Ana Fernández: “Uno también tiene la oportunidad de cambiar hasta las situaciones desgraciadas, superándolas o quedándose anclado en ellas”


La actriz sevillana triunfa estos días en el Festival de Teatro de Mérida con “Periples, Príncipe de Tiro”, texto de Shakespeare donde demuestra sus amplios registros interpretativos dando vida a siete de los personajes de la función

Por Ricardo Castillejo

Estaba feliz tras el estreno. Y no era para menos. “Pericles, Príncipe de Tiro” ha llegado al Festival de Mérida rescatando un texto de Shakespeare que solo se había representado en España en una ocasión, hace más de tres décadas. Ahora, en una versión libre y con una adaptación actualizada cargada de notas de humor, podemos disfrutar esta función gracias al esfuerzo de una compañía donde resulta todo un placer el reencuentro con la sevillana Ana Fernández. Una mujer que cuenta en su trayectoria desde proyectos cinematográficos míticos, como la película “Solas” -con la que se estrenó en la “gran pantalla” y obtuvo el Goya a la Mejor Actriz revelación-, a series de televisión del calado de “Policías, en el corazón de la calle”, “La Mari” y “La Mari 2”. Eso sin olvidar que también fue “chica Almodóvar” en “Hable con ella”… De momento, en Mérida hasta el domingo y luego Palencia, el Festival de Niebla y Uruguay con una propuesta de la que nos habla ilusionada.

-¿Cómo se hace para pasar de princesa a prostituta en cuestión de segundos?

-O un pirata… (risas). Bueno, ha habido mucho trabajo detrás, de buscar cómo eran los personajes que queríamos hacer, de colaboraciones con el director, con el resto de compañeros… De todos modos, son tan diferentes entre sí que es relativamente fácil.

-¿Se disfruta igual la función cuando son tantos roles diferentes?

-Sí… De una manera diferente. Ésta es una inmensa bola desde que empieza hasta el final y se necesita mucha concentración, también técnica. Es cierto que en muy poco recorrido escénico tienes que contar mucho, pero es maravilloso que la empatía con el espectador se produzca. Sea como sea el chute de adrenalina, que es por lo que todos estamos en esto, aparece. Eso sí, me siento más arropada que con “El lunar de lady Chatterley”, el otro proyecto que tengo entre manos y donde, en ese caso, me presento sola durante una hora y cuarto.

No mido cómo ha ido una obra por la fuerza o el tiempo del aplauso sino por cómo he sentido la energía del público durante la función”

-Al ser una versión muy libre se agudiza el que exista a quien le guste y también a quien no… ¿De qué forma gestionas esto?

-En cualquier espectáculo pasa. Lo que tienes es que estar convencida de donde te has embarcado y yo quería hacer este Shakespeare, en el lugar donde se está haciendo y con el elenco que tiene. Leí la versión de Joaquín Hinojosa, que me encantó, y me pareció estupenda y con un montaje fantástico donde hay mucho clown, mucho juego. Para conseguir la imperfección sobre el escenario hay que ser muy perfectos. Eso que puede dar la sensación de ser disparatado, absurdo y nada clásico, tiene mucho esfuerzo detrás. Y yo, cuando apuesto por algo con tanta convicción, acepto muy bien la crítica, si es respetuosa, claro. Sea como sea, hasta que no termina todo no las leo, para que no me influyan ni en lo bueno, ni en lo malo.

-¿Cuáles son tus sensaciones en un teatro tan especial como el de Mérida? ¿Las puedes valorar?

-A la gente siempre la sientes. No mido cómo ha ido una obra por la fuerza o el tiempo del aplauso sino por cómo he sentido la energía del público durante la función. Eso te llega y provoca que, depende de cómo sea, hasta el desarrollo de una puesta en escena pueda cambiar. 

Solas” Fue una producción que conectó con la realidad desde otra perspectiva y que planteó la soledad, la vejez, la amistad, el desarraigo, la violencia en el hogar… Desgraciadamente, todo esto sigue ocurriendo”

-En casi todos los textos del teatro clásico existen moralejas… ¿Qué pasa con “Pericles”?

-A él el azar le mueve como quiere. Hay cosas inexplicables que nos suceden en la vida, desde el propio nacimiento y aquí se plantea cómo el destino juega, pero también qué puedes hacer tú con lo que te has encontrado. Uno también tiene la oportunidad de cambiar hasta las situaciones desgraciadas, superándolas o quedándose anclado en ellas. Y también pone sobre la mesa la Naturaleza que, cuando se revela, es muy poderosa.

-A ti el destino, hace veinte años justos, te trajo “Solas”, tu espaldarazo como actriz y producción que te dio el Goya a la Mejor Actriz revelación… ¿Es positivo tu balance de estas dos décadas?

-Mucho. En cine he hecho como treinta películas, series, he vuelto al teatro… Tuve diez días para preparar aquel papel y lo pude hacer porque traía un bagaje fuerte y una formación teatral y hasta televisiva (siendo chica del tiempo en Canal Sur), grande. 

-“Solas” reflejó cuestiones como el maltrato a la mujer y fue, en este sentido, muy visionaria…

-Sí. De hecho, hace dos años la vi en la Academia de Cine y comprobé que no ha envejecido. Es de rabiosa actualidad y, aunque se ha avanzado contra el machismo, es una lucha frágil que no permite pasos atrás. Los avances sociales cuestan mucho y con un plumazo de nada, como una mala gestión política, se vienen abajo en un momento. En lo cultural sucede igual, con lo que hay que tener mucho cuidado. Fue una producción que conectó con la realidad desde otra perspectiva y que planteó la soledad, la vejez, la amistad, el desarraigo, la violencia en el hogar… Desgraciadamente, todo esto sigue ocurriendo.

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