevo jovencitos de doce o catorce años que se han sumado a esos otros que han crecido con nosotros. Vienen a vernos familias enteras.

-¿Aceptan la crítica? Porque premios no tienen demasiados…

-(L) Intentamos aprender de la que es constructiva, no de la de maldad. Si es para aportar, no hay problema.

-(A) Los premios siempre se los dan a los mismos. Si me dicen si prefiero toda la vida dedicada a esto o premios, te digo que lo primero. Un reconocimiento de este tipo no dictamina si eres mejor o peor aunque es evidente que a todo el mundo no le podemos gustar. Somos un dúo que damos mucho juego pero no unos payasos. No siempre estamos de buenas y, si no, que le pregunten a nuestra compañía (risas).

-(L) Lo de los premios tampoco es algo que nos quite el sueño.

-¿Qué les parece ser referente para otras formaciones?

-(A) Estamos orgullosos de ello. En ese aspecto es para sentirse feliz. De hecho, no nos gusta que les digan que nos copian.

-Tienen 31 años… ¿Han entrado en la treintena con buen pie?

-(L) Fatal, yo he comenzado fatal (risas).

-(A) El “2” sirve para divertirse y hacer locuras pero, a partir del “3”, hay que ir con más cabeza.

-(L) A mí me choca cuando te dicen de “usted” o “caballero”. ¡Quiero ser Peter Pan toda la vida! (risas).

-Descríbanse un poco mejor…

-(L) Yo soy risueño pero pienso que debiera saber separar el sentido del humor del trabajo para que no se piensen que no nos tomamos lo nuestro en serio. Por otro lado me considero maduro, educado, coherente, puntual… Lo peor es que, con la profesión, me he vuelto más desconfiado, un “lobo” solitario. También puedo ser bastante “cabezón” en según qué momentos.

-(A) Yo tengo mis instantes de madurez y de niño. No creo que hubiera madurado igual de haber sido mozo de almacén. Soy un poco friki y me encanta mi videoconsola en casa. Aparte, tengo una niña de siete años. Estoy separado y, cuando me toca mi hija, debo seguir su ritmo y acompañarla. Más allá, por mi timidez puedo caer mal pero no soy oscuro, sino transparente.

“Estamos todo el día juntos y no siempre pensamos igual pero con eso hay que lidiar. Nos hemos basado en la constancia y el orden”

-¿Qué ha sido lo mejor y lo peor del camino recorrido?

-(L) Lo mejor es lo vivido, las personas conocidas, lo que hemos logrado en el terreno económico (que nos ha permitido estar mejor que muchas personas).

-(A) Hacemos giras, grandes conciertos y, encima, nos pagan. ¡Eso le gusta a cualquiera! ¿Cuántos querrían estar en nuestro lugar? Es nuestro sueño hecho realidad.

-(L) Lo peor estar lejos de tu casa, los abrazos hipócritas, las zancadillas…

-¿Tienen amigos en su profesión?

-(A) Tener un amigo es complicado en general. Lo mismo no amigos pero sí buenos compañeros. Si algún día montamos una oficina de contratación, daríamos la cara por quienes tuviéramos ahí. Algunos se echan tierra encima solitos pero otros son maravillosos.

-¿Algún recuerdo especial de estos diez años?

-(L) Muchos. Cantar en Estados Unidos o, por ejemplo, haber coincidido con grandes como Alejandro Sanz, Chayanne, Ricky Martin o Alicia Keys.

 

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