Amor, con amor se paga…

pastorasoler_francisTengo una amiga que se lamenta profundamente de que, cuando se molesta con su chico, suele increparle llamándole “niñato” porque espera que, apelándole de esta forma, él reaccione ante según qué situaciones. Sin embargo, lo que de veras encierra para ella esa palabra tan brusca es “Lo único que pretendo es que veas el ser maravilloso que sé que eres”. También recuerdo el caso de otro amigo que, por miedos a no sé qué cosas que no comprendía, perdió en el camino muchos amores a los que nunca se atrevió a decirles cuánto le atraían. Incluso me viene a la memoria aquella letra de la mítica Cecilia en la que un señor poco cariñoso con su mujer le escribía versos secretos a ésta convirtiéndose en la pasión secreta que su amada añoraba y que él, preso de su propio disfraz de “hombre duro”, no se atrevía a ser…

151114_destacado__Son malas costumbres que vamos adquiriendo con el tiempo y que surgen fruto de temores, inseguridades o recelos tal y como refleja en otra canción –llamada precisamente “La mala costumbre”- mi querida Pastora Soler (para quien este tema es, además, uno de sus favoritos de su repertorio). La artista, que está teniendo un 2014 con bastantes altibajos –desde su desmayo en el concierto del Auditorio de Fibes hasta la suspensión de unos cuantos conciertos de la gira de su disco, “Conóceme”-, se encuentra en estos momentos realizando un viaje solidario por Honduras con la ONG “Ayuda en Acción”. Una aventura en la que es la primera vez que se embarca y que le llevará dos semanas a estar en contacto con muchos desfavorecidos entre los que no será “la mejor voz de España” sino una más que viene, en este caso, a echar una mano en duro día a día de la gente de ese pueblo.

Acompañada de su marido, Francis Viñolo, Pili podrá, al otro lado “del charco”, olvidar desde la solidaridad esta etapa en la que, para más inri, hasta ha tenido que hacer frente a una afección de garganta de la que, poco a poco, se va recuperando. Supongo que, con los años, tanta lucha, tantos nervios, tanto “tirar del carro” han pasado una pequeña factura y le han conducido a estar alejada una temporada de los escenarios con intención de que, desde la distancia, pueda replantearse algunas cosas (como la maternidad) que, cuando uno entra en la infernal dinámica del trabajo, quedan relegadas hasta una mejor ocasión que nunca termina de llegar (corriendo el riesgo, por consiguiente, de dejar de tener según qué vivencias).

Cierto es, volviendo al principio del texto, que “un hecho vale más que mil palabras” (y la de Coria lo demuestra con su actual actitud) y que con lo que decimos podemos mentir lo que no engañan ni nuestras acciones ni nuestra mirada pero tampoco pasa nada si esto lo complementamos con un “me encanta que estés a mi lado” o “qué orgulloso estoy de ti”. Amor, con amor se paga.

 

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