Alejo Stivel: “Antes me sentía como un puma y ahora me veo como un gatito de compañía”

 

 

El cantante argentino, una de las voces más destacadas del rock español en la década de los 80, presenta su segundo trabajo en solitario, titulado “Yo era un animal”

 

por Pepo Rocha Bustamante

 

Siendo un adolescente emigró a Madrid escapando de una dictadura militar argentina que estaba naciendo mientras que, paradójicamente, la española agonizaba dejando paso a un período de transición y libertad donde Alejo tuvo la oportunidad de crear, junto a su paisano Ariel Rot, el grupo “Tequila”, convirtiéndose así en leyenda del rock patrio. Tras más de treinta años dedicados a la música, Stivel eligió en la década de los noventa apearse de los escenarios por un tiempo para convertirse en un prestigioso productor musical sobre el que grandes artistas como Joaquín Sabina, El Canto del Loco, M Clan, La Cabra Mecánica, Melocos y Kiko & Shara, entre otros, depositaron su confianza. Ahora, con la ilusión del debutante -como él mismo confiesa- presenta su primer trabajo como autor.

-¿Sigues siendo el “animal” al que haces referencia en su disco?

-Después de todo este tiempo sigo siendo un animal, aunque mucho más domesticado. Quizá pudiera decirse que antes me sentía como un puma y ahora me veo como un gatito de compañía, aunque en algún rinconcito todavía queda el salvajismo que pugna por salir y, de vez en cuando, salta.

-¿Eres un rockero en el sentido estricto de la palabra?

-Bueno, me resisto a pensar que te puedas catalogar de una única manera. Por supuesto que soy rockero, pero también sensible, frágil, tranquilo… Me considero más bien una mezcla de cosas.

-A pesar de tu bagaje profesional, cuando lanzaste “Yo era un animal” te proclamabas debutante… ¿Por qué?

-En mi camino he acumulado mucha inexperiencia. Cuando pasa el tiempo, uno tiene la falsa percepción de que va aprendiendo, pero quedan otras tantas por descubrir…  He afrontado este proyecto como si fuera un novel porque es mi primer álbum solista como autor de mis propios temas, donde el grado de exposición es mayor y te juegas más que cuando interpretas a otros autores. Por eso tengo las inquietudes, las incertidumbres, la ilusión, la frescura y las ganas del que comienza en esto.

-En “Ni una menos” abordas la violencia de género de una forma desgarrada …

He querido remover un poco las conciencias y aportar un grano de arena sobre esta terrible tragedia y es seguro que conseguirá su objetivo. El maltrato es una lacra social que hay que erradicar y yo lo he hecho desde la crudeza de unas ofensivas palabras que sobre la mujer llegó a pronunciar Florencia Kirschner, la hija de la que fue presidenta de Argentina.

-¿Cuál es el secreto para que una melodía tenga éxito?

-El éxito está tan bien guardado que nadie conoce la fórmula exacta para que algo triunfe al momento. Yo muchas veces he imaginado y he olfateado el éxito propio y el de los demás, pero también, por suerte, me equivocado otras tantas. Si acertara siempre te aseguro que esta entrevista se estaría haciendo en mi barco en el Caribe y quizá estaría ya retirado (risas). Dicen que para hacer una gran canción hay que contar con un gran compositor, un gran cantante, unos grandes músicos, un gran productor… y después algo más, que no sabemos qué es, pero que resulta ser lo más importante de todo.

-De tus primeros pasos en esta profesión supongo que guardas buenos recuerdos, ¿también te quedas con los malos?

-Claro, hay muchos, aunque prefiero no hablar de ellos. He aprendido de algunos errores y he vuelto a tropezar con otros. No todo es bonito en la vida. Cuando comenzamos con “Tequila” éramos muy jóvenes, había mucho dinero, existía mucha presión, había drogas, momentos fabulosos de euforia y placer. También hubo instantes de amargura y difíciles… Hubo de todo.

-Continúan haciendo conciertos con el grupo, ¿qué tal ahora?

-Ahora nos tomamos todo con más “soda” y nos divertimos mucho. Aplicamos la ley de la relatividad y lo pasamos en grande.

-¿Y aquello de que los viejos rockeros nunca mueren?

-Tengo muchas ganas de seguir y no pienso bajarme del escenario. La primera vez que vi a los “Rolling Stones” fue hace 36 años. Ellos tenían cuarenta años y la gente comentaba que ya era su última gira y que estaban acabados. Hace menos de un mes los volví a ver en Barcelona. Creo que entre todos suman unos trescientos años y continúan con la misma garra de entonces. Mientras uno tenga ganas, el público se siga divirtiendo, se haga de corazón y el cuerpo aguante, vamos tirando…

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