Agoney: “Me dijeron que me podía ir mal en la música siendo abiertamente homosexual”

Agoney, además de artista, es una de las figuras más reivindicativas de la música española. No tiene miedo a nada ni a nadie porque, ante todo, está su vida y su libertad. Hace ya casi un año que salió de ‘Operación Triunfo’ y el éxito de su single, ‘Quizás’, no es sino un presagio del prometedor futuro que le espera en la industria. Pero antes toca realizar balance de su paso por la academia y reflexionar sobre cómo ha hecho lo que dado la gana, a pesar de las cortapisas.

por Ricardo Castillejo

-Terminada tu edición estás en la realidad del negocio… ¿Cómo lo llevas?

-Me choca mucho oír la palabra negocio porque cuando me metí en esto pensé solo en el arte, pero es una realidad. Estoy saliendo del huevo y conociendo este mundo que es complicado, pero está siendo muy bonito y la gente me está cuidando mucho, algo que agradezco.

-¿Qué es lo más diferente de lo que soñabas a lo que te has encontrado?

-Yo imaginaba el escenario, las luces, el espectáculo… pero nunca visualicé la parte del público, todo eso cariño. Eso ha sido precioso.

-¿Y los madrugones?

-Los madrugones son importantes (risas). Anoche dormí dos horas, pero sarna con gusto no pica.

-¿Te está mereciendo la pena?

-Sí, porque allá donde voy siempre hay personas con una sonrisa y que me tratan con mucho amor. Si no fuera así, me quedaría en casa.

-¿Y para ti es fácil? Porque quien vive en islas o cerca del mar, tarde o temprano lo termina echando de menos…

-Lo hago siempre, continuamente. De hecho, ayer llegué a Málaga y me quedé mirando el mar por la ventana hasta que me dijeron: “Por favor, nos tenemos que ir”. Al final estoy tan centrado en mi trabajo que me da poco tiempo echar de menos. Me pasa más cuando llego a la cama por la noche.

-Este año la Academia ha vuelto, pero parece que no está teniendo el mismo éxito…

-Es que no lo estoy siguiendo. Afortunadamente no puedo porque estoy todo el rato currando, pero no sabía que iba mal. Igualmente, el año pasado al principio no iba nada bien tampoco. Creo que, de aquí al final, mejorará.

“Me enchoché bastante de Raoul, pero luego se acabó”

-¿Qué ha quedado en ti de ‘Operación Triunfo’?

-Al principio, me acostumbré tanto a esa puntualidad de que a las 9:00 tocaba un timbre y tenía que estar en un punto de la academia, que estuve dos meses siendo la persona más puntual que te podías encontrar, aunque ya se me fue (risas). Además de eso, me llevo muchas cosas, pero la principal es la amistad de todos mis compañeros. Ahora mismo me he estado escribiendo con Ana Guerra y, seguir manteniendo ese contacto con ellos, me hace muy feliz. Sigo viendo las clases para poder recordar un poco esos consejos que me dieron y, sobre todo, me llevo las tablas, el saber estar sobre un escenario, que ha sido una ‘masterclass’ única.

-¿Psicológicamente no ha sido duro para ti?

-Mucho. Salí con soriasis en todo el cuerpo y varios problemas. Hasta tuve un derrame en las cuerdas vocales debido al estrés… Pero lo volvería a repetir, porque aprendí tanto… Soy quién soy gracias a lo que he vivido y no reniego de nada.

-¿Has despegado los pies de la tierra o alguien te ha advertido de que vayas con cuidado?

-Me sigo relacionando con mi círculo de siempre. Tengo una amiga que está en Alemania, otra en Polonia, otra se queda en Canarias… Las llamo para hablar con ellas, pero no sobre esto. A lo mejor les comento por dónde estoy, pero nada más. Charlamos de cuestiones simples, lo que nos apetece comer y eso. Cuando salí de la academia me tomé un tiempo para mí, apagué el teléfono y me metí en la cama diez días saliendo solo para comer. Fue muy necesaria esa pequeña desintoxicación.

-¿Tú piensas que el éxito te cambia?

-Lo de alrededor es lo que puede cambiarte. Yo, afortunadamente, me rodeo de lo mismo y soy un tío muy tranquilo, no me altero fácilmente, no me gusta la fiesta… Termino un concierto, me tomo mi infusión, me doy un baño y me voy a la cama. No puedo salir de fiesta después de toda esa adrenalina. Quizás todo eso me ayuda a mantenerme sereno.

-¿Qué te pareció la polémica en “OT” con el término ‘mariconez’?

-Se le dio más bombo de lo que se debía. El tema era más simple. Me voy a mojar un poco porque lo que me gusta de la música, y del arte en general, es que un artista pueda ser libre, así que demos esa libertad.

-El acercarte al colectivo gay abiertamente, ¿piensas que es bueno, malo…?

-A mí me advirtieron y me dijeron que me podía ir mal en la música siendo abiertamente homosexual, pero contesté: “¿Y qué pasa con mi vida? ¿No tengo derecho a vivir?”. Para mí es más importante mi vida que el arte en sí y que lo que piensen los demás. Venda o no venda voy a seguir cantando, ya sea en grandes escenarios o en la intimidad. Mi vida, mi salud mental y mi corazoncito están por delante y eso no me lo va a quitar nadie. “A quién le importa lo que yo diga…” (risas).

-¿En algún momento te advirtieron de que eso podía tener consecuencias?

-Sí pero repito, el artista es libre y eso siempre lo he tenido muy claro. Es lo que me han enseñado. Mi madre siempre me ha aconsejado: “Haz lo que te dé la gana siempre”, con respeto y sin hacer daño a los demás, claro. Entonces yo sabía que no podía molestar a nadie. Al contrario, si alguien se sentía ofendido tenía un problema. Nunca tuve miedo, me dieron ese toque de atención y dije: “Sí, sí…”. Pero cuando me tocó a mí, como era un programa en directo… hubo beso.

-¿Y con Raoul hubo sentimientos?

-Yo me enamoré de mis compañeros, de los quince, y sigo enamorado de ellos (risas). Creamos una familia, seguimos hablando a diario por WhatsApp y es muy bonito.

-Pero más allá del amor de compañeros, ¿hubo amor? Porque tú sabes que eso se ha comentado…

-Pues te voy a ser sincero, yo me enchoché bastante (risas). Pero luego se acabó en la academia, tuve mis problemas y me fui a casa.

-En los conciertos, al principio se os veía más cercanos y luego hubo como un distanciamiento…

-Claro, pero el punto de inflexión fue cuando me fui a descansar y conmigo estuvo quien quiso estar. Quien no quería, pues no estuvo.

-Tú para enamorarte, ¿cómo eres?

-Lo he hecho solo dos veces en mi vida, por no decir solo una (risas). No sé cómo soy, ni yo me conozco a veces. Digo que me atraen unas cosas y luego me enamoro de otras… A todos nos gustan los “perros”… Soy muy raro.

-El amor y el concepto de ‘pareja tradicional’ se está cuestionando bastante…

-El otro día unos amigos conversaban sobre otros tipos de pareja y me quedé flipando porque no lo sabía. Vivo en una burbuja y me contaban esto de pareja de tres y comenté: “Qué guay, ¿no?”, aunque yo soy más tradicional. Creo que no podría… Me encuentro bien en la monogamia.

 

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