36 años del primer gran “show” de la Pantoja


Hoy se cumplen 36 años del enlace entre Isabel Pantoja y Paquirri. Una unión que sirvió para asentar las bases de una trágica vida, la de la tonadillera, que ha congregado desde entonces el interés de todo un país.


Por Pepe Zarza

Llamémosla estrella, mito televisivo o “reina de corazones”. Isabel Pantoja es toda una “celebrity” con la que se han rellenado, se rellenan, y se rellenarán miles de horas de programas y páginas de revistas. Ha acaparado las portadas más polémicas y ha protagonizado los momentazos televisivos de las últimas décadas. Casi un mes estuvimos hablando de su reciente llamada a ‘Sálvame’ y, si nos remontamos más atrás, frases suyas como “Estoy cansada de la familia Rivera” o “Cómprate una vida” han pasado a la historia. “Dientes, dientes”, “Maravilloso”, “Los focos a mi persona”… Así podríamos estar muchísimo tiempo, citando palabras que, como sentencias del Tribunal Supremo, han retumbado en los oídos de la sociedad española y aún no se han olvidado. Sin embargo, todo mito tiene un origen y del suyo se cumplen hoy 36 años.

Una joven tonadillera y un afamado torero, Francisco Rivera Paquirri, se casaban el 30 de abril de 1983 en Sevilla ante una expectación abrumadora. Grandes multitudes se congregaron ante la iglesia del Jesús del Gran Poder para ver de cerca la llegada de los novios. Al evento asistieron grandes personalidades del país y del mundo del corazón como la duquesa de Alba, Rocío Jurado y Pedro Carrasco, el Cordobés, Massiel o Palomo Linares. Más de cien horas de trabajo se invirtieron, según cuentan, en la creación de una cola de siete metros de largo y un doble tul ilusión que compusieron el vestido nupcial. “Paquirri”, contraía matrimonio por segunda vez, dejando atrás su amor con Carmina Ordoñez, y con dos hijos, Fran y Cayetano, presentes también en el evento. “La” Pantoja, por su parte, fue de blanco haciendo honor a lo que se esperaba de ella en aquella época y que tanto se comentó, su virginidad, algo de lo que no se dejaba de hablar por ningún lugar: “Su noche de bodas fue tan feliz, que incluso perdieron el avión en el que iniciarían su viaje de luna de miel, viéndose obligados a aplazar la salida para el día siguiente”, contaba una revista en un reportaje, poniendo así colofón a una relación sexual más que esperada.

“La ceremonia duró exactamente media hora, y lágrimas de emoción discurrieron por las mejillas de la tonadillera cuando torero pronunciaba el rotundo “sí” de su aceptación como esposo”, recogía por aquel entonces la misma revista. Tras celebrar la unión matrimonial, la cantante, su larga melena, el novio y el resto de invitados pusieron rumbo al banquete. Noventa fueron los camareros que atendieron a los 1.200 invitados y les pusieron por delante unos platos valorados en 3.500 pesetas por cubierto. Los medios recogieron que todo costó más de cuatro millones de pesetas, lo vendría a ser unos 24.000 euros. Isabel Pantoja vivió así el primer gran “show” de su vida, bañada en masas y fotografiada por más de doscientos mil fotógrafos. El comienzo de una historia de amor que, como en las mejores coplas, no tuvo un final feliz. La trágica muerte del torero solo un año después la convirtió en la protagonista de una historia que empezaría a convertirse en una novela dramática y que sería narrada simultáneamente y capítulo a capítulo por los medios de comunicación. 

De esta forma nació un fenómeno mediático que levanta pasiones y pega a la audiencia al televisor cada vez que aparece en pantalla. Encarna Sánchez, Julián Muñoz, Marbella, la cárcel, sus hijos y, ahora, ‘Supervivientes’ son algunos de los episodios que siguen al de su boda. Y es que podrá gustar más o menos, pero Isabel es un regalo para todos los amantes de las telenovelas y, sobre todo, el folclore andaluz.

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