Álvaro Vadillo:“Para mí el mundo es un lugar de sufrimiento”

 

 

Con “Los niños de Babel”, este cordobés que trabaja en proyectos internacionales se adentra por vez primera en la novela a través de catorce impactantes testimonios protagonizados por pequeños de zonas desfavorecidas de medio mundo

 

por Ricardo Castillejo

 

Catorce historias reales contadas a través de la mirada de niños de puntos del planeta tan diferentes entre sí como las montañas del Kurdistán, Haití, Guatemala o Sri Lanka. Es parte de la experiencia que su autor, Álvaro Vadillo, ha ido recogiendo a lo largo de dos décadas dedicadas a proyectos humanitarios que le han permitido vivir en primera persona inundaciones en Latinoamérica, guerras en Asia o matanzas en el corazón de África. Un bagaje lleno de dolor que ha desembocado en la que es la primera novela de este cordobés de 43 años que nos propone un viaje literario cargado de crudeza, realismo y sensibilidad.

-¿Por qué surgió en ti la necesidad de este novela?

-Pensaba que mi biografía en primera persona no interesaba a nadie pero sí que quería plasmar mis experiencias en los países que he ido visitando. Así que busqué personajes que sirvieran como hilo conductor de esas vivencias. Por mi trabajo, lo que más me ha llamado siempre la atención -y más me ha tocado- es la vulnerabilidad de los niños. Cómo afrontan situaciones como las de pasar por un campo de refugiados o sobrevivir viendo a gente morir de cólera, algo que un adulto no soporta fácilmente. Ésa es la razón de que los protagonistas sean niños.

-¿Desde dónde contemplan los más pequeños todos estos dramas de los que hablas?

-Yo noto que cuando se enfrentan a una catástrofe natural no se plantean por qué ha pasado. Simplemente la asumen como tal, sin prejuicios. Con los adultos el asunto cambia. Nosotros sí nos cuestionamos si hay buenos, malos, si se ha producido una negligencia…

-¿Hablaste con ellos para dar forma a tu texto?

-La mayoría existen y lo que cuento es lo que les pasó. Otros son creados uniendo el testimonio de varios que, en algún momento, he conocido.

-¿Cuál es la situación, de todas por las que has pasado, que más te ha impactado?

-Los conflictos armados. Conllevan una incertidumbre añadida al drama humanitario de no saber qué va a suceder mañana, dónde vamos a tener que ir, quién nos va a delatar, qué será de nosotros… Es terrible.

-¿Has llorado muchas veces dando forma a tu relato?

-Sí, claro. Yo he estado presente en todas estas situaciones, como cuando en Haití asistí a un ritual de vudú de limpieza a una niña, aunque recordar las fosas del Congo fue de lo más duro. Cada semana se descubren nuevos cadáveres…

-¿En qué medida te ha marcado todo esto como persona?

-En ver el mundo tal cual es. Nuestro entorno seguro, tranquilo y de confort es muy pequeño. Lo cotidiano es lo otro. El dolor, el hambre, la guerra es lo normal. Para mí el mundo es un lugar de sufrimiento. Y claro que hay esperanza y cosas que merecen la pena, pero mi concepto de la vida es dramático. 

 

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2 Comentarios

  1. Tomás
  2. Valeria

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